El PSOE volverá a reunir a su Comité Federal el próximo sábado, pero no convocará el congreso del partido. Aunque el cónclave ya tiene fecha, el mes de junio, la Gestora no quiere hacer la convocatoria oficial porque ese mismo día se cierra el censo. Es decir, ese listado de militantes será el que elija al próximo secretario general a través de voto individual y secreto en primarias.

El control del censo es una de las principales herramientas de poder de los aparatos de los partidos. De hecho, desconocer los datos de los militantes a los que se pide el voto supone uno de los mayores handicaps para las candidaturas alternativas.

Los críticos temen que no se convoque formalmente hasta marzo

En esta ocasión, y dada la cultura de partido del PSOE-A, el manejo del censo resulta fundamental. Hasta que se depure de sanchistas al máximo y se aclare la situación de los 18.000 militantes del PSC, la Gestora no convocará formalmente el órgano. Por lo tanto, los aspirantes que esperan a la convocatoria formal para anunciar candidatura, como Pedro Sánchez o Susana Díaz, tendrán así más meses de margen.

En el sector crítico se calcula que esa convocatoria no llegará antes de marzo. El motivo son las bajas de militantes enfadados con la Gestora que se esperan en los próximos dos meses. El PSOE gira cuota el 15 de enero y los afiliados tienen hasta ocho semanas para pagarla. El impago es la fórmula más cómoda de dejar de pertenecer al partido, ya que para darse de baja expresamente hace falta una tramitación administrativa.

Un 5% de bajas

De esta manera, y siguiendo los porcentajes de salidas que están viviendo sus agrupaciones, los críticos calculan que puede darse de baja un 5% de los militantes. Por este motivo han emprendido campañas de afiliación como la iniciada por ‘Recupera PSOE’, que ha alquilado una oficina en la misma calle Ferraz. El PSOE ha perdido 40.952 militantes desde 2012, pasando de casi 216.952 a 176.000 en sólo cuatro años.

La convocatoria del congreso federal tiene otra consecuencia que Susana Díaz quiere evitar de momento. Al iniciar el proceso formalmente, las agrupaciones comienzan la elección de los delegados, primera forma de medir las fuerzas de los distintos candidatos. El movimiento crítico con la Gestora podría ver así una forma de canalizar su malestar que favorecería al ex secretario general.

La presidenta andaluza aspira a ser elegida por unanimidad, sin rivales, por lo que el retraso del congreso también sirve para desmovilizar al sector crítico, desanimar a Pedro Sánchez y conseguir todos los apoyos necesarios de federaciones territoriales y referentes del partido para que ningún candidato alternativo se atreva a competir con ella.