Economía

Los chinos quieren cerdos españoles

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Los chinos quieren cerdos españoles
Cerdos ibéricos en Salamanca.

Cerdos ibéricos en Salamanca. EFE

Resumen:

Los cerdos españoles tienen abiertas de par en par las murallas de China. La tradicional resistencia del gigante asiático al libre acceso de los productos internacionales torna en una cálida acogida cuando es la carne porcina la que se abre paso a través de sus fronteras. Y de hecho, desde hace pocos años, son los propios chinos quienes salen en su busca.

“Desde 2010 ha habido un incremento muy importante de las inversiones chinas en Europa, pero a España han llegado más tarde. Despegan en 2014 y desde entonces rondan los 600 millones de euros anuales”, afirma Mario Esteban, investigador principal de Asia Pacífico del Instituto Elcano. Suponen un volumen significativo, especialmente en sectores como el agroalimentario. Sólo en 2015, España exportó 500 millones de euros en  estos productos”. Es el sector donde más incremento se ha producido. Sobre todo, en carne de cerdo.

¿Por qué tanto interés en los cerdos españoles? No sólo influye que aumente la demanda de carne de la clase media, que va mejorando su alimentación en proteínas. “En China cada vez se está valorando más la seguridad alimentaria”, apunta Esteban. “Las empresas chinas de alimentación no tienen buena fama ni siquiera dentro de su país. Y dado que un sector importante de la población china está mejorando su poder adquisitivo, están valorando más la procedencia. España tiene buena imagen en alimentación”.

China ha triplicado sus importaciones de carne de cerdo desde 2014, y crecerán más en 2017

Está previsto que las importaciones de carne porcina en China alcancen en 2016 los 2,4 millones de toneladas, el triple que hace apenas dos años. Y Justin Sherrard, estratega global de Rabobank, estima que esta cifra seguirá al alza en 2017, cuando se eleve a unos 2,7 millones.

Alrededor de la mitad de la producción mundial de cerdo tiene China como destino final. Y en un contexto de menor oferta interna a causa de factores regulatorios y enfermedades, el gigante asiático ha absorbido una enorme cantidad de cerdos internacionales, lo que se ha notado en un notable incremento de los precios.

Según cifras del FMI, sólo durante el verano, los precios en Estados Unidos se elevaron casi un 60%. Y en Europa, el alza media de los precios a lo largo del último año ha superado el 22%, tal y como reflejan los registros de la Comisión Europea. Si, en 2012, sólo un 18% de las exportaciones de carne de cerdo en Europa se dirigían a China, hoy representan un 46%.

Un sector más atractivo

En este contexto, los cerdos españoles han logrado ganarse un lugar preferente entre los intereses, no sólo de los consumidores chinos, sino también de los inversores, que han puesto sus ojos en los productores de carne porcina en España.

En esta predilección influye, entre otras cuestiones, la propia estructura del sector. “Lo que aumenta el atractivo de las cárnicas españolas frente a los países del entorno es que en España las fábricas y salas de sacrificio y despiece son propiedad de industriales”, explica Paco Garrigues, ex director general de Martínez Loriente y consultor del sector cárnico. “Esto ha favorecido que las instalaciones sean altamente eficientes, con unas instalaciones de altísima calidad”.

En Europa habitualmente la parte industrial es de cooperativas y asociaciones de ganaderos. En España, sin embargo, al ser propiedades de diferentes industriales y pertenecer a grandes empresas, han tenido más capacidad para hacer inversiones y abrir muchos mercados. Tienen más capacidad de exportación que pequeños ganaderos.

“España es mucho más atractiva para inversiones por el alto grado de eficiencia y los precios”, afirma Garrigues. “A los clientes chinos les interesa comprar grandes cantidades de productos y hay que tener capacidad de gestión. Más del 60% de la producción de las grandes cárnicas españolas en la última década tiene como destinatarios clientes chinos”.

Más del 60% de la producción de las grandes cárnicas españolas tiene como destinatarios clientes chinos

Dos de las inversiones chinas más significativas en España en este sector han sido la compra de conservas Albo por 70 millones y la adquisición por parte de un grupo chino de la cadena de  supermercados Miquel (por la que ha pagado 110 millones de euros).  Hace dos años, el grupo chino Fosun compró el 20% de Osborne, participación que mantuvo hasta el pasado verano.

Adquirir conocimientos

“Se han dado cuenta de que los grupos españoles, que han tardado en tener en el radar, son competitivos mundialmente”, dice Garrigues. “Y si en vez de comprar sólo el cerdo compran la fábrica están además adquiriendo conocimiento para desarrollar la industria cárnica en su país”.

De los seis o siete grupos fuertes que hay en España, un 50% de la producción va a países asiáticos. Cerca del 25% se exporta a la Unión Europea y el 25% restante se queda en España.

Igual que antes pasó en el mercado del vino, ahora los empresarios chinos se han dado cuenta de que en vez de comprar el producto a sus proveedores pueden comprarles directamente las fábricas y están recorriéndose las empresas españolas del sector porcino en busca de oportunidades. En China hay cada vez más clase media, lo que se traduce en una mayor demanda de carne.

“Están buscando empresas no sólo para exportar hacia China, sino también para adquirir el know how y mejorar sus procesos productivos de gestión”, explica Esteban.

Empresas chinas están buscando sedes en España para aprender las técnicas de producción de cerdo ‘in situ’

Las empresas Chinas ya siguieron décadas atrás esta hoja de ruta con otros sectores como el calzado, la robótica, las jugueteras… Ahora quieren aprender los procesos de la industria alimentaria. “Las empresas de alimentación chinas son conscientes de que necesitan mejorar mucho sus procesos”, afirma Esteban. “Y para eso no sólo están haciendo adquisiciones, también hay empresas chinas que están buscando establecer en España alguna sede para aprender desde aquí”.

En el medio plazo, las perspectivas para los precios del cerdo son bastante inciertas. Aunque está previsto que China mantenga un consumo récord, la posibilidad de un incremento de la oferta, que se encuentra también en los niveles más elevados de su historia, por la elevada producción en Estados Unidos, podría acabar por debilitar los precios. “En Estados Unidos el número de cerdos que fluyen hacia los mataderos continúa abrumando los mercados”, advierte el FMI.

En este entorno de elevada competencia, ganarse el favor del consumidor chino se presenta como un objetivo esencial. Y los cerdos españoles han logrado ya colocar sus pezuñas en una posición ventajosa en este fundamental mercado.

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