El PP de Madrid, con Cristina Cifuentes al frente, enmienda al ponente de Estatutos, el vicesecretario Fernando Martínez Maíllo, en la exigencia de primarias o, lo que los populares madrileños prefieren llamar “elección directa del presidente”. Ángel Garrido, consejero de Presidencia de la Comunidad y mano derecha de Cifuentes, explica que a la propuesta que la dirección nacional va a llevar al XVIII congreso del PP de febrero “le falta algo, debe ser mejorada”. Y la mejora pasa por aceptar un proceso a dos vueltas, siguiendo el “modelo Maíllo”, pero en la que participan siempre los militantes.

De este modo, aquellos afiliados que quieran votar a su presidente nacional, regional o provincial, deberán inscribirse y participar en una primera vuelta donde elegirían en una urna a su candidato, en caso de que hubiera dos o más, y en otra a los compromisarios que acudieran al congreso en representación de su circunscripción.

Según la enmienda del PP madrileño, son los militantes los que participan en las dos vueltas

Aquellos aspirantes que superaran esta primera criba con un 10% del voto de la militancia, presentarían su proyecto durante la primera jornada del congreso popular y, al día siguiente, también los militantes, no los delegados, volverían a las urnas para elegir a su candidato bien en solitario o en una lista con el resto de su equipo, lo que todavía está a falta de perfilar.

Para los compromisarios que acudan al congreso quedaría el reservado el papel, no menor, de debatir las ponencias y la línea política e ideológica del partido. También votarían a su candidato a líder como cualquier otro militante. En todo caso, nada de eso va a pasar en este congreso, primero, porque no habrá cambios en el modo de elegir al presidente nacional, ya que será de aplicación a partir del XIX congreso, y porque, además, Mariano Rajoy no tiene contrincante.

La importancia de la enmienda madrileña es que no es producto de la iniciativa individual sino que llegará al congreso nacional de los días 10, 11 y 12 de febrero avalada por la ejecutiva de la gestora del PP regional, que preside Cifuentes. Garrido explica que el compromiso de ésta con la elección directa de líderes no tiene marcha atrás, y que entre las bases del partido en la región en una reivindicación generalizada, por lo que esperan cosechar apoyos entre otras direcciones como Valencia, cuya líder, Isabel Bonig, también ha hecho bandera de las primarias.

Garrido ha hablado con Maíllo, “por deferencia”, para transmitirse cuál iba a ser la posición de Madrid, y que, en ningún caso ha intentado disuadirles. El hecho de que Cifuentes presida en cónclave congresual parecía que podría “desactivar” su exigencia de primarias, aunque no ha sido así. La madrileña quiere un proceso abierto cuando se presente a liderar el PP de Madrid “y lo que creemos que es bueno para nosotros lo es también para el resto del partido”, aduce el también portavoz de la Comunidad madrileña.

Madrid hará sí o sí primarias equiparando, llegado el caso, el número de compromisarios al de militantes, 96.000

Si finalmente les tiran abajo esta propuesta, aplicarán para su propio congreso regional una triquiñuela que les permite los actuales estatutos. Al no establecer tope de compromisarios en los congresos, equiparán el número de éstos al de militancia en la Comunidad, 96.000, de modo que todos puedan participar en el proceso. No es, sin embargo, lo que más le gusta a Garrido, que cree que “se debe establecer un sistema abierto sin necesidad de buscar trucos”.

El consejero autonómico arguye que ha sido el propio Maíllo el primero en dar un paso para abrir los procesos en el PP e intentarán pulsar a otras organizaciones para recabar apoyos. Respecto a si Esperanza Aguirre conoce esta propuesta, que se votará el  jueves en la reunión de la ejecutiva de la gestora, ha replicado que “no tengo ni idea”. De hecho, la enmienda no es incompatible con las que otros delegados presenten a título personal como ya ha dicho que va a hacer el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid y mano derecha de Aguirre, Íñigo Henríquez de Luna.

La dirección regional no entrará en otras cuestiones calientes como la limitación de mandatos o la incompatibilidad de cargos. De lo primero, tienen que presentar una Ley en la Asamblea como producto de su pacto con Ciudadanos, pero eso no tiene porqué trasladarse a los estatutos del partido, según el criterio de Garrido.

En cuanto a la incompatibilidad de cargos entienden que el actual sistema que no permite simultanear varias responsabilidades públicas es suficiente y, en cuanto a la acumulación de cargos orgánicos creen inevitable que “cuando se está en la cúspide de la pirámide se tengan varias responsabilidades”. Y eso lo consideran trasladable a María Dolores de Cospedal, que además de ministra de Defensa, puede seguir de secretaria general del PP y de presidenta de los populares castellanomanchegos para volver a ser candidata autonómica en 2019. Al menos esa es la intención de los suyos.

Maternidad subrogada

Otras cuestiones controvertidas que Madrid llevará al congreso regional aluden a cuestiones de calado social como los vientres de alquiler o la custodia compartida, lo que pueden hacer que un congreso que se avizoraba plano, como una balsa de aceite, tome algo más de impulso, porque no siquiera está José María Aznar para animarlo un poco.