España

El difícil encaje de Cayetana Álvarez de Toledo tras su última afrenta contra Pablo Casado

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (i); y la ex portavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo. EP

«Hace nueve años dejé este periódico para incorporarme al Partido Popular. Estaba convencida de que era el mejor instrumento para defender mi idea de España (…). Creo que el PP puede seguir siendo ese partido. Pero no con este presidente y no sin un nuevo proyecto». En 2015, Cayetana Álvarez de Toledo se apeó del camino hacia La Moncloa con un durísimo artículo que publicó en el diario El Mundo, en el que acusó a Mariano Rajoy de «despreciar la política». Seis años después, la dirigente ha vuelto a despacharse contra la actual dirección popular comandada por Pablo Casado y Teodoro García Egea en su controvertido libro Políticamente indeseable. El secretario general es la figura que concita más críticas, al que acusa de ejercer un mando «despótico» como número dos del partido; mientras que del líder del PP asegura que, entre otras cosas, es un «bienqueda» con miedo.

La diputada por Barcelona se enfrenta ahora a una sanción económica de parte del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso -que oscila entre los 500 y los 700 euros- por romper la disciplina de voto del partido cuando el acuerdo entre Gobierno y PP para renovar el Tribunal Constitucional llegó a la Cámara Baja. La dirigente anunció que presentaría alegaciones frente a la decisión de la dirección popular, con Cuca Gamarra y Guillermo Mariscal al frente. Fuentes del grupo explican que se trata del procedimiento habitual que se lleva a cabo con todos los diputados cuando se producen acciones de estas características. «No se han emprendido acciones especiales con Cayetana. Es una más», defienden.

La que no emprenderá acciones contra la ex portavoz parlamentaria es la dirección nacional. La tesis en Génova 13 es la de no dar más «protagonismo» a la diputada ‘rebelde’ del PP y no «ayudarla a vender más libros» con la apertura de un expediente sancionador. Las palabras que Cayetana Álvarez de Toledo pronunció en una entrevista con El Mundo a mediados de noviembre -acusó al secretario general, Teodoro García Egea, de ejercer «un mando testosterónico» y de hacer «bullying» a los diputados del partido- y las que recoge en su nuevo libro son susceptibles de sanción por parte de la dirección nacional según lo establecido en los propios estatutos del Partido Popular. Las normas internas consideran como una infracción «muy grave» las deslealtades contra el partido y la creación de corrientes de opinión contrarias al interés general del mismo, lo que podría conllevar incluso la suspensión de la afiliación al PP entre cuatro y seis años.

La cúpula nacional da ese capítulo por cerrado y descarta emprender más acciones contra Álvarez de Toledo. La orden es «ignorarla», entendiendo ésta como la mejor estrategia para evitar que pueda infringir más daño al partido de Pablo Casado. Y ella, pese a todo y como también revela en las últimas páginas de Políticamente indeseable, no abandonará el partido. «No voy a dejar mi escaño. Sería lo más fácil y vulgar», se reafirmó hace unas semanas. En todo caso, el trayecto de Cayetana Álvarez de Toledo en el PP finalizará casi con toda seguridad cuando vuelvan a abrirse las urnas. Cuando llegue el momento, ¿cuál será el nuevo encaje político de la diputada?

Tras los últimos acontecimientos la posibilidad de que Casado confíe en la periodista para las nuevas listas del PP es nula. Tampoco parece que pudiese recalar en la política madrileña de la mano de Isabel Díaz Ayuso, la otra dirigente a la que la dirección nacional ha declarado en rebeldía por la guerra interna por el control del PP de Madrid. La presidenta de la Comunidad de Madrid es de las pocas dirigentes a la que Álvarez de Toledo defiende a capa y espada en su libro, y Ayuso, por su parte, fue la única que rompió una lanza a favor de la diputada por Barcelona tras la publicación de su libro. «Son opiniones personales, pero Cayetana siempre ha representado los valores del PP», manifestó en una entrevista. No obstante, tal y como publicó El Independiente, el equipo de la presidenta madrileña descarta cualquier operación conjunta con Álvarez de Toledo contra la dirección de Génova: «No tienen nada que ver. Isabel es leal a Casado».

El sitio de Cayetana Álvarez de Toledo tampoco está en Vox, como se ha encargado de reiterar ella misma en múltiples entrevistas y también en su propio libro. Pese a los elogios procedentes de la formación que dirige Santiago Abascal y la «magnífica relación» que mantiene con algunos de sus miembros, como es el caso de Iván Espinosa de los Monteros, la diputada del PP niega toda posibilidad de dar un salto a la formación situada a la derecha de los de Pablo Casado pese a los elogios provenientes de sus filas. «Es un partido nacionalista, y yo no soy nacionalista», aseveró por ejemplo en una entrevista para Cadena Ser, unos argumentos que ha defendido en múltiples ocasiones. «Casado no debe ceder el poder a Teodoro ni los principios a Vox», declaró a Abc.

Los que tampoco escatimaron en halagos hacia la dirigente cuando Políticamente indeseable salió a la luz fueron diversos cargos de la dirección de Ciudadanos, que salieron en tromba a las redes sociales a defender a la dirigente de las críticas de la dirección del PP y de diputados nacionales. «No cabe duda de que Cayetana dispone de las armas que exasperan y desesperan a cualquier rival: valentía, serenidad, sensatez, coherencia, educación y argumentos», escribió por ejemplo Daniel Pérez, vicesecretario general de la formación naranja. «Es una obra de mucha altura, de una profunda y sólida carga ideológica. Intelectualmente irresistible», agregó David Martínez, asesor de Inés Arrimadas.

Por si fuera poco, y ante el plantón del PP a la presentación del libro de Cayetana Álvarez de Toledo la pasada semana, hasta tres diputados de Ciudadanos asistieron como invitados al evento: Edmundo Bal, Guillermo Díaz y María Muñoz. Los guiños del partido naranja hacia la diputada por Barcelona siguieron en los días siguientes, y Cayetana Álvarez de Toledo protagonizó un acto junto a Inés Arrimadas en Barcelona, organizado por el Centro Libre Arte y Cultura (CLAC) y la plataforma estudiantil S’ha Acabat!. Allí, la dirigente popular y la líder de Ciudadanos pronunciaron un alegato conjunto a favor de la refundación del constitucionalismo en Cataluña, aunque Álvarez de Toledo fue un paso más allá reclamando una nueva «confluencia» en la región.

En la dirección nacional del partido rechazan oficialmente que se esté produciendo un acercamiento intencionado a la diputada por Barcelona, si bien fuentes de la formación liberal se posicionan sin fisuras con Cayetana Álvarez de Toledo frente a la «manu militari» de la dirección de Génova. «Es una dirigente libre, y la libertad debe ser la aptitud más importante de un partido político. Cayetana fomenta el debate interno, y es un activo político de gran valor», defiende un importante dirigente de Ciudadanos. Como desvela en su libro, Albert Rivera ya intentó fichar a Cayetana Álvarez de Toledo en el año 2015 como candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Comunidad de Madrid, pero ella lo rechazó. La coyuntura entonces era muy distinta: el partido naranja gozaba de tal salud que incluso a punto estuvo de dar el sorpasso al PP mientras que ahora pelea por sobrevivir en parlamentos autonómicos y en la arena nacional. Y mientras Cs niega cualquier intento de fichaje, ella apuesta por la «confluencia» constitucionalista y la unión de siglas, una apuesta que lleva años en la mente de la política.

Según suscriben sus allegados, el que no dará la espalda a la diputada es José María Aznar y la fundación FAES que él mismo preside. En 2012 y tras escalar en el PP comenzó su andadura en la Fundación como directora del Área Internacional, una conexión con la política que mantendría en todo caso en el marco de ese difícil equilibrio de Cayetana en la vida pública.

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