Suwalki es una localidad polaca de unos 70.000 habitantes que da nombre a la franja de 96 kilómetros entre Polonia y Lituania. Es el corredor de Suwalki, considerado el talón de Aquiles de la OTAN. Llega hasta Kaliningrado, el exclave ruso rodeado por Polonia y Lituania, país que acaba de bloquear la exportación de acero, carbón, hierro, materiales de construcción, y bienes de lujo, en aplicación de las sanciones de la Unión Europea al Kremlin. El gobierno ruso ha calificado la decisión de Lituania sobre Kaliningrado de «ilegal y sin precedentes» y ha asegurado que tendrá consecuencias para los lituanos. Y si buscamos flancos débiles por dónde el Kremlin podría actuar todos los caminos nos llevan al corredor que limita al noroeste con Kaliningrado y al noreste con Bielorrusia.

Lituania ha asegurado que se limita a aplicar una directiva de la Unión Europea al prohibir estas exportaciones por ferrocarril. Quedaría afectada la mitad de los bienes importados por Kaliningrado, según su gobernador, Anton Alijanov. La libre circulación de personas y otros bienes no resulta afectada por las sanciones. Y parte del material puede llegar a Kaliningrado por mar desde Rusia.

El enfado del Kremlin ha quedado en evidencia con el viaje a Kaliningrado este martes de Nikolai Patrushev, uno de los dirigentes rusos más cercanos al presidente, Vladimir Putin. Ha dicho que Rusia reaccionará «a estas acciones hostiles» y que las medidas que adopte «tendrán una influencia negativa sobre la población de Lituania». El ex ministro Mijail Kasianov ha dicho la semana pasada que en caso de que Rusia no pueda imponerse en Ucrania, «los Bálticos serán los siguientes».

A su vez, el Ministerio ruso de Exteriores ha convocado al embajador de la UE en Moscú a quien ha pedido que se reanude de inmediato el libre tránsito de bienes con Kaliningrado. El ministro lituano de Defensa, Arvydas Anusauskas, ha dicho, según The Washington Post, que este tipo de mensaje intimidatorio es sobre todo propagandístico.

«Las afirmaciones de Rusia sobre su boicot son inexactas. Lituania cumple las sanciones económicas impuestas por la UE, de las que se informó a Rusia. En la actualidad, esas sanciones solo cubren una parte de las mercancías que viajan a Kaliningrado a través de Lituania: los alimentos y otras mercancías, así como los pasajeros, transitan como antes», afirma Linas Kojalas, director del Eastern Europe Studies Centre de Vilna.

«Si Rusia quiere actuar de forma agresiva, no necesita ninguna excusa adicional. Así que, en cierto sentido, esta situación no es nada nuevo para Lituania, aunque los riesgos sean mayores. Nos hemos estado preparando para varios escenarios híbridos junto con nuestros aliados, porque todos ven que la situación es tensa. Es importante que la UE actúe unida y tome las medidas que considere necesarias», añade Kojala.

Kaliningrado, vital para Rusia

Desde el punto de vista estratégico y militar, Kaliningrado, con un millón de habitantes, es de vital importancia para Rusia. Kaliningrado, antes Königsberg, fue territorio alemán hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando cayó en mano del ejército soviético. En Königsberg nació y murió el filósofo Immanuel Kant. La URSS logró quedarse con Kaliningrado y expulsó a la población alemana. Estuvo cerrado a los extranjeros hasta 1991, cuando cayó la URSS.

Desde el desmoronamiento de la URSS, las relaciones económicas de Kaliningrado con la UE empezaron a incrementarse. Este flujo es menor desde que Rusia se anexionó Crimea en 2014 y empezó la guerra en el este de Ucrania. Funciona como una zona económica especial con medidas especiales para atraer la inversión.

La medida que Lituania ha empezado a aplicar en virtud de las sanciones de la UE ha provocado inquietud en la población de Kaliningrado, que se ha lanzado a acaparar productos vetados en los mercados desde el fin de semana.

Muchas veces se han referido a este exclave (territorio ruso pero sin fronteras con el país) como «un portaaviones insumergible». Gracias a su posición, en la costa meridional del Báltico, entre Lituania y Polonia, puede albergar armamento a escasa distancia de estos dos países de la Alianza Atlántica. Según Lituania, hay armas nucleares en Kaliningrado, y en su puerto atraca la Flota rusa del Báltico.

Lituania, Letonia y Estonia, que formaban parte de la Unión Soviética, pidieron su ingreso en la OTAN nada más terminar la Guerra Fría. Vieron en el artículo 5, que compromete la defensa común en caso de ataque a un aliado, la mejor manera de salvaguardar su seguridad en caso de un ataque desde Moscú.

La invasión de Ucrania ha hecho que se ponga en evidencia la necesidad de protección de este flanco oriental. Y la vía de acceso más fácil para Rusia sería el llamado corredor de Suwalki, al que las tropas rusas pueden acceder desde Kaliningrado, o incluso desde Bielorrusia. Sobre el papel sería más fácil que la invasión de Ucrania.

El ‘talón de Aquiles’ de la OTAN

«El corredor de Suwalki es donde convergen muchas debilidades de la estrategia de la OTAN», señala Ben Hodges, Janusz Bugajski y Peter B. Doran, en un informe de 2018 del Centro de Política Europa (CEPA), según cita Eureporter. Está considerado como uno de los flancos más vulnerables en caso de agresión de Rusia.

En septiembre de 2017 tropas rusas y bielorrusas realizaron unas maniobras llamadas Zapad 2017 (Occidente 2017) en las que simularon una guerra contra la OTAN en la zona. Implicaron a unos 100.000 efectivos. No es una quimera y la Alianza Atlántica tiene en el foco el refuerzo de este flanco por esa razón.

Los aliados han reforzado la Operación Enhanced Forward Presence para dar más seguridad a los Bálticos y Polonia: ahora son cuatro battle groups de un millar de efectivos cada uno. España está presente en Letonia con más de 600 efectivos. Su presencia ha aumentado desde la invasión de Ucrania.

Lituania, con 900 kilómetros de frontera con Rusia, tan solo cuenta con un ejército de 20.000 efectivos y cinco aviones. Hay estacionado grupo de combate de la OTAN bajo mando alemán en Lituania, a pocos kilómetros de Suwalski, pero es insuficiente.

Hasta ahora los aliados habían sido fieles al compromiso adquirido en 1997 con Rusia (Nato-Russia Founding Act) de no desplegar bases permanentes en Europa Oriental pero después de la invasión de Ucrania son muchos los expertos que creen que deberían ser conscientes de que todas las reglas han saltado por los aires.

La toma del corredor de Suwalki dejaría aislados a Lituania, Letonia, Estonia y Polonia de sus aliados, al paralizar sus comunicaciones. Con los avanzados sistemas de defensa aérea rusos podrían paralizar el espacio aéreo de los países bálticos y Polonia. Rusia tendría opción de bloquear a estos aliados por tierra y por aire en el peor de los escenarios.

«Es una zona muy sensible porque una invasión dejaría a Lituania, Estonia y Letonia aisladas del resto de la OTAN», ha dicho a Politico el ex presidente de Estonia Toomas Hendrik Ives. En un caso así, los aliados responderían y estallaría un conflicto entre la OTAN y Rusia.

Como ha escrito John R. Deni, investigador en US Army War College’s Strategic Studies Institute en Foreign Policy, «si la reinvasión de Ucrania ofrece una lección es que Estados Unidos y sus aliados han de estar preparados para el peor de los escenarios y tener en cuenta las actuales capacidades de Rusia en la región».

Desde la capital de Lituania, el investigador Linas Kojala concluye: «Hay que abordar la cuestión del corredor de Suwalki. Se han tomado medidas en los últimos años, pero la mejor manera de garantizar su seguridad es desplegar más tropas de la OTAN en los Países Bálticos y Polonia. Esto enviaría una clara señal disuasoria a Rusia. La cumbre de Madrid puede ser histórica en este sentido».