Casi nadie los ha visto. Acaso una vez y en manos de otro. Los billetes de 500 euros han representado, desde los inicios de la moneda común, una figura casi mítica, de la que todos han escuchado pero pocos han podido palpar -de ahí el sobrenombre de binladen con el que han sido popularmente conocidos-, tan poco común entre los ciudadanos de a pie como controvertida entre los expertos monetarios.

Y sin embargo, casi un 27% de estos billetes llegaron a concentrarse dentro de las fronteras españolas. Era el verano de 2007 y la burbuja inmobiliaria motivaba un constante intercambio de grandes sumas de dinero en las que los billetes de 500 euros contaba con un protagonismo esencial. Hoy, poco más del 6% de esos billetes se mueve dentro de las fronteras nacionales, según datos del Banco de España citados por Gestha (estos datos son una referencia no del todo exacta, ya que plasman la diferencia entre los billetes distribuidos y los retirados por el banco central, pero ignoran los movimientos transfronterizos de esos billetes).

“Si se observa, desde su máximo, la circulación de billetes de 500 euros en España se ha reducido un 72%, mientras que la media en la Eurozona es del 15%”, observa José María Mollinedo, secretario general de Gestha (el sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda), quien subraya que este auge y caída de los binladen en España no pueden explicarse sin atender al boom del mercado inmobiliario, que se convirtió en la primera década del siglo XXI en motor de la economía nacional, “y a la costumbre tan española de escriturar por debajo de precio y pagar una parte en negro, para lo que eran muy útiles estos billetes”, sugiere.

En 2007, en pleno ‘boom’ inmobiliario, España llegó a concentrar el 27% de estos billetes

Es con el pinchazo de la burbuja con el que se inicia un descenso en la circulación de estos billetes en España que se acelera en el verano de 2012, cuando habrían prescrito los delitos de evasión fiscal cometidos en los años del boom. “A partir de ese momento, quienes los detentaban, ya podían gastarlos solo teniendo cuidado de no dejar rastro. Y como no hay demanda para ese dinero, va saliendo de circulación”, explica Mollinedo.

Pero la pérdida de importancia de los billetes de 500 euros no es un fenómeno particular de España, sino una realidad común en toda la Eurozona. Si a finales de 2015 eran algo más de 306.000 millones los que se movían en billetes de 500 euros, hoy esa cifra se reduce al entorno de los 260.000 millones.

Entre ambos datos media el aviso del Banco Central Europeo (BCE) de su intención de dejar de emitir estos billetes, los de mayor valor de cuantos circulan por el sistema monetario común. A partir de este domingo, cada uno de estos billetes que caiga en manos de los distintos bancos centrales nacionales será retirado de la circulación.

Fuentes del Banco de España recalcan que los tenedores de este tipo de billetes no tienen de qué preocuparse, dado que aunque dejen de imprimirse, este papel seguirá siendo de curso legal sin que se haya establecido un límite temporal para su extinción.

La decisión del BCE de iniciar la cuenta atrás hacia la retirada está, obviamente, ligada a la percepción generalizada de que estos billetes han sido un instrumento muy útil en la comisión de delitos. Mollinedo recuerda la multitud de casos en los que han sido incautadas grandes cantidades de dinero acumulado en estos billetes a acusados de corrupción, evasión, tráfico de drogas y otras actividades delictivas.

“Por supuesto que eliminar los billetes de 500 euros no va a acabar con el crimen, pero se elimina un instrumento que ha sido muy útil. Es un avance en la lucha contra estas actividades”, apunta. Por esta razón, desde Gestha lamentan que el banco central no haya aprovechado para retirar este dinero de forma más acelerada, forzando a sus tenedores a aflorar los billetes provenientes de actividades ilegales.

Sin embargo, el BCE siempre ha sido reacio a guiar sus medidas monetarias por cuestiones de lucha contra la corrupción. Ya en 2013, el presidente de la institución, Mario Draghi, aclaró que las políticas de lucha contra el fraude no son responsabilidad del banco central, sino de los gobiernos nacionales y defendió que los billetes de 500 euros representan un papel muy importante como reserva de valor.

Los ‘binladen’ siguen representando más del 20% del valor de todos los billetes de euros en circulación

Fuentes conocedoras de las disquisiciones que alumbraron el actual sistema monetario europeo explican que la inclusión de un billete de tan elevado valor fue una concesión a la cultura centroeuropea, donde existía tradición de contar con papel moneda de alta valoración que era empleado como vehículo de ahorro (el billete de 500 euros es casi equivalente al de 1.000 marco alemanes). No es casualidad, que el BCE haya concedido tanto a los bancos centrales de Alemania y Austria un plazo extra -hasta el 26 de abril de 2019- para iniciar la retirada de este dinero, con la justificación de que en estos países tienen una utilización mayor.

Pero ni siquiera en estos países el billete de 500 euros parece capaz de resistir a la inexorable caída en desuso que hace cuestión de tiempo su desaparición del sistema monetario europeo.

Aún hoy, los de 500 euros representan en torno al 2,5% de los billetes en circulación en la Eurozona y más del 20% de su valor total. Pero, el creciente uso de las tarjetas para los pagos de elevada cuantía, favorecido por las crecientes restricciones al uso de efectivo a partir de determinadas cantidades, parecen condenar a los binladen a su progresiva extinción.

Su desaparición, parece, será lenta. Algunos seguirán hablando de ellos, aunque pocos podrán asegurar haberlos visto. Pero haberlos haylos, aunque cada vez menos.