En verano ya sonaba su nombre en el PP para sustituir a Mariano Rajoy en caso de terceras elecciones, y acabó ocupando la Presidencia, pero la del Congreso de los Diputados. El 19 de julio Ana Pastor se convirtió en la segunda mujer al frente de la institución -la primera fue su compañera de partido Luisa Fernanda Rudi-. Una figura seria en apariencia que contrastaba con su antecesor, Patxi López, que estuvo apenas cinco meses en el cargo. El cambio fue recibido con recelo por Podemos y Ciudadanos, recién llegados a la Cámara, que temían la dureza de la ex ministra de Fomento. En ocho meses, Pastor ha sabido ganarse sus afectos y el halo de seriedad ha dado paso a la admiración de las formaciones más jóvenes. La conversión es total en el caso de Podemos, cuyos dirigentes son férreos defensores de la presidenta del Congreso, y no ocultan cierta sorpresa por ello.

“Parece mucho menos flexible que Patxi”, se quejaba una diputada del partido de Pablo Iglesias poco después de que llegara al cargo. A día de hoy, es difícil encontrar detractores entre los morados. En extremos ideológicos opuestos, las expectativas han jugado a favor de Ana Pastor. El 8 de marzo, Día de la Mujer, la presidenta organizó una reunión entre parlamentarias de todos los partidos para intercambiar impresiones sobre su situación en la institución. Una de las representantes de Podemos no ocultaba su asombro en la que era su primer encuentro en privado con la presidenta: “En teoría estamos muy alejadas en cuanto a ideología, pero tiene la mente muy abierta. Fue mucho más cercana que otros con los que en teoría nos parecemos más políticamente”, reconocía en privado. La falta de prejuicios de Pastor es un valor reconocido en esta formación. “Es muy respetuosa y es capaz de reconocer cualidades en otros partidos”, apunta un miembro de la dirección parlamentaria de Podemos, que relata cómo la presidenta llegó a interceder a su favor frente a Jorge Fernández Díaz cuando era ministro del Interior, a raíz de un desencuentro sobre la gestión del CIE de Aluche.

Pastor ha asumido como una tarea primordial tener trato personal con los 349 parlamentarios que están bajo su Presidencia

Estos encuentros personales con los diputados forman parte del objetivo que se ha propuesto desde su llegada. Según reconocen fuentes cercanas, Pastor ha asumido como una tarea primordial tener trato personal con los 349 parlamentarios que están bajo su Presidencia. “Forma parte de su trabajo conocer las ideas de todos ellos”, aseguran. Una tarea que saca adelante “día a día y conversación a conversación”. Nada más comenzar esta etapa tomó las riendas de la institución, trayendo cambios consigo. “Tradicionalmente, el departamento de protocolo manda un mail a los partidos para que digan cuál va a ser el interlocutor con el Rey en la ronda de contactos para la investidura”, explican fuentes parlamentarias. “Ella cogió el teléfono y llamó personalmente a los líderes de cada partido. Les sorprendió, porque esperaban un mensaje, pero es parte del contacto personal que quiere mantener”.

El carácter de la presidenta ha jugado a su favor. Afable y de trato cercano, es observadora y suele interesarse por sus interlocutores. Nació en Zamora, pero vive a caballo entre Pontevedra y Madrid, algo que le confiere una “retranca gallega” que ha sorprendido a muchos en el Congreso. Lo hizo visible estas navidades, durante la fiesta de la Asociación de la Prensa Parlamentaria, a la que acudieron periodistas y diputados. En un discurso improvisado derrochó un sentido del humor desconocido hasta entonces en la esfera pública. Justificó su discurso en una sencilla razón: “Por si acaso no puedo volver a hablar en un año”; y uno a uno, hizo un repaso de los principales líderes políticos y a todos dedicó una palabra.

Uno de los momentos destacados de su intervención llegó cuando trató de consolar al líder de Podemos, que había recibido el premio a la peor relación con la Prensa. “Yo, así como me ves, con esta cara de seriecita, también he recibido el premio al Castigo de la Prensa”, confesó en su intervención, con la que puso en pie a dos centenares de personas y hasta Pablo Iglesias subió a agradecerle las palabras.

Este premio lo recibió en 2005, cuando era la coordinadora de Participación y Acción Sectorial del PP; un galardón que se llevó por su afición a convocar a los medios los viernes a las cuatro de la tarde, explican en su círculo. En aquel premio dio un discurso más breve, pero con el mismo cariz: “Aunque era un reconocimiento negativo, lo recibió con una sonrisa”, relatan estas mismas fuentes, que creen que aquella velada pudo ser un punto de inflexión de cara a la galería, pero que sólo era una muestra más del ingenio ya conocido por los suyos. “Mucha gente la descubrió ahí porque tenían de ella una especie de foto fija”.

A este cambio de percepción contribuye también el papel que ostenta. Después de estar en el Ejecutivo de José María Aznar como ministra de Sanidad e Igualdad (2002-2004) y en el de Mariano Rajoy como titular de Fomento (2011-2016), ahora afronta el vestido de “árbitro, con menos tensión añadida”. Pero el panorama actual en el Congreso tampoco es sencillo. “La pusieron ahí porque era una legislatura complicada, no se sabía qué iba a pasar”, resume un miembro de la Mesa del Congreso.

La confianza de Mariano Rajoy, con quien guarda una estrecha amistad, es lo que la llevó a convertirse en la tercera autoridad del país -sólo por detrás del Rey y del propio presidente del Gobierno-. La nueva aritmética política dejó la labor de lidiar con los difíciles equilibrios en el Parlamento. Un reto para el que Pastor daba el perfil, dando seguridad a una legislatura de por sí inestable.

Paradójicamente, el único dirigente con el que mantiene “tensión permanente” es Rafael Hernando

Paradójicamente, el único dirigente con el que mantiene “tensión permanente” es Rafael Hernando, portavoz del Grupo Popular y dirigente de su partido. Una falta de afinidad que “no tiene con ningún otro portavoz” y que ha saltado a la vista en más de una ocasión durante las sesiones plenarias. “Al pobre Rafa Hernando no le pasa ni una”, señalan fuentes cercanas a Pastor, que destacan su “papel institucional” y la “poca influencia” de partido.

Ha dirigido cambios históricos en la institución y ha planteado algunos grandes debates. Uno de ellos es la conciliación y el consiguiente cambio de horarios; un asunto para el que convocó hace unos días a representantes de todos los partidos en un almuerzo. Del debate salió la resolución definitiva: que las sesiones empezaran a las 12 de la mañana, en lugar de por la tarde. Una decisión por consenso para un Parlamento que, en una nueva era política, necesita de ellos.

Otro de los cambios de calado que ha planteado es el de economizar en gastos de viajes parlamentarios. Hasta ahora, el Congreso tenía un acuerdo con Iberia para volar en clase Preferente, por el que en ocasiones esta categoría era más económica que la clase turista, aunque no siempre. La propuesta de Podemos para que los parlamentarios viajaran en clase turista en sus traslados fue recibida con el escepticismo de PP y PSOE: “Algunos dijeron que era postureo“, resaltan desde la formación. Sin embargo, Ana Pastor defendió la tesis del partido morado y apostó personalmente por este cambio. “Ana Pastor lo defendió y dijo que era muy digno y muy honesto viajar en clase turista”. Y así el Congreso decidió contemplar el gasto público como un factor determinante a la hora de seleccionar viajes oficiales.

“Tiene un proyecto de Congreso en la cabeza”, afirman fuentes cercanas. Uno de sus objetivos es impulsar la diplomacia parlamentaria: organizar intercambios para estrechar lazos con Parlamentos de países amigos como Italia, Portugal o Francia. Otro, convertir el año 2018 en un homenaje a la Constitución Española en su 40º aniversario. Entre sus planes también está la creación de una “Comisión informática de agenda digital 2017-2020” para dar mayor apertura al Congreso, mejorar la accesibilidad y, en definitiva, “modernizar el Parlamento”.

En su papel de anfitriona en el Hemiciclo procura “rebajar la tensión al máximo” y “anticiparse a los problemas”, coinciden diputados de diferente color. Y si hay algo que le hace perder la paciencia es, señalan, la “falta de respeto al orador”. “Le molesta que se hable mucho más que un exabrupto o un enfrentamiento repentino”, valora un parlamentario. Ejerce su labor como una “maestra” de escuela, y esta misma semana la hemos podido ver pidiendo a los diputados que dieran “ejemplo a los ciudadanos”.

Una de sus intervenciones más largas en lo que va de legislatura fue precisamente en este sentido el 15 de febrero, durante un rifirrafe entre Pablo Iglesias y la bancada popular. Entre las protestas de unos y otros, Ana Pastor interrumpió a Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, para advertir a la Cámara. “Lo primero que hay que hacer es respetar si ustedes quieren que nos respeten los ciudadanos, y ese respeto se gana aquí cada día, de la mañana a la noche, y se gana fundamentalmente respetando a quienes pueden ser sus oponentes políticos. Pero son parlamentarios todos y representan a los españoles”, defendió. Pastor pone en valor la llegada de la nueva política al Congreso y, pese a los desencuentros en la Cámara, tiende a “ver la parte positiva”, reseñan en su círculo. Así, es consciente de que las nuevas dinámicas responden a una “reactivación parlamentaria” con la llegada de Podemos y Ciudadanos. “Ahora vienen muchos, muchísimos, más diputados que antes”, suele comentar entre sus allegados.