El presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, ha conseguido eludir el control del Banco de España y la dependencia del Ministerio de Economía y Competitividad al evitar su transformación en fundación bancaria, como obliga la Ley de Cajas de Ahorros vigente desde finales de diciembre de 2013 a aquéllas que mantuvieran una participación de al menos el 10% en el capital de una entidad de crédito o que puedan nombrar o destituir a algún miembro de su órgano de administración. Y la Fundación Cajasol cumple este segundo requisito.

La Fundación Cajasol ha buscado quedar exclusivamente bajo el protectorado de la Consejería de Hacienda y Administración Pública de la Junta de Andalucía a pesar de que su ámbito de actuación excede el de Andalucía -Cajasol absorbió a Caja de Guadalajara en octubre de 2010- y, en consecuencia, el protectorado correspondería al Ministerio de Economía. Ello explicaría la negativa de Pulido a constituir la Fundación Caja de Guadalajara, lo que supone un incumplimiento del protocolo de bases para la integración que firmó con Cajasol antes de formalizarse la fusión.

El presidente de la Fundación Cajasol es amigo personal de la presidenta andaluza y aspirante a dirigir el PSOE a nivel federal, Susana Díaz, desde las antiguas batallas que libraron unidos en en el PSOE de Sevilla en los años 90, cuando el hoy presidente de la Fundación Cajasol dirigía la empresa pública Inturjoven. La prueba palpable de esa cercanía fue la presencia del economista cordobés en el bautizo del hijo de la baronesa andaluza.

La Ley de Cajas de 2013 obligaba a entidades como Cajasol a transformarse en fundaciones bancarias

Cajasol fue una de las entidades que integraron Banca Cívica (junto a Caja Navarra, Caja Burgos y Caja Canarias), absorbida a su vez por Caixabank el 26 de junio de 2012. Al consumarse esta operación, las cuatro citadas cajas se convirtieron en accionistas de la entidad catalana con un porcentaje equivalente a la valoración de su aportación. Ninguna alcanzaba ni de lejos la citada participación del 10%. Así, Cajasol pasó a tener un 1,22%, si bien posee ya menos del 0,9% tras sucesivas ventas.

El 21 de diciembre de 2012, seis meses después de la absorción de Banca Cívica, la asamblea general de la caja de ahorros Cajasol acordó la conversión de la entidad en una fundación de carácter especial denominada ‘Monte San Fernando’. Ésta era la heredera de los bienes de Cajasol, resultado de la fusión de las dos históricas cajas sevillanas en 2007: El Monte y la Caja San Fernando.

En plena reestructuración y recapitalización del sector financiero español por la crisis económica, y en respuesta a la exigencia de Bruselas para conceder ayudas a las entidades de crédito en apuros, el Gobierno sacó adelante una nueva Ley de Cajas de Ahorros a finales de diciembre de 2013 entre cuyas novedades se incluía la regulación de las fundaciones bancarias, una figura novedosa hasta entonces en el ordenamiento jurídico español. El texto da esta consideración a fundaciones cuya participación en una entidad de crédito supere el 10% de forma directa o indirecta o que le permita destituir algún miembro de su órgano de administración, quedando aquéllas bajo supervisión del Banco de España.

Además del protectorado, el control sobre las fundaciones bancarias también lo ejerce el Banco de España. Como establece la Ley de Cajas en su artículo 46, el supervisor podrá realizar las inspecciones y comprobaciones que considere oportunas y requerirles cuanta información resulte necesaria para desarrollar sus funciones. La citada norma también prevé que, en el caso de fundaciones bancarias cuyo ámbito de actuación principal exceda el de una comunidad autónoma, el protectorado será ejercido por el Ministerio de Economía y Competitividad.

La Junta, con Díaz como presidenta, autorizó su inscripción invocando una orden que no se ha publicado en el BOJA

No era una decisión voluntaria, sino una imposición que la nueva normativa recogía en su artículo 32. Todas las fundaciones que procedían de las cajas que habían conformado Banca Cívica procedieron a la modificación de sus estatutos para transformarse en fundaciones bancarias, al mantener una participación cualificada en la entidad de crédito que les permitía nombrar o destituir a algún miembro de su órgano de administración. Es lo que hizo, por ejemplo, la Fundación Caja Navarra después de que su patronato acordara su transformación en febrero de 2014.

Todas excepto la fundación de carácter especial Monte San Fernando (Cajasol), lo que ha permitido a Pulido eludir hasta ahora la supervisión y el control del Banco de España y evitar la dependencia del Ministerio de Economía y Competitividad. Ello ha provocado una situación anómala: una fundación cuyo ámbito de actuación va más allá de Andalucía -Cajasol absorbió a Caja de Guadalajara en 2010- se encuentra bajo el protectorado exclusivo de la Consejería de Hacienda de la Junta de Andalucía.

Monte San Fernando (Cajasol) procedió a su modificación estatutaria -elevada a escritura pública el 23 de junio de 2014 ante el notario de Sevilla Álvaro Sánchez Fernández- pero no para transformarse en fundación bancaria sino en fundación ordinaria. Así quedó inscrita en virtud de la resolución que el 3 de julio de 2014 dictó la entonces directora general de Justicia Juvenil y Cooperación (Consejería de Justicia e Interior), Carmen Belinchón.

Antonio Pulido gestiona un presupuesto anual de 20 millones como presidente de la Fundación Cajasol

Según se lee en el antecedente de hecho cuarto de la citada resolución, se daba luz verde a la inscripción después de que la Consejería de Hacienda y Administración Pública -mediante una orden fechada el 23 de junio de 2014- hubiera autorizado la modificación de tres artículos de los estatutos de la fundación de carácter especial Monte San Fernando (el 1, el 2 y el 33) en fundación ordinaria. Este diario ha rastreado el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) y no ha encontrado dicha orden de 23 de junio de 2014, por lo que no es aventurado pensar que nunca fue publicada.

“Pulido ha diseñado una fundación a su medida, con la colaboración de las consejerías de Hacienda y Justicia e Interior de la Junta de Andalucía. No debemos olvidar la militancia de Pulido en el PSOE, así como la gran amistad que le une con la presidenta de la Junta de Andalucía”, explican a este diario fuentes del sector conocedoras de la operación.

No fue el último cambio. El 14 de mayo de 2015, la fundación privada Monte de Piedad y Caja de Ahorros San Fernando de Huelva, Jerez y Sevilla (Fundación Cajasol) solicitó a la Consejería de Justicia e Interior la inscripción en el Registro de Fundaciones de Andalucía de la modificación estatutaria que su patronato había acordado el 9 de abril de 2015 y que fue escriturada el 20 de abril ante el notario de Sevilla José María Florit de Carranza. Con el visto bueno del protectorado (Consejería de Hacienda y Administración Pública), el cambio de estatutos materializaba la fusión por absorción de la Fundación ordinaria Monte San Fernando por la Fundación Cajasol. Expresado en otras palabras, la fundación pequeña (Cajasol) engullía a la entidad con mayor patrimonio y titular de las acciones de Caixabank (Monte San Fernando).

Sueldo sin autorización previa

Como desveló El Independiente el pasado 17 de enero, el presidente de la Fundación Cajasol se ha asignado un sueldo de unos 200.000 euros brutos tras su salida anticipada como directivo de Caixabank (tenía contrato hasta el 31 de diciembre de 2017). La retribución se fijó pese a no haberse solicitado la autorización previa, como marcan sus estatutos.

Este periódico también informó de que el finiquito de Pulido ascendió a 1.480.000 euros, cantidad en la que se incluían la liquidación por la rescisión anticipada de su contrato y los bonus que le correspondían. Hasta su salida, ocupaba la presidencia de Puerto Triana -la empresa promotora de un rascacielos junto a los terrenos que ocupó la Expo 92- y del consejo territorial de Caixabank en Andalucía, creado en enero de 2013 y que reúne a algunos destacados empresarios andaluces.

La Fundación Cajasol gestiona un presupuesto anual de unos 20 millones de euros y sus acciones llegan a más de un millón y medio de beneficiarios. En palabras del propio Pulido, la entidad “se ha convertido en el principal referente cultural, social y económico de Andalucía”.