Economía

Saracho desvela a sus íntimos la estrategia en Popular: ampliación e independencia

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Saracho desvela a sus íntimos la estrategia en Popular: ampliación e independencia
Emilio Saracho

Emilio Saracho

Resumen:

Emilio Saracho, a la espera de asumir la presidencia de Popular en febrero, ya ha trasmitido a su círculo íntimo la estrategia que le gustaría implementar.

Fuentes próximas al ejecutivo aseguran que Saracho planea una ampliación de capital a corto plazo y que aspira a mantener la independencia de Popular.

El exvicepresidente a nivel mundial de JPMorgan ha trasladado a sus allegados que su intención no es vende Popular, sino reflotarlo, hacerlo crecer, incluso, a base de absorciones de entidades menores.

Saracho ha asegurado que quiere mantenerse en la presidencia de Popular a largo plazo.

El futuro de banco Popular es una de las grandes incógnitas para 2017 que planea sobre el sector financiero. Emilio Saracho, a la espera de asumir la presidencia del banco en febrero, ya ha trasmitido a su círculo íntimo la estrategia que le gustaría implementar en el quinto banco del país. Según ha podido saber El Independiente de fuentes próximas al ejecutivo, girará en torno a un pilar: “mantener la independencia”, si le dejan.

El ex vicepresidente a nivel mundial de JPMorgan ha dejado la cúpula del mayor banco de EEUU por activos y el que más capitaliza en bolsa del mundo (más de 300.000 millones de dólares) para tomar las riendas de Popular y, tal como ha trasladado a sus allegados, “su intención no es venderlo, sino reflotarlo, hacerlo crecer, incluso, a base de absorciones de entidades menores”. Saracho asegura, pese a sus 61 años, que quiere “mantenerse en la presidencia de Popular a largo plazo”.

El ex directivo de JPMorgan planea acudir al mercado a captar dinero en el corto plazo

Esta postura se contrapone a quienes en los últimas semanas han considerado que, dado su perfil de banquero de inversión, su llegada a Popular es un paso hacia una operación corporativa. De darse, Santander y BBVA figuran entre los que tienen más papeletas, dada su mayor capacidad para integrar un banco con problemas.

En cualquier caso, si Saracho logra mantener el pulso a los reguladores -Banco de España y BCE- y a la parte del Consejo de Popular más inclinado a realizar una operación corporativa, tiene ante sí un panorama complejo, empañado por el peso del ladrillo en el balances, en un entorno ya de por sí difícil para el sistema financiero, con los tipos de interés en mínimos y las mayores exigencias regulatorias.

De hecho, el ejecutivo, que tomará las riendas de Popular en febrero, ha comentado a su círculo  más próximo su intención de realizar una nueva ampliación de capital, que fortalecerá las cuentas de la entidad y le permitirá tomar oxígeno, de cara a evitar una potencial adquisición no deseada. Más, cuando las acciones de Popular cotizan por debajo de un euro.

Descarta ser integrado en una gran entidad y baraja crecer adquiriendo entidades pequeñas

Firmas de inversión consideran que Popular deberá captar en el mercado, al menos, 2.500 millones de euros o más, todo un reto habida cuenta de la pobre evolución de los títulos del banco en bolsa desde que, el pasado mes de junio, el banco cerrase una ampliación de capital por ese mismo importe.

La operación de junio se contabilizará en los resultados del cuarto trimestre de Popular. Como consecuencia, se espera que la entidad aflore unas pérdidas superiores a los 2.700 millones de euros. A ello habría que sumar provisiones por 334 millones de euro, si el banco decide realizar la dotación referente al pago con retroactividad de las cláusulas suelo abusivas con cargo al último trimestre de 2015. Ya había provisionado 305 millones de euros para cubrir el alcance de las sentencias conocidas antes de la del 21 de diciembre, fecha en la que el Tribunal Europeo dictaminó que el alcance de las cláusulas abusivas se remonta al momento en el que se activó el suelo de la hipoteca.

El ladrillo, clave del futuro del banco

A la espera de la llegada de Saracho, la entidad sigue trabajando en su plan estratégico con un cometido clave: reducir su exposición a activos inmobiliario tóxicos. Su volumen de NPA (Non Performing Assets) o activos improductivos supera los 44.000 millones de euros, con una cobertura del 29%, por debajo de la media en España, según los datos publicados en los estrés test de la EBA (European Banking Authority).

En este contexto, el plan más ambicioso en el que trabaja Popular es el Proyecto Sunrise, mediante el cual quiere sacar de su balance casi 6.000 millones de euros de activos inmobiliarios brutos (4.000 millones en términos netos). Para ello, el banco trabaja en la constitución de una nueva inmobiliaria que saldría a cotizar a finales de este trimestre.

El vehículo, cuya estructura está siendo diseñada por Deutsche Bank, estaría compuesto por activos adjudicados (la mayoría, producto terminado), y funcionará como una sociedad independiente de Popular.

El hólding emitirá deuda subordinada suscrita por Popular por un importe de aproximadamente 1.200 millones; mientras que la empresa integrante de este hólding, propietaria de los activos, emitirá un tramo de deuda suscrito por varios bancos de inversión, por importe de 2.400 millones de euros aproximadamente.

Por su parte, Aliseda, donde Popular controla el 49% y Värde, el 51%, financiará en torno a 450 millones de euros de la nueva sociedad. Como parte del Proyecto Sunrise, se contempla que Popular adquiera la parte de Aliseda que ahora controla el fondo americano. Las negociaciones entre las partes siguen su curso.

Además, los accionistas de Popular recibirán entre 600 y 700 millones de euros de capital (equity), como parte de la operación.

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