A pesar de ser considerada como la candidata más preparada de la Historia en la carrera a la Presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, provoca sentimientos enfrentados entre los votantes estadounidenses. Se trata de uno de los políticos más controvertidos de las últimas décadas por una trayectoria llena de éxitos y también de escándalos en los que su nombre ha estado de alguna manera presente. Es por ello, que la imagen negativa proyectada entre los norteamericanos alcanza el 52% para la demócrata, más bajo que el 60% de Donald Trump, pero alto comparado con el de Barack Obama en 2008, que no superaba el 37% según Gallup.

Mientras para muchos genera ilusión por encumbrar a la primera mujer presidenta de la primera potencia del mundo –algo que se sigue, sobre todo, desde Europa-, para la mayoría representa junto a su marido la ambición de poder, dinero y persecución de intereses personales que recuerdan al matrimonio Underwood de la conocida serie House of Cards. 

Lo que más sorprende del matrimonio Clinton es la forma tan distinta en la que se juzga a cada uno de los cónyuges. Bill, independientemente de sus escándalos extramatrimoniales o incluso de haber sido acusado por perjurio en un país donde la Constitución y el honor se consideran sagrados, sigue evocando simpatía e ilusión a través de sus discursos en un personaje que desde España se calificaría como afable. Sin embargo, Hillary en una gestión general con más aciertos que errores y una acción política coherente con sus valores e ideas, acumula desconfianza y antipatía con un público con el que no conecta.

Sorprende la forma tan distinta en la que se juzga al matrimonio Clinton. Bill evoca ilusión, mientras Hillary genera antipatía»

Desde el noviazgo de la pareja, Hillary apostó por priorizar la carrera política de su marido en un tándem, que a ojos de muchos vendría recompensado en una etapa posterior – como ahora parece que está sucediendo. Abandonando su carrera de abogada, se dedicó a ocupar el papel de la esposa y madre perfecta que encajaba en Arkansas y después en la Presidencia. Sin embargo, para Bill su esposa no sólo le ofrecía una estabilidad familiar-emocional, sino que le ayudaba en la toma de decisiones estratégicas gracias a su formación, experiencia y también capacidad resolutiva y de análisis en temas legales. Tal es el caso, que él mismo manifestó en la campaña presidencial a las elecciones de 1992 que ofrecía “dos por el precio de uno”, como así decía su lema de campaña. De ahí a que les denominaran como Billary en algunos círculos. Esto además lo mantuvo posteriormente cuando fue elegido presidente, involucrando a Hillary en el plan de reforma sanitaria que, aunque no llegó a fraguarse, comenzó a ser conocido como Hillarycare.

Es difícil imaginar lo que sería hoy Hillary sin la figura de Bill Clinton, pero también al contrario. Esta pareja política ha marcado conjuntamente un tipo de liderazgo en la historia política de EEUU que, por el contrario, sería muy distinto si Hillary llegara a la Casa Blanca. Bill ocupará un nuevo papel, el de esposo, aunque muchos esperan (incluida ella) que en el caso de que Hillary llegue a la Casa Blanca, el ex presidente se involucre en los asuntos de Estado, incluso más de lo que lo hizo su esposa.

De alguna manera este apoyo “se lo debe”. Hillary empezó su carrera política en solitario en noviembre de 1999 cuando dejaban la Casa Blanca, apoyada por Bill tras los escándalos del caso Lewinsky. Como esposa tuvo que enfrentarse no solo a todo un país negando, en un primer momento, las infidelidades de su esposo, sino también a sus convicciones personales, renegando a su faceta más feminista. En noviembre de 2000 fue elegida senadora por Nueva York (2001-2009), aunque sus miras estaban puestas en la Presidencia. Compitió en las primarias en 2008, que acabó ganando Obama.

En su pragmatismo, ella misma justifica que votara a favor del Patriot Act, que legitimaba al entonces presidente George W. Bush a invadir Afganistán y después, Irak, en el contexto de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, su visión sobre las relaciones internacionales adquirió otro perfil en su etapa como secretaria de Estado (2009-2013), donde se mantuvo en línea con el presidente Obama, poniendo en práctica el “poder inteligente” y el conocido como “multilateralismo eficaz”.

La ‘estrategia Hillary’ se basa en la coherencia de su experiencia, sus valores y sus ideas, y la pone en marcha el ‘Hillaryland’

Más recientemente, durante las primarias, se han visto evolucionar sus propuestas hacia la izquierda, influenciada por la candidatura de su adversario en esta carrera, Bernie Sanders. Un hecho que muchos analizan como estrategia electoral y que podría reformularse una vez en el Despacho Oval.

La estrategia Hillary se fundamenta en la coherencia de su experiencia, sus valores y sus ideas, y en este conjunto se integra su equipo de personas que la ayudan en la campaña y que trabajan junto a ella en este proceso, conocido como el Hillaryland. Algunos proceden de la etapa de Bill Clinton, otros forman parte de su equipo personal desde hace años como Joel Benenson y John Podesta. En su círculo de confianza, destacan varias mujeres: su mano derecha Huma Abedin (cuyos correos desde el dispositivo de su marido el ex congresista Anthony Weiner son ahora objeto de investigación del FBI); la afroamericana Cheryl Mills, que ha formado parte del equipo de los Clinton durante años; su directora política Amanda Renteria; su directora de Comunicación Jennifer Palmieri; y su asesora política Maya Harris, entre otras.

El experimentado equipo está dedicado a construir el personaje de Hillary sobre la experiencia y sobre todo, a cumplir un nuevo sueño americano: el de encumbrar a la primera presidenta de los Estados Unidos. Un modelo de liderazgo que marcaría un nuevo rumbo en la escala internacional y que marcaría un punto y aparte en nuestra historia reciente.

*Cristina Crespo es directora de Relaciones Externas y coordinadora general del Instituto Franklin-UAH. Doctora en Estudios Norteamericanos por la Universidad de Alcalá de Henares, acaba de publicar la obra coral Hillary. El poder de la superación, editado por Los Libros de la Catarata.