El anuncio de una moción de censura contra Mariano Rajoy por parte de Podemos no sólo ha pillado por sorpresa al resto de grupos parlamentarios. Ni siquiera los diputados de la formación tenían conocimiento de la iniciativa hasta minutos antes de la rueda de prensa de Pablo Iglesias.

De hecho, Podemos avisó de la moción de censura a asociaciones, sindicatos y a otros partidos políticos -en muchos casos a través de mensajes de texto- antes que a su propio grupo parlamentario. Los diputados de Unidos Podemos se enteraron de su presentación a través de una comunicación escrita poco antes de las 11.30, hora de la comparecencia pública. En el mensaje, se advierte de que antes de esa hora no deben producirse filtraciones.

Unidos Podemos explicó a sus 71 diputados de que sacar al Gobierno del PP de las instituciones «es una necesidad cívica», ya que «estamos viviendo un estado de excepción democrática», en el que el trabajo de los cuerpos de seguridad y la Justicia se convierte en «heroico», dadas las presiones políticas que sufren.

Estupor» en el grupo parlamentario por la moción de censura y el ‘Tramabus’

De esta manera, la presentación de la moción de censura sin consulta con su grupo y sin negociación con otras fuerzas políticas no sólo ha generado malestar entre los diputados de Unidos Podemos, sino un estado de «estupor», que llega después de la sorpresa generalizada que también causó el ‘Tramabus’, otra apuesta efectista de la dirección del partido.

La moción -que no ha sido registrada formalmente todavía a la espera de mantener esta ronda de contactos- fue anunciada en una rueda de prensa convocada de urgencia donde compareció la primera plana del partido, con Pablo Iglesias, Irene Montero, y Alberto Garzón, líder de IU, entre otros. Una vez anunciada la medida ante los medios de comunicación, el plan de Podemos pasa -ahora sí- por convocar una reunión del grupo parlamentario para fijar la «estrategia» para llevarla a cabo.

Podemos decidió impulsar la moción a última hora de la tarde de este miércoles, menos de 24 horas antes de que se presentara, según ha podido saber este periódico, tras haber llegado a un acuerdo con el resto de confluencias como IU, En Comú Podem o En Marea y antes de que sus representantes tuvieran conocimiento de la medida.

La Ejecutiva sí había debatido la posibilidad de presentarla

Miembros de la ejecutiva reconocen que la idea de presentar una moción de este tipo se llevaba planteando «desde hace semanas» y que incluso llegó a debatirse en la última reunión de la dirección celebrada el pasado febrero, y que en los últimos días se ha convertido en un asunto recurrente en la formación. Explican que la medida «se ha precipitado» por el momento de «emergencia social» tras la Operación Lezo y las presuntas maniobras que han salido a la luz sobre el fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, bajo la supervisión del fiscal general del Estado, José Manuel Maza.

La comunicación con el resto de formaciones también se precipitó. En la rueda de prensa, Iglesias dijo haber hablado con el presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, y con su número dos, Mario Jiménez y haber «enviado un mensaje» al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, sin obtener respuesta.

Los contactos que Iglesias mantuvo con el resto de partidos de la oposición se produjeron en la misma mañana del jueves, poco antes de que se presentara la moción ante los periodistas, y antes incluso de que se enteraran los propios diputados de Podemos. La falta de anticipación recibió las críticas del portavoz del PSOE Antonio Hernando. “No se puede llamar al PSOE 10 minutos antes de anunciar una moción de censura. Son fuegos artificiales”, zanjaba el socialista.

La comunicación deficiente entre la cúpula del partido y los miembros del grupo de Unidos Podemos también ha recibido críticas internas. Una vez anunciada la moción de censura -a la que ya se han opuesto tanto PSOE como Ciudadanos-, la formación anuncia que su próximo paso será reunir a su grupo parlamentario -con todos sus diputados- con el fin de fijar una «estrategia» para articular la moción.

Tampoco hay fijada una fecha para que sea presentada formalmente. El trámite consiste en remitir un escrito motivado a la Mesa del Congreso que incluya a un candidato alternativa a la Presidencia del Gobierno. Una moción que Podemos anunciará con o sin el apoyo los socialistas. El siguiente paso, detallan desde el grupo parlamentario, es «construir social y políticamente» la moción, por lo que el día en que se concrete la iniciativa tendrá que esperar hasta agotar la primera ronda de contactos.

La moción requiere la firma de 35 diputados del grupo

Una vez finalizada primera fase de contactos, Podemos tendrá que presentar formalmente la moción con la firma de una décima parte de la cámara; es decir, tendrán que suscribirla al menos 35 diputados. La idoneidad del momento para este tipo de iniciativa también se explica en la posición del partido de Iglesias, que quiere utilizar todas las balas por liderar la oposición y desgastar al Gobierno.

Desde su grupo parlamentario explican que «nunca ninguna fuerza ajena al turnismo había tenido más de 35 diputados». Además, la formación morada tiene cierta holgura a la hora de negociar: el anuncio ha supuesto un golpe de efecto y ha obligado a posicionarse al resto de partidos políticos, pero al no haberla registrado no cargan con la urgencia de su tramitación y debate en el pleno del Congreso.

El reglamento del Congreso establece que ninguno de los firmantes de una moción rechazada podrá firmar otra durante el mismo período de sesiones. El periodo de sesiones finaliza el 30 de junio, por lo que Podemos quería agotar esa vía antes de que venciera el plazo. En el próximo periodo de sesiones, advierten, no descartan presentar otra moción en caso de que ésta no salga adelante.

«Generar contradicciones en el PSOE»

Con las moción de censura, Podemos también busca un efecto colateral: el desgaste del PSOE, en pleno proceso interno para las primarias de mayo. La corriente de Podemos Izquierda Anticapitalista ha emitido un comunicado en el que precisa los distintos objetivos de la iniciativa. El primero consiste en «escindir el parlamento en dos bloques claramente definidos», es decir, liderar la oposición tomando la iniciativa parlamentaria y dejando en evidencia la postura de los socialistas y de C’s. El segundo objetivo, señala el texto, consiste en «generar contradicciones en el PSOE».

La moción, que pone en un brete a su rival de la izquierda, deja en evidencia la debilidad orgánica del Partido Socialista, que no puede enfrentarse a una decisión de ese calado en pleno proceso interno. Desde el grupo Unidos Podemos alegan que el papel del PSOE se valoró a la hora de lanzar la moción de censura, aunque señalan que no fue el principal objetivo y que hubieran «preferido tener a una dirección más legitimada al otro lado de la mesa y no una interina», reconocen. Sin embargo, admiten que la moción de censura obliga a los socialistas a retratarse y advierten que «tendrán que ser consecuentes»: «Cada palo que aguante su vela».