El presidente de Renfe Operadora, Juan Alfaro, y su número dos, Francisco Minayo, han estado a finales de la semana pasada en Arabia Saudí. Se trató de un viaje que la empresa pública ha mantenido en secreto, sin ningún comunicado oficial. El motivo: los sobrecostes de una obra del AVE a La Meca teóricamente sobredimensionada amenazan con cargarse la cuenta de resultados del operador ferroviario, muy delicados tras la multa que le impuso la CNMC hace dos meses.

Así lo ha podido saber este medio, versión que han confirmado tanto Renfe como el consorcio Al Shula, compuesto por 12 empresas españolas y dos saudíes encargadas del mayor contrato jamás obtenido por firmas nacionales en el extranjero (más de 7.000 millones de euros). El viaje a Riad pretende paliar el impacto económico de los errores que, de momento, no se sabe a quién son imputables: algunas fuentes de Al Shula atribuyen su origen a la anterior dirección de Renfe.

Fuentes de Al Shula atribuyen el error de los talleres a la anterior dirección de Renfe

Los talleres “llevan dando guerra” -en opinión de un directivo- aproximadamente un año, cuando Renfe detectó “fallos e incoherencias” en el diseño de los mismos. El operador español debía construir tres talleres, pero la construcción del de la ciudad santa de Medina agotó el dinero que se había destinado para los tres. Para el siguiente, el taller de la otra ciudad santa saudí (La Meca), se hará en dos fases, siempre según las fuentes consultadas.

Nadie aporta una cantidad definitiva, pero algunas voces en Fomento hablan de 50 millones de euros lo que puede llegar a costar. Para hacerse una idea del destrozo que provocaría este sobrecoste en Renfe no hay más que ver la previsión de beneficios para 2017: 33 millones de euros. Y eso sin contar la multa de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

El viaje de Juan Alfaro y su número dos se ha hecho casi en secreto

Renfe asegura que se trata de un asunto del consorcio sobre el cual la empresa no tiene que responder, pero en Al Shula replican que es al revés, que se trata de una cuestión que afecta a Renfe y que ni siquiera el CEO del consorcio, Jorge Segrelles, asistió a las conversaciones con las autoridades saudíes en Riad. Los trabajadores españoles afincados en el desierto también han recibido estos días la visita del presidente de la SRO, la Renfe saudí, que ha inspeccionado el estado de las obras.

En abril de 2016 Renfe anunció el encargo de un “informe pericial” ante posibles reclamaciones por el primer taller del AVE a La Meca, que tiene 62.000 metros cuadrados. El objetivo del encargo era hacer frente a las eventuales reclamaciones, argumentando con una prueba pericial que no son computables a la compañía ferroviaria. Con todo, las conclusiones de ese informe no se han hecho públicas y personas sobre el terreno apuntan a Renfe y aseguran que los talleres son un “cabo suelto” de las conversaciones que las autoridades de ambos países mantuvieron en noviembre.

Juan Alfaro, presidente de Renfe.

Juan Alfaro, presidente de Renfe. EP

Hay quien achaca a la empresa pública otro error, esta vez en los talleres de La Meca: al parecer Renfe inicialmente descartó la primera ubicación del depósito al estar muy lejos de la ciudad santa (a la que los operarios españoles no pueden entrar, al igual que sucede en Medina). Entonces se buscó otra localización para la futura construcción de los talleres de La Meca, que al parecer se trata de un terreno de basalto en el que el movimiento de tierras es complicado. Así lo relatan diferentes personas. “Se están practicando voladuras y todo para avanzar en La Meca”, enfatizan.

Se habla de un sobrecoste de 50 millones: Renfe espera 33 de beneficios para 2017

Los resultados del diálogo reciente entre Renfe y SRO no se han hecho públicos. Que este medio haya conocido, se ha convencido a los saudíes para optimizar y reducir el tamaño del taller de La Meca. La primera fase se construirá ahora pero la segunda dentro de siete años. Renfe habría tenido que ceder el scope -alcance- de estas instalaciones a las constructoras OHL y Copasa ante la falta de presupuesto.

Mover trenes… sin viajeros

Otro de los avances que El Independiente ha podido confirmar de estas reuniones es un acuerdo que deberá cumplirse antes del 31 de diciembre de este año. Consistirá en publicitar una serie de viajes promocionales sin viajeros para vender el AVE en la monarquía wahabita. Un demonstration test, dicen que se llama. De esta manera, Alfaro trata de reducir el deterioro contable de la compañía.

Renfe hará una serie de vídeos publicitarios del AVE, pero sin viajeros

Estas demostraciones publicitarias de la futura alta velocidad revelan otro tema: el consorcio Al Shula no operará ningún tramo comercial del AVE a La Meca antes de final de año, como se ha venido anunciando últimamente. Concretamente, el trayecto entre Medina y KAEC (Ciudad Económica Rey Abdulá, una ciudad nueva que pretende ser la capital financiera saudí). Fuentes presentes en las obras se aventuran a proclamar que España consumirá la prórroga obtenida el año pasado. “Estamos perdiendo demasiado tiempo”, dicen. Las pruebas no están saliendo tan bien como se esperaba. Y los saudíes adeudan dinero continuamente a las 12 empresas, protestan en el consorcio.

Renfe lidera a las firmas españolas en Al Shula para la construcción del AVE de 500 kilómetros entre Medina y La Meca. El resto de socios que integran el consorcio contratista del proyecto son Ineco y Adif, las compañías privadas Cobra (ACS), OHL, Indra, Consultrans, Copasa, Dimetronic, Imanthia, Inabensa y Talgo, y las saudíes Al Shoula y Al Rosan.