Europa

Banderas alemanas en palacio y 'calcetines rojos' en Berlín Este: el fin de campaña más extremo

Mientras SPD y la Unión pelean por estar en cabeza, en Die Linke sueñan con una coalición 'rojirojiverde' y Alternativa para Alemania presume de ser la auténtica oposición.

Seguidores de Alternativa para Alemania atienden el mitin de fin de campaña en Berlín

Un grupo de alemanes escucha a los políticos de Alternativa para Alemania en el mitin ante el Palacio de Charlottenburgo. A.A.

Berlín es una ciudad capaz de albergar en la misma jornada una de las mayores concentraciones de Fridays for Future, con Greta Thunberg como estrella invitada, y los mítines de los dos partidos situados en los extremos del espectro político: la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y la izquierda a la izquierda del SPD, Die Linke. La ultraderecha se ha plantado este viernes ante el Palacio de Charlottenburg y los llamados rote Socken (calcetines rojos) ante el rotes Rathaus, en lo que era Berlín Este.

En Alemania no hay jornada de reflexión así que en una campaña tan intensa hay partidos que celebrarán otro mitin el sábado. Pero este viernes ha sido intenso en la capital alemana. A pocos kilómetros del Ayuntamiento, en pleno centro de Berlín, entre quienes escuchan a primera hora de la tarde a Janine Wissler, colíder de Die Linke (La Izquierda), algunos se lo toman con humor y lucen los calcetines rojos.

«Votaré a Die Linke porque es mi partido desde que existe. Son fieles a los principos en los que creo. Die Linke no es un partido de personalidades sino que traslada una visión del mundo», señala este hombre con calcetines rojos en la sesentena. Die Linke es un partido en realidad que no tiene tantos años porque es fruto de lo que quedó del SED, partido comunista en Alemania oriental y críticos del SPD, como lo fue Oskar Lafontaine.

Die Linke gobierna en Turingia desde 2014. El jefe del gobierno de Turingia, Bodo Ramelow, ha reconocido en declaraciones a El Periódico de Cataluña que trabajar por una coalición rojirojiverde en el gobierno federal a imagen y semejanza del pacto vigente en su Land.

Wissler habla principalmente de justicia social, de vivienda, de cuidar a los cuidadores, que no tienen el trato que merecen después de su esfuerzo en la pandemia, y de protección del medio ambiente, porque el clima se ha convertido en un factor determinante en esta campaña electoral. Habla de hartazgo de la gran coalición y de las propuestas neoliberales de Christian Lindner, el líder del FDP, que también ha cerrado su campaña en Berlín.

Die Linke es la conciencia social de este país. Es el partido que se ocupa de que el salario mínimo sea justo, de que las jubilaciones sean dignas y los salarios apropiados»

manuela schmidt, diputada regional

«Die Linke es la conciencia social de este país. Es el partido que se ocupa de que el salario mínimo sea justo, de que las jubilaciones sean dignas y los salarios apropiados», afirma Manuela Schmidt, vicepresidenta de la Asamblea regional de Berlín. En el Land de Berlín, donde gobierna el SPD con Die Linke y los Verdes, también se celebran elecciones. Reconoce la diputada regional que Die Linke está dispuesta a pactar una coalición siempre que se respete la base ideológica que defiende.

Schmidt está satisfecha de cómo está llegando Die Linke a los jóvenes. «Quieren que algo cambie y nos ven cómo una garantía de auténticos cambios», señala Manuela Schmidt, que lleva más de dos décadas en el partido.

En los últimos mensajes, el candidato conservador, Armin Laschet, insiste en que no pactará «con los extremos, ni Alternativa ni Die Linke», a quienes equipara. Y recuerda a los votantes siempre que puede que el vicecanciller Scholz no descarta a Die Linke así que si ganan los socialdemócratas hay riesgo de una coalición rojirojiverde en el gobierno federal.

«No da igual quién esté al frente del país», llegó a decir Merkel en su última intervención antes de las elecciones en el Bundestag, en clara alusión a esa eventual alianza con los rote Socken. El diario berlinés de izquierdas Die Taz en tono jocoso tituló en portada: «La abuelita sale con el cuento del comunismo».

«No somos ultraderechistas»

En la parte oeste de la ciudad los seguidores de Alternativa para Alemania se han concentrado ante el Palacio de Charlottenburgo, que luce muy alternativo con banderas del arco iris en solidaridad con el colectivo LGTBI. Los partidarios de AfD portan banderas alemanas y reivindican «la Alemania normal».

Muchos quieren hacerse selfies con Alice Weidel, la colíder de AfD que el jueves participó en el debate a siete, el último entre candidadatos emitido por varios canales de la televisión alemana.

AfD es el partido que mejor defiende nuestros intereses, los intereses de los alemanes. Describen a Alternativa como ultraderechista pero no lo es»

sabine, autónoma

«Es el partido que mejor defiende los intereses de los alemanes. Describen al partido ultraderechista pero no lo es. Mi marido y yo estamos de acuerdo al cien por cien con este partido. Defienden nuestro estado del bienestar y tiene claro la política de migración. Estamos de acuerdo en que se ayude a alguna gente pero no abrir las puertas sin saber a quién se abren», señala Sabine, autónoma dedicada al comercio online, en la sesentena.

Antes había votado a la CDU pero le decepcionaron por no promover la digitalización, por ejemplo. «Se han estancado», añade. «Como persona, Merkel me gustaba pero no ha aportado mucho en política».

A Sabine le parece totalmente injusto que los otros partidos no pacten con Alternativa para Alemania. «Si tiene millones de votantes, no entiendo por qué se les deja fuera», añade. Su instinto le dice que AfD perderá apoyos en estas elecciones pero considera fundamental que este partido tenga escaños en el Parlamento. «Son los que de verdad ejercen como oposición», concluye. AfD entró por primera vez en el Parlamento federal en 2017 con 94 diputados.

La democracia solo puede ser de base nacional. No es democrático que en España o Francia se decida lo que nos afecta a nosotros en Alemania»

beatriz von strox, diputada de afd

En el escenario, se escucha a Beatrix Von Storch. «La democracia solo puede ser de base nacional. Estamos en contra de los Estados Unidos de Europa. No es democrático que en España o Francia se decida lo que nos afecta a nosotros en Alemania. Estamos en contra de esta UE así concebida», dice Von Storch, una de las líderes más aplaudidas y una de las más radicales de AfD.

En su intervención ha arremetido con dureza contra la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, que este viernes tenía mitin en Düsseldorf. A Baerbock le ha tildado de candidata de cuota porque fue finalmente ella la elegida como aspirante a la cancillería en lugar de Robert Habeck, colíder de los Verdes.

La diputada de AfD ha acusado a Annalena Baerbock de querer acabar con los Estados nación europeos. Baerbock es ferviente europeísta y ha remarcado que esta elección es crucial para el futuro de Alemania. «Hay que apostar por un gobierno por el clima», reitera. Y a Von Storch parece que le truena la cabeza cuando lo escucha.

Más allá de Berlín

Los Volksparteien (cada vez menos grandes y menos populares) se han desplegado en esta recta final de la campaña en otras latitudes: la Unión ha hecho gala de unidad en Múnich, el bastión de los socialcristianos que encabeza Markus Söder.

La CDU y la CSU han sido siempre los partidos de la moderación y del centro. Tienden puentes cuando hay problemas»

canciller angela merkel

La canciller Merkel ha respaldado al candidato, Armin Laschet, como lo hará este sábado de nuevo en Aquistrán, tierra natal del aspirante a sucederle. «La CDU y la CSU han sido siempre los partidos de la moderación y del centro. Son los que tienden puentes cuando hay problemas», ha dicho la canciller en Múnich.

Los socialdemócratas han mostrado su fuerza en Colonia. «Alemania no puede atascarse en ‘más de lo mismo'», ha dicho Scholz, al tiempo que pedía que el voto directo y el voto al partido sean para el SPD. «Más de lo mismo» sería Laschet, según Scholz, si bien el vicecanciller estaba en el gobierno saliente.

Al tiempo que hablaban Scholz y Laschet se conocía la última encuesta de Allensbach para el Frankfurter Allgemeine Zeitung. La distancia entre el vicecanciller del SPD y el aspirante conservador se ha reducido a un punto. El SPD tendría un 26% de votos, la Unión el 25%, seguidos de los Verdes con el 16%, Liberales un 10,5% y Alternativa para Alemania un 10%. Die Linke se quedaría al borde de ser extraparlamentaria con un 5%.

De confirmarse este resultado, la tarde del domingo será de infarto y las negociaciones para formar gobierno durarían varios meses. De hecho, tanto socialdemócratas como conservadores se dicen dispuestos a intentar formar una coalición incluso si son segundos, en caso de un resultado muy ajustado.

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