Política

El chalet socava la autoridad de Iglesias y Montero: “Incoherencia y bocachanclismo”

El aparato del partido reclama a los dirigentes territoriales de Podemos un "cierre de filas" en defensa de la pareja

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El chalet socava la autoridad de Iglesias y Montero: “Incoherencia y bocachanclismo”

Pablo Iglesias, Irene Montero e Íñigo Errejón. EFE

Resumen:

La compra de un chalet por 600.000 euros socava la autoridad interna y la credibilidad externa de la pareja que lidera Podemos. “No se merecen dirigir nada”. “Irene y Pablo no son cualquiera”. “Es un problema de coherencia”, aseguran dirigentes y ex dirigentes de la formación.

“A nivel político creo que hay decisiones personales que afectan a la formación que lideras. Y, si eso pasa, ya puedes levantar el puño todo lo alto que quieras que la brecha estará aún más alta”, advierte un ex miembro del Consejo Ciudadano Estatal.

El entorno del alcalde de Cádiz teme represalias por su crítica a la compra de la finca: “Estamos esperando a que saquen la guillotina”.

Algo se ha quebrado en el liderazgo de Pablo Iglesias e Irene Montero dentro de Podemos. La compra de un chalet de 600.000 euros no sólo da munición política a sus adversarios, sino que socava la autoridad interna y la credibilidad externa de la pareja que rige con mano férrea el destino de Podemos. “No se merecen dirigir nada”, asegura con contundencia un dirigente territorial. A ese tipo de reproches se suma la primera reacción de las distintas corrientes del partido: la mofa generalizada y los chistes sobre la piscina.

Desde el errejonismo hasta el anticapitalismo, las bromas y las risas fueron la primera respuesta a la noticia de la compra del chalet, siempre en conversaciones discretas y confidenciales, dado el régimen de terror interno que vive la organización. Nada por escrito, nada en los chats del partido. De hecho, sólo Juan Carlos Monedero y Pablo Echenique han salido públicamente a defender a Iglesias y Montero a pesar de los mensajes instando al “cierre de filas” que el aparato del partido ha enviado a toda la organización.

La negativa de dirigentes de Podemos de toda España a seguir esa instrucción y algún reproche público como el realizado por el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, hace temer represalias futuras por parte del oficialismo a quienes no han defendido a sus dirigentes de la crítica generalizada. “Estamos esperando a que saquen la guillotina”, lamentan dirigentes de distintas comunidades, que no han secundado la campaña de defensa de la pareja que lidera el partido.

Kichi advirtió este viernes de que la limitación salarial se impuso para “no parecernos a la casta”, y en este mismo sentido se expresan otros diputados autonómicos alejados del búnker de Podemos en la capital. “La decisión del chalet no es coherente con el análisis que nos llevó a establecer una limitación salarial, que es que los cargos públicos debemos vivir como la mayoría social para asegurar que compartimos y defendemos los mismos intereses”, señala este dirigente territorial.

La reacción inicial de mofa, con decenas de fotomontajes y chistes circulando en los chats podemitas, ha dado paso los días posteriores a la indignación y la preocupación por cómo afectará esa exhibición de incoherencia a la credibilidad del partido. “Hay mucha gente a la que no le ha gustado”; “Irene y Pablo no son cualquiera”, explican militantes y ex dirigentes de la formación, que expresan en las redes sociales sus reflexiones al respecto.

“Lo grave no es el chalet. Lo grave es la incoherencia y el bocachanclismo que se ha generalizado. La ausencia de estándar ético. Lo grave es que estos son los que han promovido el odio y la envidia de clase de forma tramposa mientras compraban BMWs y casoplones con lo ganado en política, los que se han marcado un ERE ilegal dejando a compañeros muy valiosos en situaciones de miseria, los que nos han negado cualquier presupuesto al área de políticas mediáticas obligándonos a asumir dos jornadas laborales, una gratuita y otra precaria, con costes vitales desastrosos”. En esos términos se expresa en Facebook Miguel Álvarez, profesor de Comunicación Política y Sistema de Medios de la Universidad de Castilla-La Mancha y responsable de políticas mediáticas de Podemos durante 2015 y 2016.

En un post en la red social, el profesor de Periodismo hace referencia a informaciones de El Independiente como el uso cotidiano para ir al congreso de un coche de alta gama sin declarar por parte del responsable de Comunicación de la organización, Juanma del Olmo, o del despido de una treintena de trabajadores del partido que apoyaron las tesis de Iñigo Errejón en Vistalegre II y que costó al menos 50.000 euros en finiquitos.

“Estos son los que ganan primarias llamado burgueses y pijos (y hablando de ortodoncias y orgullo de barrio) a quienes defendíamos la línea nacional-popular y transversal que levantó Podemos, los que han desviado el proyecto hacia la vía muerta del panfleto obrerista-izquierdista de toda la vida (aquello que Lenin denominó enfermedad infantil). A mí, que defiendo esa línea que Monedero y Vestrynge desde sus casoplones denominan ‘burguesa’, me ha tocado aguantar insultos como ‘profe bien pagado’, ‘estómago agradecido’, etc. Ya me gustaría poder soñar con comprar una casa que valga lo que estos han pagado como entrada”, lamenta.

“Pero vamos a ver, Pablo e Irene no son cualquiera. Son los actuales máximos dirigentes de una formación que nació en medio de una crisis de representación política en la que cada vez más gente percibía a sus representantes como un grupo uniforme y cerrado en sí mismo cuyos intereses estaban alejados de la vida del común”, explica Marcos Martínez Romano, ex miembro del Consejo Ciudadano Estatal, que recuerda la intención inicial de que “la gente común tomara las riendas de la política”.

“Medidas como las limitaciones salariales iban por ahí. El listón se puso muy alto y cuando haces eso sabes que el boomerang te puede volver. Recuerdo una discusión en un Consejo Ciudadano Estatal precisamente sobre la idoneidad de mantener el límite salarial de los representantes públicos en los tres salarios mínimos interprofesionales en la que se decidió dejarlo tal cual, justamente por el diagnóstico al que he aludido antes, a pesar de que las consecuencias de la decisión eran alejar la posibilidad de que cuadros técnicos dieran el paso de presentarse a las elecciones”, recuerda.

“A nivel personal jamás voy a criticar a nadie por elegir cómo quiere vivir. Pero a nivel político creo que hay decisiones personales que afectan a la formación que lideras y pueden ayudar a hacer que gente susceptible de darte su confianza para construir una sociedad más igualitaria y con menos distancia entre representantes y representados se aleje de ti y te empiece a mirar como uno más. Y, si eso pasa, ya puedes levantar el puño todo lo alto que quieras que la brecha estará aún más alta”, advierte.

Pero los reproches no se limitan a personas apartadas del partido por el pablismo, sino que también se producen entre el círculo más cercano al secretario general. Algunos diputados fieles a Iglesias han planteado incluso la posibilidad de una rectificación por parte de la pareja de dirigentes que ya se antoja imposible. “Esto nos resta mucha credibilidad de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales”, señalan desde Podemos en la capital.

La Coordinadora 25S, la plataforma que organizó el Rodea el Congreso y que ha recibido apoyo público por parte de Podemos, ha llegado a comparar a Iglesias y Montero con otra pareja célebre en la política: José María Aznar y Ana Botella. “No se trata de hacer voto de pobreza o vivir en cuevas, pero sí de coherencia. La gente de izquierdas tenemos que mirarnos en el espejo de Marcelino y Josefina, en el de Pepe Mújica o Julio Anguita. Parece que Irene y Pablo han elegido el espejo de los Aznar-Botella”.

No es la única plataforma que ha mostrado su indignación. El argumento de que la letra a pagar de Iglesias y Montero era una cantidad similar al precio del alquiler incendió los ánimos en un sector de izquierdas más activista en este campo. El sindicato de inquilinos, uno de los más movilizados contra la subida de precios del alquiler y afín a las tesis de Podemos en esta materia, criticó duramente a los dirigentes.

“Esto es franquismo sociológico: el motor moral e ideológico de todas las burbujas inmobiliarias en España desde los años 60: comprar es mejor que alquilar, hipotecarse es un derecho como la educación”, censuraba Jaime Palomera, un miembro del sindicato. “¿Qué diferencia hay entre lo que dice Monedero y lo que ya decían los constructores de Franco en 1965?”, se preguntaba. Este modelo y el alto endeudamiento que generó fue el desencadenante de la burbuja inmobiliaria que estalló en 2007, según razona. “Cuando la izquierda aboga por la hipoteca como arma de salvación, aboga por un modelo que, de volver a reproducirse, llevaría a una mayoría social al abismo”.

¿Qué diferencia hay entre esto y lo que ya decían los constructores de Franco?”, cuestionan desde el sindicato de inquilinos

“No podemos volver atrás, a la obsesión propietaria que nos llevó al abismo hace diez años. La alternativa a un alquiler abusivo no es hipotecarte y comprarte un chalet: es organizarse y luchar por alquileres justos y asequibles”, advierte el Sindicato de Inquilinos, en un mensaje publicado en Twitter. Con más ironía reaccionaba una plataforma vecinal en el arco ideológico de Podemos. “Tener que pedir una hipoteca de 500.000€ por culpa del precio del alquiler es una guarrada (guiño). Así que este domingo 20 buscamos soluciones con el Sindicato de Inquilinos de Madrid y que no nos expulsen de nuestros barrios como a Irene Montero y Pablo Iglesias (guiño, guiño)”.

“Hay sectores muy cabreados, sobre todo los más cercanos a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca“, aseguran desde Podemos en Madrid. Precisamente esa plataforma, la PAH, es el colectivo social del que procede Irene Montero, Rafael Mayoral y Ada Colau, entre otros dirigentes del partido. En la biografía que aparece en su ficha como diputada en la web del Congreso, la portavoz parlamentaria indica que es activista desde los 16 años y “aprendiz de la lucha por el derecho a la vivienda“.