Ernest Maragall ha calificado hoy de «catástrofe democrática» la «operación de estado explicita con apoyo de poderes políticos, económicos y medios de comunicación» para evitar que ERC se hiciera con la alcaldía de Barcelona. Operación en la que el CNI «participó para poner sus instrumentos» a favor del acuerdo finalmente alcanzado entre socialistas y comunes, que dio la alcaldía a Ada Colau, según Maragall.

«Hay responsable directo que es el Gobierno» de PSOE y Podemos «que tiene el instrumento, lo usa y lo luce desvergonzadamente» ha denunciado el dirigente republicano. Esa operación «tiene un beneficiario directo que es Jaume Collboni, y un beneficiario indirecto que es Colau» ha añadido, pese a las quejas de la alcaldesa.

«Qué juez puede autorizar un espionaje sin sospecha de delito con la pura intención de sacar provecho político» se ha preguntado Maragall. Colau, ha denunciado Maragall, «acaba aceptando el acuerdo político que llevó a una decisión en sí misma legitima en el Pleno del Ayuntamiento, por mucho que sea descriptible en términos democráticos».

Negociación espiada

Este domingo La Vanguardia relevaba que en la documentación que la exdirectora del CNI Paz Esteban trasladó a la comisión de Secretos Oficiales del Congreso de los Diputados consta la intervención del teléfono de una persona que estaba intercediendo para la configuración de un gobierno de coalición entre ERC y Barcelona En Comú, la formación de Ada Colau.

Maragall ganó las últimas elecciones municipales en votos, aunque empató con Colau con diez regidores. Tras los comicios, el PSC se apresuró a ofrecer la alcaldía a Colau para evitar que ERC se hiciera con el Ayuntamiento de Barcelona. Una operación que requirió del apoyo de Manuel Valls y tres de los regidores obtenidos bajo la marca de Cs, que se escindió en el consistorio.

Colau exige una rectificación

Tras hacerse públicas estas informaciones, Maragall denunció una «operación de Estado» para evitar que se hiciera con la alcaldía, en declaraciones al Via Lliure de RAC1. El candidato republicano puso en cuestión el resultado del proceso electoral, lo que ha provocado la indignación de los comunes.

«Haría falta una rectificación sincera, o que ERC desautorice estas declaraciones», advirtió Ada Colau en un mensaje en Telegram. La alcaldesa ha destacado que tanto su espacio político como ella «siempre hemos condenado el espionaje político y hemos exigido transparencia y asunción de responsabilidades».

«Insinuar que he tenido alguna complicidad o connivencia con el espionaje es una barbaridad y me duele que provenga de una persona como Ernest Maragall, representante de un partido de izquierdas y compañero en el Ayuntamiento», ha señalado Colau.