El consorcio del AVE a La Meca ha enviado un correo interno a los trabajadores del proyecto Al Haramain en Arabia Saudí tras el atentado del Estado Islámico muy cerca de la base española desde la que se coordinan las obras, como reveló el martes El Independiente. El correo está categorizado como de «importancia alta» y su finalidad era tranquilizar a los operarios (de 600 a 800, contando familiares), la mayoría de los cuales están en Yeda (la segunda ciudad más grande tras Riad). Yeda es la localidad en la que dos terroristas se inmolaron el 21 de enero a 300 metros de la workbase 1 tras ser rodeados por la policía. «La proximidad a la WB1 es puro azar», sentencia el correo. «No hay vínculo alguno entre esta acción contraterrorista y las personas o los intereses del proyecto».

Pero lejos de calmar los ánimos, la misiva los ha agitado con informaciones que contradicen la no-relación entre las obras del AVE y el atentado, como defiende Al Shula, el consorcio de 12 empresas españolas encabezadas por Renfe y Adif, junto a las cuales están OHL, Cobra, Copasa, Consultrans… «Es probable que el Daesh (otro de los acrónimos para referirse al Estado Islámico o ISIS) tenga células terroristas en la ciudad de Yeda», indica un epígrafe, seguido de otro más preocupante: «No se descarta que pueda haber otros pisos francos habitados y el futuro adoctrinamiento de otros ciudadanos locales».

Según el correo, «el objetivo del [fallido] atentado era alguna estación, oficina o vehículo vinculado a las fuerzas y cuerpos de seguridad saudíes, especialmente la policía, principal objetivo terrorista». Y no las obras del AVE a La Meca, una premisa difícil, sino imposible, de asumir: el ISIS ha atentado indiscriminadamente cuando ha podido contra los intereses occidentales, y no solo en zonas de guerra como Irak o Siria; en los últimos dos años ha reivindicado tres grandes ataques en Francia (dos en París y uno en Niza), otro en Bruselas, Berlín, Estambul y Ankara…

«No se descarta que pueda haber pisos francos en Yeda», reza el correo

Tras la publicación de la explosión, varias fuentes de Adif, Renfe y otras empresas se han puesto en contacto con este medio para decir que nadie les informó. «Hay familiares preocupados por el enrarecimiento de la situación en el desierto», lamentan. Los contratistas españoles construyen un tren de alta velocidad de 500 kilómetros entre Medina y La Meca (ciudades sagradas), con paradas intermedias en Yeda y KAEC (Ciudad Económica Rey Abdulá, una urbe creada en 2005 y pensada para ser la capital económica). Es el contrato más grande jamás obtenido por firmas nacionales en el extranjero, más de 7.000 millones de euros. Yeda, lugar del atentado, alberga la gran base española.

Lo que sigue del boletín interno no ayuda a aplacar el miedo a más ataques. «Hay que tener en cuenta la dificultad informativa y la falta de total transparencia en la difusión pública por parte del Ministerio del Interior saudí». La monarquía wahabita es una de las dictaduras más represivas del mundo, pero las relaciones comerciales con España son excelentes desde hace décadas.

Al Shula pide extremar las medidas de seguridad a cada operario español

El colofón del correo insta a tomar precauciones y tampoco es especialmente tranquilizador. «Os ruego que trasladéis esta información a todos vuestros trabajadores de la manera que consideréis», dicen responsables de Al Shula a representantes de las empresas en el consorcio. «Recordando además las medidas básicas de seguridad y autoprotección. Es muy importante la labor de todos en el ámbito informativo, para comunicar cualquier dato que observéis o tengáis noticia que pueda afectar a nuestra seguridad», se lee al final.

La relación de la teocracia saudí con el ISIS ha sido de amor y odio. Riad patrocinó alegremente al Estado Islámico, así como a otros rebeldes supuestamente moderados (entre ellos la rama de Al Qaeda en Siria). Pero con ocasión de los atentados de París en enero y noviembre de 2015, la situación dio un giro y Arabia Saudí se convirtió en objetivo. Desde entonces ha sufrido numerosos atentados del ISIS en su vasto territorio. De 2.000 a 3.000 saudíes se han enrolado al Estado Islámico, de acuerdo con diversas informaciones.