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Los festivales de música en vivo multiplicaron los contagios entre asistentes hasta un 2,5

Casi 2.300 personas se contagiaron durante los tres festivales celebrados en Cataluña a principios de julio

Concierto de Love of Lesbian.

Los tres festivales de música en vivo celebrados en Cataluña entre final de junio y la primera semana de julio multiplicaron los contagios entre un 1,5 y un 2,5 entre sus asistentes. Así lo ha acreditado el sistema catalán de salud, que ha analizado la incidencia del Covid-19 entre los 49.570 asistentes al Festival Vida, el Cruïlla y el Canet Rock. En total casi 2.300 de los asistentes se contagiaron, 842 casos más que entre sus grupos control durante los 14 días posteriores al concierto.

Con estos datos sobre la mesa, la secretaria de Salud Publica, Carmen Cabezas, señala que este exceso de 842 casos «en el marco de la quinta ola, en la que hemos tenido un pico de 8.000 contagios diarios es un punto más en un momento en que había muchos más acontecimientos».

Cabezas ha negado que la celebración de los festivales autorizados por la Generalitat haya sido determinante para colocar a Cataluña en la cabeza de la quinta ola, recordando los brotes de Mallorca y Menorca, o los ligados a graduaciones y fin de curso. Y ha destacado la apertura en muchos ámbitos y la incidencia de la variante Delta para explicar el estallido de contagios.

Asistentes con test positivo

Sin embargo, ha reconocido que «agrupando los tres festivales sale el 76% exceso de casos sobre lo esperado sin estos acontecimientos». Los festivales, ha concluido, «han tenido un papel en la transmisión, pero no podemos decir que son un supercontagiador con 800 casos entre casi 50.000 asistentes».

Para obtener estos datos se ha comparado el registro de asistentes a festivales con base datos de antígenos y PCR positivos en los días posteriores, comparándolos al grupos control por franjas de edad, sexo y ubicación. Se trata de un análisis similar al q se hizo en los miembros de mesas electorales.

El estudio muestra además datos inquietantes, como el hecho de que 271 personas asistieron a un festival teniendo una prueba de antígenos (TAR) positivo. «Una porción pequeña» destaca Cabezas, pero que demuestra «la importancia de las cuarentenas tras contactos con positivos». El TAR «no es prueba perfecta, da falsos negativos sobre todo si es de los primeros días tras el contacto» ha recordado la responsable de Salud Pública.

Diferencias por la eficacia del cribaje

La incidencia de esa falta de fiabilidad se nota especialmente en los resultados de contagios en los días inmediatamente posteriores a los contagios. El cribaje previo a los conciertos debería reducir el número de positivos respecto al grupo de control, pero eso no fue así en el Festival Vida. «El cribaje no fue efectivo porque hubo más contagios que en el grupo control» explica Cabezas. En ese festival se produjo el mayor incremento de casos, llegando a una razón de 2,5 respecto a lo esperable.

En el Canet Rock y el Cruïlla, por contra «el cribaje sí expulsa a los asintomáticos, se detectan y por tanto hay más casos en el grupo control que en los asistentes» en los días inmediatamente posteriores. De hecho, fue «muy efectivo en los primeros días en el Cruïlla» el último de los eventos en celebrarse, con los contagios ya disparados e imágenes de botellones que habían puesto a las autoridades en alerta.

Aún así, los contagios se multiplicaron en estos dos festivales a una razón de 1,5 respecto al entorno de los asistentes.

Festivales más cortos y con público sentado

Las «lecciones aprendidas» concluye Cabezas, son que «los estudios pilotos» como los conciertos en la Sala Apolo y el Palau Sant Jordi «es diferente de la vida real, la variante Delta y las diferentes condiciones en la vida real son mucho más difíciles de controlar». Además, advierte, los test de antígenos «pueden dar sensación de falsa seguridad», especialmente «cuando llevas horas de conciertos y te relajas».

Antes estos datos, la Generalitat asegura que «ya hemos tomado medidas». A partir de ahora los eventos se harán «siempre con público sentado» para garantizar la distancia de seguridad, «exigiendo el uso de la mascarilla -que ya era obligatoria en los conciertos estudiados- y con limitación horaria» para evitar «el efecto fatiga» que lleva a que «con el paso de las horas relajan la prevención».

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