Economía

Uber no es Blablacar: la justicia confirma la suspensión de su antiguo negocio de taxis

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Uber no es Blablacar: la justicia confirma la suspensión de su antiguo negocio de taxis
Un usuario con la app de Uber en su smartphone.

Resumen:

Para la justicia española Uber no es Blablacar. Hace dos semanas un juez desestimaba la demanda de la patronal del autobús Confebús contra Blablacar por competencia desleal.

La Audiencia Provincial Civil de Madrid, en cambio, acaba de desestimar el último recurso de Uber contra la suspensión cautelar de su antiguo servicio de taxis alternativos –gestionado a través de la aplicación UberPop- y ha decidido mantenerlo fuera de combate.

Uber vio cómo a finales de 2014 un juez suspendía de manera cautelar su actividad en España. Entonces sólo ofrecía un negocio de taxis que realizaba a través de conductores particulares, sin licencia de transporte alguna.

La Asociación Madrileña del Taxi denunció a la compañía por competencia desleal y obtuvo su primera victoria –a la espera de la sentencia- al conseguir que se suspendiera UberPop en toda España. Y así va a seguir.

UberPop sigue suspendido, pero UberX –el negocio con el que la compañía regresó a España el año pasado, con conductores que cuentan con licencia VTC- mantendrá su actividad sin problemas.

Para la justicia española Uber no es Blablacar. Hace dos semanas un juez desestimaba la demanda de la patronal del autobús Confebús contra Blablacar por competencia desleal. Según se recoge en la sentencia, Blablacar no es una compañía de transporte, sino sólo una plataforma que “pone en contacto a particulares que quieren realizar un viaje juntos y compartir determinados gastos”. Y, por ello, no necesita obtener la licencia que requieren las empresas de transporte.

La Audiencia de Madrid sostiene que Uber funcionaba con UberPop como una empresa de transporte, no como una plataforma online

Sin embargo, la Audiencia Provincial Civil de Madrid acaba de desestimar el último recurso de Uber contra la suspensión cautelar de su antiguo servicio de taxis alternativos –gestionado a través de la aplicación UberPop- y ha decidido mantenerlo fuera de combate.

Uber vio cómo a finales de 2014 un juez suspendía de manera cautelar su actividad en España. Entonces sólo ofrecía un negocio de taxis que realizaba a través de conductores particulares, sin licencia de transporte alguna.

La Asociación Madrileña del Taxi denunció a la compañía por competencia desleal y obtuvo su primera victoria –a la espera de la sentencia- al conseguir que se suspendiera UberPop en toda España. Y así va a seguir. UberPop sigue suspendido, pero UberX –el negocio con el que la compañía regresó a España el año pasado, con conductores que cuentan con licencia VTC- mantendrá su actividad sin problemas.

UberPop, un servicio de transporte

Al contrario de lo sucedido con Blablacar, la Audiencia Provincial de Madrid la actividad que desarrollaba Uber a través de UberPop es “la de una empresa de transporte que emplea su propia plataforma y que comercializa los servicios en la UE a través de una filia, fija los precios y dispone de multitud de conductores previamente seleccionados”, según se explica en la sentencia a la que ha tenido acceso El Independiente.

Para los tres magistrados que firman la sentencia, “Uber no es un operador neutral ni un mero operador tecnológico. No puede acogerse a la exención de responsabilidad prevista para los PSSI”. Y es que según la normativa comunitaria, esos Prestadores de Servicios de la Sociedad de la Información (PSSI) sólo ejercen como intermediarios y no desarrollan el producto mismo que comercializan y, por ello, no necesitan de las autorizaciones administrativas exigibles en algunos sectores (como en el del transporte).

Pero para la justicia española UberPop funcionaba en la práctica como una empresa de transporte, no como una mera aplicación digital para poner en contacto a conductores y viajeros. “No se trata ya de que Uber coopere en la prestación del servicio de transporte, sino que interviene directamente en dicha prestación a través de su plataforma”, se apunta en la sentencia.

“Uber no es un mero operador tecnológico, sino que se trata de un auténtico empresario del transporte (…) Los usuarios no son realmente clientes de los conductores sino que son clientes de Uber. Los conductores pueden ser considerados autónomos, dentro de un sistema de distribución vertical integrada de los servicios que Uber comercializa a través de Uber BV [su matriz holandesa], o incluso empleados”, subraya.

Uber muestra su decepción por el contenido del auto. “Es decepcionante no sólo para Uber sino para el futuro desarrollo de la economía digital en España”, explican fuentes de la compañía a El Independiente. “Esta sentencia es inconsistente respecto a resoluciones recientes en España y otros países de Europa, que han confirmado que Uber es un servicio digital”, indican, en referencia a varias sentencias de tribunales catalanes.

La sentencia de la Audiencia Provincial está en línea con el pronunciamiento del pasado noviembre de la Comisión Europea. Bruselas defendió que UberPop es una mezcla entre empresa de transporte y de plataforma online. Así lo manifestó en la primera vista oral del caso que se dirime en el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TSJUE) contra UberPop, tras la denuncia de la Asociación Profesional Élite Taxi de Barcelona.

“La sentencia de hoy se refiere a UberPop, un servicio que suspendimos en España en 2014”, subrayan fuentes del grupo. “No tiene ningún impacto en nuestra operativa actual, basada en conductores profesionales con licencia, que continúa creciendo de forma muy notable en Madrid”. Uber regresó a España en marzo del año pasado. Y lo hizo con un negocio distinto al suspendido por el juez. La compañía puso en marcha en Madrid UberX, una plataforma online que sirve para poner en contacto a viajeros con conductores profesionales que cuentan con una licencia VTC (vehículos de transporte con conductor) y a través de la que la empresa cobra una comisión del importe total cobrado por el chófer.

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