Cada vez leemos menos libros porque cada vez dedicamos menos tiempo a leer. Las actividades de ocio aumentan copando el tiempo que se puede dedicar a la lectura, lo que se agudiza en el caso de los niños. Esta idea apareció en varias ocasiones en la mesa redonda sobre el libro organizada por El Independiente en la que estuvieron presentes todos los actores del mundo del libro: autores, editores, distribuidores, bibliotecarios, libreros y lectores.

Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en el que se investigaron los hábitos de lectura (2015), cerca de un 30% de españoles lee de manera regular. ¿Y los demás? ¿Por qué no leen los demás? Entre los que no leen nunca o casi nunca, un 35% de los encuestados, los motivos parecen claros: “No les gusta, no les interesa”. Y queda claro que no es porque no tengan acceso a bibliotecas, sólo un 0,8% asegura que no leen por este motivo. El recurso público es accesible, como insistió en el encuentro sectorial organizado por este medio Isabel Moyano. La subdirectora general del Libro de la Comunidad de Madrid explicó cómo nuestras bibliotecas públicas están muy preparadas con las últimas novedades literarias, incluso en formato digital.

 

Lorenzo Silva, quien aportó su perspectiva como autor en el foro de El  Independiente, apuntó en su diagnóstico de la situación del mundo del libro directamente al ámbito institucional desde donde, según su parecer, sólo se apoya al mundo del deporte: “Parece que quieren un país de futbolistas”. La educación, la madre de todas las explicaciones de los males de nuestra sociedad, apareció con reiteración en las intervenciones, y aquí los sospechosos habituales: los colegios, la familia y los medios de comunicación. Todos aquellos capaces de meter un idea en la cabeza de un niño.

Se necesita que los lectores disfruten con el lenguaje frente a otras formas de ocio

Arantza Larrauri, directora general de Libranda, demandó la creación de “un plan estratégico para hacer que los lectores, los actuales y los futuros, disfruten con el lenguaje frente a otras formas de ocio que están en la sociedad como la televisión, el cine, las series, internet o las redes sociales. Todo eso que ocupa nuestro tiempo, que no es elástico sino limitado”. Para la directora de Libranda. la clave está en “hacer que sea la palabra escrita la que seduzca a la gente, que consiga que la imaginación se amplíe”.

La falta de tiempo es para el 23% de los españoles que no leen la razón principal de su falta de hábito. Las encuestas son siempre limitadas y no dan para preguntar si en vez de leer están viendo Juego de Tronos, pero los ponentes del foro lo tenían claro: las series en los últimos años han ido copando el tiempo que dedicamos a nuestro ocio. Compiten incluso en la memoria de nuestras tabletas, donde los libros digitales han encontrado una ventana para llegar hasta nosotros.  David Izquierdo, responsable de contenidos de casadellibro.com manifestó que el libro digital está ayudando en la conquista de los lectores: “Suma, no resta”. Aunque Lorenzo Silva también señaló que la piratería ha hecho mucho daño al sector y que entiende que “muchas editoriales pequeñas no quieran meter sus libros en el formato digital”. 

El libro es clave para hacer ciudadanía, una gran responsabilidad en un momento complicado

Para Pilar Reyes, directora de Alfaguara, Debate y Taurus, el libro es clave para hacer ciudadanía: “Es el soporte cultural que ha generado la humanidad para hablar de su pasado, para divertirse, para guardar información histórica, divertirse, emocionarse, generar crítica y empoderarse”.  Una gran responsabilidad para un momento complicado para el libro.

El debate organizado por El Independiente tuvo momentos para el pesimismo, pero todos los ponentes manifestaron su fe en el libro, la literatura y apelaron a las pequeñas cosas que todos hacen para darle vida. Cosas como dedicar una mañana de su vida a hablar con nuestros lectores.