La Fiscalía del Tribunal Supremo ha decidido finalmente archivar las denuncias contra Gabriel Rufián que presentaron tanto Manos Limpias como Ciudadanos, y que acusaban al diputado de ERC de un delito de revelación de secretos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Según adelanta Europa Press, pese a incoar diligencias la semana pasada, el fiscal considera que las declaraciones de Rufián, en las que los denunciantes le acusaban de haber divulgado las palabras de Paz Esteban en la Comisión de Secretos Oficiales, sólo podrían constituir una infracción administrativa y no un delito de revelación de secretos.

Por ello, y aunque la Fiscalía no entra en el fondo de la presunta infracción, el Ministerio Público considera que las palabras de Gabriel Rufián no deben ser investigadas por la Justicia, sino estudiadas por la Mesa del Congreso de los Diputados.

El origen de la denuncia

Todo encuentra su origen en la denuncia que el secretario general de la asociación, Miguel Bernad, presentó ante la Fiscalía del Alto Tribunal solicitando la apertura de las correspondientes diligencias contra el dirigente soberanista.

Por su parte, Ciudadanos presentó otra denuncia contra el diputado ante la Fiscalía General del Estado (FGE), solicitando al Ministerio Fiscal que abriese una investigación sobre «algunos diputados» y, «en particular», sobre Rufián. Las mismas fuentes apuntan que el TS decidió acumular esta última a la primera denuncia, la presentada por Manos Limpias.

En la misma, el sindicato instaba a que se determinase si las revelaciones de Rufián suponían un «serio, real y grave perjuicio para la credibilidad de las instituciones del Estado». Para el sindicato era «obvio el perjuicio para el CNI, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado».

Su escrito hacía alusión expresa a las palabras que el portavoz de ERC pronunció en una entrevista en TV3 al término de la comparecencia de Esteban en la Cámara Baja y en las que habría desvelado parte del contenido de la misma. «Las escuchas, así como las infecciones con Pegasus a Sánchez y Margarita Robles, tenían dos posibles nombres, una nación extranjera o elementos descontrolados de la seguridad del estado», apuntó el dirigente.