Hacía mucho que no se sentía una marejadaasí en el PSOE. Una cascada de declaraciones públicas —amén de manifestaciones privadas— de barones e importantes cuadros que cuestionan la línea oficial marcada por la Moncloa y que prueban la "preocupación mayúscula" que se ha instalado en el partido a cuenta de dos asuntos extremadamente sensibles, la polémica creciente por la ley del sí es sí, por la reducción de penas a los agresores sexuales y para la que urgen encontrar una salida política rápida, y la eventual reforma del delito de malversación, que no gusta porque es "difícil de explicar" a los ciudadanos, ya que podría acabar beneficiando a políticos corruptos.

La sensación que se palpa en el PSOE es una mezcla de irritación, inquietud, desconcierto e incomprensión. Un sentimiento de desorientación que se agudiza ante la falta de claridad de la Moncloa y la ausencia del presidente, Pedro Sánchez, de viaje toda esta semana por la Cumbre del G20 en Bali (Indonesia) y por su visita oficial a Corea del Sur, que concluye este viernes. "Se ha llegado a una contestación como yo no recordaba haber escuchado antes", indica a El Independiente un dirigente que se conoce bien las entrañas del partido.

'Sí es sí' y malversación afectan a dos temas muy simbólicos, por la bandera del feminismo y porque Sánchez llegó al poder contra la corrupción del PP

Esta no es una crisis como las anteriores. Primero, porque se suman y se superponen dos temas delicados y de primera magnitud, el sí es sí —una ley cuya tramitación, de más de dos años, ya había sido enormemente turbulenta—, y una hipotética revisión del delito de malversación con la que, a diferencia de lo que ocurría con la derogación de la sedición, nadie contaba. Dos, porque ambos asuntos tienen difícil salida. "La sedición era un trago, pero vale —analiza la misma fuente—. El partido lo aceptó. Tendrá su coste, pequeño, y ya, pero la malversación no hay manera. Pedro llegó al poder por una moción de censura respuesta de la corrupción del PP, así que esto es extraordinariamente simbólico. Igual que la bandera del feminismo", que se agujerea ahora por las rebajas de penas a agresores sexuales y las primeras excarcelaciones. Y tres, porque no es frecuente la contestación interna en una formación ya muy presidencialista, y en la que el poder de su jefe es total.

En este doble caso, no han marcado distancias solo los presidentes de Castilla-La Mancha y Aragón, Emiliano García-Page y Javier Lambán, de quienes sus declaraciones a la contra ya no sorprenden. A ambos ahora se han sumado públicamente otros barones, como los presidentes de Valencia, Ximo Puig; Asturias, Adrián Barbón; Baleares, Francina Armengol, o La Rioja, Concha Andreu; el líder madrileño, Juan Lobato, y el Ejecutivo extremeño, dirigido por Guillermo Fernández Vara. Pero la desazón la sienten otros máximos responsables en otros territorios.

"Buscar una salida a este embrollo"

La línea de todos ellos fue coincidente y, desde luego, iba más allá de la "prudencia" fijada por la Moncloa en la ley del sí es sí, que prefiere esperar a que unifiquen doctrina los tribunales y la Fiscalía antes de decidir qué más pasos cabe dar. Ante las consecuencias "no deseadas" de la norma impulsada por Igualdad, dijo Puig, hay que actuar, "actualizar" el texto, y hacerlo "sin generar más crispación" e "intranquilidad sobre el funcionamiento del Estado de derecho".

Rectificar de inmediato", hallar "la mejor solución", "hágase lo que se tenga que hacer", no pasa "nada" por "ajustar" la ley, dicen los barones

La solución al problema, señaló Barbón, pasa por "rectificar de inmediato y corregir los efectos no deseados de la aplicación de la ley", pasa por "buscar una salida a este embrollo". Armengol llamó a "encontrar la mejor solución para proteger de forma adecuada a las mujeres". "Yo como mujer siento que aquí algo ha fallado —manifestó Andreu—. Lo que no puede ser es que la mujer víctima del abuso quede en el limbo o no esté segura. Hágase lo que se tenga que hacer". Lobato defendió "abrir una reflexión" sobre si hay errores en la norma, porque si hay "interpretaciones diversas" no ocurre "nada" por estudiar si se debe "ajustar". "En política, el darse cuenta de que algo no funciona, cuanto antes y más humildad mejor", remachó el madrileño.

"Tenemos un problema, un problema verdaderamente preocupante" con la aplicación de la norma, aseguró la exvicepresidenta del Gobierno y hoy presidenta de la Comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Calvo, para quien hay que estar trabajando "lo más rápidamente posible" para hallar soluciones.

Lambán y Page no divergían de sus compañeros de partido. El presidente aragonés urgió este jueves a buscar "cuanto antes" soluciones o "paliativos" a la Ley Orgánica de Garantía de la Integridad Sexual, la del solo sí es sí. Si varios jueces han hecho una interpretación distinta a la voluntad del Ejecutivo y del legislador, "casi con toda seguridad quiere decir que la ley ofrece resquicios que dan lugar a este tipo de interpretaciones". Page, el miércoles, ya había instado a revisar el texto "cuanto antes, mejor". "Que se arregle", pidió la consejera extremeña Isabel Gil Rosiña.

No es sencillo dar con la salida, por la negativa de Podemos a cambiar la ley y porque una revisión futura afectaría a los casos cometidos a partir de entonces

Por descontado, y ahí sí había alineamiento con la Moncloa, los barones reprocharon a Irene Montero sus invectivas contra la Justicia por "machista". "Esto no va de culpar a los jueces, va de buscar una solución al problema", sentenció Barbón. Page la acusó de "soberbia intelectual" por no reconocer su error y lamentó que, para "reafirmarse", opte por "cavar una trinchera" ideológica. Ninguno pidió a la ministra que dimita, como han hecho tres de las cuatro asociaciones judiciales, aunque Page sí cree acertada una rectificación y para Lambán, el problema es "serio y grave".

"Lo de la ley del sí es sí es un escándalo", resume descarnadamente un barón autonómico socialista. "Un escándalo por mil razones —converge otro cuadro federal— y quizá la peor de todas es que se ha percibido un Gobierno chapucero", por no haber sabido tapar una laguna legal. El problema es que no se ve "mucho margen" para hallar una salida, porque el Supremo y la Fiscalía "darán una pauta general, pero cada caso es un mundo", opina una ministra, y la vía posible de impedir las rebajas de penas es "añadir una disposición transitoria" específica, como hizo el PP con la revisión profunda del Código Penal que aprobó en 2015. Una modificación de la ley, sin embargo, podría no disponer de los apoyos suficientes si el partido morado se enroca, "y además se suma el mar de fondo que hay entre Podemos y Yolanda Díaz". Su tensión disparada y aún no reconducida. Además, un futuro endurecimiento de la regulación solo podría aplicarse con los casos cometidos a partir de su entrada en vigor, no antes. Es decir, no evitaría las actuales reducciones de pena y las excarcelaciones. "Estamos en un callejón sin salida", constatan en el cuartel general.

Capote a Montero desde la Moncloa

Por ahora, en la Moncloa intentan protegerse de las presiones que llegan del partido. La portavoz, Isabel Rodríguez, llamó a la "prudencia" desde primera hora de la mañana, pidió esperar a que se asiente la doctrina y también reclamó a los jueces, echando un capote a Irene Montero, que interpreten la ley "conforme a su espíritu", el de la mayor protección a las mujeres. Las siguientes declaraciones públicas, las de los ministros Félix Bolaños y María Jesús Montero, iban en el mismo sentido. Y eso que la titular de Hacienda y número dos del PSOE había sido la primera en abrir la puerta a una revisión de la norma. Lo hizo, eso sí, antes de que fijara posición el presidente desde Bali.

La Moncloa pide "prudencia", da su confianza a los jueces para que apliquen la ley "conforme" a su espíritu y no avanza si habrá que revisar el texto

Lo que barones y cuadros del partido demandan es una solución política, una decisión que repare el error, más allá del pronunciamiento de los tribunales y del ministerio público. Responder, en definitiva, a la alarma social que han suscitado los primeros días de vida de la ley del sí es sí y que ha provocado que algunas víctimas se sientan revictimizadas, como aseguró la abogada de la joven que sufrió la agresión de La Manada y cuyo caso precisamente está en el origen de la norma.

Pero la eventual reforma de la malversación también está generando tensión interna. El comentario que se escucha a barones y dirigentes federales y territoriales es que "es muy difícil de explicar" una rebaja de las penas por un delito de corrupción. "Yo la verdad que no lo veo. Con el dinero público, cero bromas. No sé si es por ser técnico del Estado o lo que hemos visto que se ha hecho. Yo creo que no debería tocarse ese delito ni las penas que conlleva", aseveró Lobato a los medios. Page ya había advertido de que la medida, que ERC dice estar negociando con el Gobierno, "responde a intereses bastante difíciles de entender". En similares términos se expresó el presidente de la Junta de Extremadura: "El hecho de que se hiciera algo que dificultara que se pueda perseguir la corrupción en España sería difícilmente entendible".

En el PSOE nadie entiende muy bien la razón que ha llevado a Sánchez a abrir una puerta que él aún no ha cerrado. Porque por más que se ha preguntado al Ejecutivo si pondrá límites a ERC para que no se beneficien de esa hipotética reforma políticos corruptos, no ha habido respuesta.

Yo la verdad que no lo veo [la reforma de la malversación]. Con el dinero público, cero bromas. No debería tocarse ese delito ni las penas que conlleva

JUAN LOBATO, SECRETARIO GENERAL DEL PSOE-m

El presidente y sus ministros se han escudado en que el "compromiso" del Gobierno está plasmado en la proposición de ley de revisión de la sedición y que no puede anticiparse a "futuribles", no puede hablar sobre una enmienda de los republicanos que no ha sido ni registrada. Fuentes del grupo independentista en Madrid insistieron a este diario en que sigue negociando con la Moncloa, aunque no dan por hecho que esa enmienda vea la luz: "Veremos".

Un veterano miembro del núcleo duro del líder socialista interpreta que Sánchez quiere cerrar el círculo con Cataluña. "Desmontar el victimismo independentista", el puzle que dio vida al procés. Primero fueron los indultos, luego la sedición y la última pieza, la que ya serviría para cerrar al menos esta fase de la mesa de diálogo, según esta lectura, sería la reforma de la malversación. "Pero yo no me metería en eso, porque nos hace mucho daño y es muy difícil de explicar", agrega.

"La gente está asustada"

Palabras similares expresan en privado dirigentes consultados por este periódico. Todos, eso sí, llaman a esperar a ver "si la medida llega y qué alcance tiene", como indica un importante alcalde socialista. En Ferraz dan a entender que el presidente podría acabar parando en seco la revisión, aparcándola. A fin de cuentas, esgrimen, no tendría garantizados los apoyos, ya que Podemos o Compromís no lo ven. "Quizá a Pedro le ha pasado que tiene confianza ciega, o que se ha dejado llevar por el efecto de los indultos, que no ocurrió nada, y de estos meses en los que hemos recuperado aire frente al PP", analiza un cuadro buen conocedor de la maquinaria del PSOE.

Un miembro de la cúpula entiende que Sánchez ha querido cerrar el círculo con Cataluña, para desmontar el "victimismo" de los independentistas

En todo el ambiente pesa una fecha a plomo: la del 28 de mayo, las elecciones autonómicas y municipales. Todo irá, como convienen en Ferraz, "muy justo". Es decir, que la disputa con el PP será reñida y todo puede depender del desempeño de Unidas Podemos, muy roto ahora mismo. Por eso, "la gente está asustada y sabe que cualquier cosa que suceda ahora puede inclinar la balanza", en palabras de un relevante diputado.

La combinación de sí es sí y malversación ha sido fatal para el Ejecutivo y el partido esta semana. ¿Y ahora? No está claro que el presidente acuse recibo de los suyos, precisamente porque si algo ha demostrado en su trayectoria como secretario general es que "no escucha mucho a sus barones". Y su dominio del PSOE ha sido absoluto. Indiscutible. Al menos hasta ahora.