El papa León XIV ha iniciado este martes su esperada visita de dos días a Cataluña. Tras un multitudinario paso de tres días por Madrid, el pontífice ha aterrizado este mediodía en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, desde donde se ha trasladado directamente al corazón de la capital catalana para protagonizar una intensa jornada marcada por los mensajes de concordia, los gestos espontáneos fuera de protocolo y un rotundo llamamiento a la acogida de los inmigrantes.
Unos 6.000 fieles, según datos de la Guardia Urbana, han abarrotado desde primera hora de la mañana la plaza Nova y las calles adyacentes de la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Desafiando el intenso sol con paraguas, banderas y el agua distribuida a última hora por los Mossos d'Esquadra, la multitud ha recibido de forma calurosa al santo padre en torno a las 13:30 horas. El fervor popular se ha traducido en un crisol de cánticos tradicionales ("Se ve, se siente...", "Papa León, te queremos un montón"), proclamas juveniles y un vistoso mosaico de banderas internacionales, con fuerte presencia de enseñas del Vaticano, España, Argentina, Nicaragua, México o Colombia.
Un llamamiento contra la polarización y el individualismo
En el interior del templo, durante el rezo litúrgico de la Sexta Hora ante la curia diocesana y los voluntarios, León XIV ha pronunciado una homilía de fuerte calado social y eclesiástico. Alternando con fluidez el castellano y el catalán, el Pontífice se ha dirigido a los presentes recordando que Barcelona, como 'Cap i casal de Catalunya', posee la responsabilidad histórica de convertirse en "constructora de unidad".
"En un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista", ha exhortado solemnemente el obispo de Roma, es imperativo ser "testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias". Asimismo, ha elogiado la labor de quienes trabajan por tender puentes en el seno de la Iglesia catalana "más allá de toda la polarización", palabras precedidas por la bienvenida en catalán del arzobispo de Barcelona, el cardenal Omella.
Doble sorpresa y baños de masas
Fiel a su estilo directo, León XIV ha roto el protocolo en dos ocasiones consecutivas al término de los actos litúrgicos, desatando el júbilo en el exterior. En primer lugar, ha salido a pie a la misma plaza de la Catedral para dirigirse directamente a los feligreses con un cercano: "Bon dia i bona hora, germans i germanes". En su breve discurso, ha agradecido la paciencia y la alegría de los congregados: "Jesucristo nos ha llamado a vivir como un solo pueblo unidos en la fe", ha exclamado antes de despedirse con un tradicional "Adéu-siau".
Apenas media hora después, el Papa ha vuelto a sorprender a la multitud al asomarse al balcón del Palau Episcopal junto al cardenal Omella. Pese a sufrir pequeños problemas técnicos con el micrófono, ha bendecido con calidez a los cerca de 500 fieles que todavía resistían en la plaza gótica tras horas de espera. Antes de abandonar el complejo catedralicio, el Pontífice ha descendido a la cripta para rezar ante el sepulcro de Santa Eulàlia y ha visitado el claustro, donde ha mostrado gran curiosidad por la histórica tradición barcelonesa del 'Ou com balla'.
La voz de los fieles: el amparo al migrante
La sensibilidad social demostrada por León XIV en sus encíclicas y discursos ha resonado con especial fuerza entre la comunidad migrante residente en Cataluña, que ha acudido en masa a recibirle. Los testimonios recogidos a pie de calle confirman que el mensaje de integración papal es visto como un bálsamo y un firme respaldo político y moral ante las dificultades de la diáspora.
"Yo espero que haga entender a la gente la importancia de la acogida y la inmigración. Sobre la gente que lo necesita, sobre los vulnerables, las guerras. Los niños, las madres y los ancianos, que son los que más lo padecemos", explicaba Bea, una fiel procedente de Colombia. En la misma línea, Florencia y Carina, ciudadanas argentinas, apuntaban: "Uno, cuando emigra a otro país, se siente a veces discriminado o no tiene las mismas oportunidades. Nos conmueve y agradecemos mucho este apoyo explícito que el Papa brinda siempre a la gente migrante".
Agenda institucional y una tarde multitudinaria en Montjuïc
Ya por la tarde, el Palau Episcopal ha sido el escenario de la audiencia privada de León XIV al presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, en el que el principal encuentro de carácter institucional de la jornada.
Posteriormente, el foco se ha desplazado hacia la montaña olímpica. En el Estadio Olímpico de Montjuïc, León XIV preside una multitudinaria vigilia de oración ante unas 60.000 personas. Un evento masivo de fuerte carácter juvenil que cerrará la primera jornada de esta histórica e intensa etapa catalana.
Te puede interesar