Llamo al móvil de Pablo Carbonell, del que sé poco últimamente. Apenas pude ver en redes el triunfo de uno de sus “bolos”. Sí, el líder de Los Toreros Muertos, aquel grupo irreverente de los 80, sigue dando conciertos por España. Además, hoy mismo aparece una versión de su más irreverente y divertido tema, Mi agüita amarilla, junto a los líderes (y únicos) representantes del Agro pop español, los “no me pises que llevo chanclas”.

Pregunta.- Seguro que el puntazo de esos conciertos llega con Mi agüita amarilla. Éxito donde los haya de la cultura española de los 80, mal que le pese a algunos. A ver, ¿Cómo surgió hacer una canción sobre las aguas menores?

Respuesta.- Para empezar, fue mi primera canción. Quería ironizar sobre las ideas de la música. Estaba escuchando La Orquesta de las nubes y pensé “¿Qué clase de música es esta? ¡Es música acuática!” ¡Pues qué mejor que hacer una canción sobre mis aguas menores! En realidad es una canción que da mucho placer cantarla. Ahí donde la ves, tiene muchas pieles. Por un lado es ecologista, y por otro te hace sentir generoso, un poco como Betty Missiego, entregando todo a tu público.

P.- Ya. para mearse. Con perdón. Es algo que surge en un momento muy concreto, en aquella España de los 80. ¿Era el caldo de cultivo perfecto?

R.- Yo era un payaso en La Movida. Y miraba con cierta envidia a los grupos que venían a vernos a Pedro Reyes y a mí al Rockola. Así que cuando encontré un bar donde se hacían improvisaciones empecé a subirme todos los días. Seis meses después tenía el repertorio de nuestros dos primeros discos. Javier López de Guereña era el guitarrista de Javier Krahe y me dijo al verme que lo dejara, que la música no se había inventado para esto. Le convencí para que viniera otro día y acabó diciendo que lo que yo hacía era lo que hacía falta, música “iconoclasta”. Y yo no sabía ni lo que era esa palabra. Mucha gente decía “yo, lo vuestro, lo prohibiría”.

P.- Pero se publicó, y treinta años después, seguís de gira. Hace poco tocasteis con éxito en la Plaza Mayor de Valladolid. ¿La gente lo entiende?

Sienten que los problemas que les han estado agobiando durante este tiempo desaparecen»

R.- Después de la pandemia se nos ha apolillado el carácter. Una propuesta payasa y circense puede ser muy bonita. Había señoras de 70 años y niños de 10, que pensarían: “Y estos ¿Qué se han tomado?”, “¿Por qué dicen estas tonterías?”, “¿Por qué visten tan mal?”. Y se ríen. Sienten que los problemas que les han estado agobiando durante este tiempo desaparecen. Porque la risa es como una goma de borrar, te quita ansiedades y mejora la circulación.

P.- Os habéis unido a los No me pises que llevo chanclas, uno de los grupos que más nos han hecho reír. Parece que es cosa del destino que acabéis haciendo algo juntos…

R.- Sí, hay muchas ideas comunes. Bueno, el propio Pepe Begines (líder de los chanclas) cuando nos escuchó dijo “es posible hacer esto”. Y se lanzó a hacer reír desde la música.

P.- Hace falta mucho sentido del humor para sacar discos así. ¿Los grupos actuales lo tienen?

Nosotros estábamos construyendo un mundo nuevo, en el que comenzaba la libertad sexual, la libertad de expresión, y nosotros teníamos futuro»

R.- Pues los managers de algunos grupos nuevos dicen a sus músicos que nos vean para que sepan que se pueden divertir en el escenario. Parece que les sacan sangre antes de actuar. En el reguetón y la música así, medio oscura, yo no veo que disfruten. Nosotros estábamos construyendo un mundo nuevo, en el que comenzaba la libertad sexual, la libertad de expresión, y nosotros teníamos futuro (unos más que otros). Pero los jóvenes se sienten en un mundo digital, con muchos robots y pocas oportunidades. Tú oyes a Janis Joplin y está llena de vitalidad. ¿Quién la tiene ahora? Lo normal ahora es un estado comatoso en la música.

P.- Así que en 2021 volvéis a sacar un disco y a medias con Los Chanclas. ¿Ha sido complicado convencer a alguna discográfica? ¿Cómo planteáis la distribución?

R.- Pues mira, hoy martes lo publico en mi instagram, que es @pablocarbonelloficial. Y me dicen ¿Por qué no tenéis un canal de Youtube? Pues porque no tengo especial interés en competir en descargas y que me pongan publicidad, y todo eso. Se lo he mandado a mis amigos.

P.- No suele haber mucho de original en lo que sale últimamente. ¿Hasta qué punto es necesario que haya grupos como el vuestro?

R.- El mundo tiene que tener voces discordantes y absurdas. El que se mete en el arte es para expresarse, no para que un A.R. (cazatalentos) le diga lo que tiene que hacer para triunfar. Ahora nos hemos juntado con Los Chanclas y sacamos un disco. ¿Y si funciona?

P.- Como dijeron en su día los Golpes Bajos, son “malos tiempos para la lírica”. Sé que has estado haciendo otras cosas al margen de la música. De hecho te conocí relevándote como presentador de un programa de Canal Plus. ¿Qué otras cosas haces?

R.- Por suerte, he seguido trabajando. En el teatro, con la obra Bla bla coche, y aunque ha habido limitaciones de aforo, ha ido bien. También he escrito una novela sobre el mundo de la fama, que habla de una estrella infantil que está en el “corredor de la muerte”. Se llama El nombre de los tontos está escrito en todas partes (Contraluz)

P.- Bueno, de momento parece que a pesar de los haters de internet y de la escena política, seguimos teniendo ganas de reírnos.

R.- Sí. Aunque hay cierta invasión. La gente del espectáculo a los políticos siempre les hemos llamado mucho la atención. En su trabajo tienen que interpretar su papel dramático, tienen que seducir… les interesa el mundo de la interpretación. Nos tienen miedo, en el fondo, desde hace cientos de años, como decía Shakespeare. Yo, a la arena política bajo con mis canciones, mis libros, y mi manera de tomarme las cosas, que es quitarle seriedad a casi todo.