En Déjame salir, la nueva película de suspense que llega este viernes a los cines españoles tras haber arrasado en las taquillas de EEUU, el protagonista es controlado a través de la hipnosis con unas consecuencias más que inquietantes. Pero, ¿se puede controlar realmente la mente a través de la hipnosis? ¿Tiene riesgos?

La aplicación de la hipnosis viene desde tiempos inmemoriales y era utilizada en el campo de la medicina, aunque su uso decayó en la segunda mitad del siglo XX. “Con el paso del tiempo y la posibilidad de evaluar los métodos científicos, se dejó ver que no era posible demostrar su eficacia”, explica Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría. “Al no poder demostrarse su valor científico y efectividad, está fuera de la aceptación y la financiación por parte del sistema público”, añade. Así, la hipnosis está expresamente excluida de la cartera de tratamientos en medicina y psicología sanitaria desde 1986.

La hipnosis está fuera de la aceptación y la financiación por parte del sistema público sanitario desde 1986

Por el contrario, en el campo de la psicología sí se acepta como técnica, siempre dentro de un proceso completo de tratamiento. “La hipnosis no es una terapia por sí misma, es una técnica que puede ser utilizada junto a otras en un tratamiento y siempre por un profesional de la psicología. Todo lo que no sea esto es cuestionable y puede llegar a producir daños”, asegura el doctor en Psicología Héctor González Ordi, profesor de la complutense y experto en psicología clínica.

En “todo lo que no sea esto” pueden encuadrarse los hipnotizadores que llenan salas de hoteles con el propósito de ayudar al público a dejar de fumar, o consultas que atraen al público bajo reclamos que prometen “adelgazar sin hacer dieta a través de la hipnosis”, además del auge de las consultas por internet en las que se vende incluso la hipnotización por skype. Actividades que se encuadran en la legalidad pero cuya efectividad es puesta en duda por parte de los profesionales de la psicología y la medicina.

No todo el mundo puede ser hipnotizado

“Se aprovechan del sufrimiento ofreciendo algo atractivo”, denuncia González Ordi, “pero su efectividad es muy limitada, para empezar porque solo la mitad de la población es normalmente susceptible de ser hipnotizada”. Según el doctor, para ser hipnotizado lo primero es la voluntad, “nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad”.

Además, es necesario tener unas características psicológicas determinadas, según González Ordi: “Son personas que normalmente tienen gran capacidad de concentración e imaginación, que se implican emocionalmente y que se dejan llevar con facilidad”.

La hipnosis se utiliza en psicología, siempre como una técnica y dentro de una terapia más completa. EP

Funcionamiento en psicología

Según González Ordi, ser hipnotizado puede resultar útil en determinados campos, de los que destaca:

  • El manejo y la reducción del dolor, como migrañas, lumbalgia o fibromialgia, así como para reducir el dolor en partos u operaciones donde la anestesia resulte menos eficaz o recomendable.
  • El manejo y reducción de las reacciones de ansiedad, fobias o pánicos.
  • El manejo del estrés postraumático

En cuanto a las típicas terapias para dejar de fumar o adelgazar, el psicólogo asegura que pueden resultar eficaces en programas “multicomponente” y solo para el apartado de la reducción de la ansiedad, el síndrome de abstinencia o la asunción del rol de no fumador en el caso del tabaco.

Los riesgos de la hipnosis – espectáculo

Ponerse en manos de un hipnotizador sin acreditación puede conllevar riesgos, según el experto del Colegio de Psicólogos de Madrid. Las terapias sin control pueden “agravar patologías, como la depresión o trastornos de ansiedad, o potenciar shocks postraumáticos, porque se consigue eliminar pero no se dan pautas para después de”, incide el psicólogo. La clave reside, además, en que el profesional conozca al paciente para poder usar la hipnosis de manera efectiva.

Bobes minimiza los riesgos de la hipnosis: “Podrían ser accidentes transitorios, incidencias pequeñas, pero no pérdida total de conciencia, ni posibilidad de que el usuario quede atrapado o se complique con enfermedades mentales”.

El profesor la califica de “medicina folclórica, que tiene su valor donde se practica pero sin nada que ver con la medicina científica” y añade:”Desde la medicina se considera parafarmacia y se acepta siempre que no interfiera en la medicina tradicional. Si quieres tomar ayahuasca o sopa de ortigas para eliminar un síntoma hazlo, pero no dejes el tratamiento médico”.

En definitiva, más allá del mal rato que pueda uno pasar en el cine, los expertos coinciden en que no hay que preocuparse por los efectos que se ven en Déjame salir. Mejor sentarse en la butaca y dejarse llevar.