Ha pasado el tiempo de hambrunas, las personas hoy mueren de hambre. Hambre, entendido como la ingesta insuficiente de alimentos, día sí y día también, que desencadena problemas como la desnutrición y en última instancia la muerte. Es importante reconocer esta diferencia porque mientras en las hambrunas -fenómeno localizado en un mismo espacio y tiempo- las personas mueren abruptamente, el hambre crónica va matando poco a poco y de manera silenciosa a 8.500 niños y niñas menores de cinco años cada día.

Es quizá por ello, por ese silencio que trae consigo el olvido, que el hambre se convierte en uno de los mayores problemas de nuestros días. “Estamos inmersos en un sistema de producción delirante en el que se utilizan 10 kilos de grano con los que se alimenta a una vaca para producir 1 kilo de carne que alimentará a una o dos familias en lugar de alimentar a diez familias con un kilo de grano a cada una”. Con estas palabras, el catedrático José Esquinas dibuja el panorama de distribución global de la riqueza que solo beneficia a las sociedades ricas y a sus mercados.

Esta realidad, es una verdad que representa a 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo y que da sentido a Lucha de Gigantes, un proyecto de Acción Contra el Hambre y Emilio Aragón en el que se rinde homenaje a todos los Gigantes que libran la lucha contra el hambre en las diferentes partes del mundo. La acción está compuesta por un concierto, un documental, un disco y una campaña de movilización que suena al ritmo del tema homónimo del compositor Antonio Vega.

Rawaten, madre de 9 hijos en el vertedero de Marawi, Filipinas

Rawaten, madre de 9 hijos en el vertedero de Marawi, Filipinas

El productor del documental que se estrena el 11 de octubre, Hernán Zin, nos ha relatado cómo fue aquello de grabar con móviles toda la cinta “Llevaba tiempo dándole vueltas para hacerlo de esta manera porque cuando hice Nacido en Siria veía que la gente al llegar a Lesbos lo primero que pedían no era comida o indicaciones sino cargar el móvil. Me mostraban las cosas que ellos habían grabado cruzando el mar o huyendo de la guerra y estaban muy bien grabadas”. Fue entonces cuando le propuso a Aragón si en vez de irse con su cámara a grabar por medio mundo, les mandaban móviles a estas personas para que ellas mismas se grabaran.

Una proyección que para verla hay que pararla, digerirla, poco a poco, por fragmentos. Los Gigantes que aparecen en el documental están en Líbano, Filipinas, Níger y España. Frente a la pantalla del móvil cuentan su historia, sus batallas diarias y recuerdan como un pasado lejano las vidas que tenían antes de conocer la cara del hambre. “Teníamos una casa, coche, un terreno que cultivábamos. Vivíamos como reyes y ahora como monos”, dice Kaffa Ahmad Hamad (43 años, Siria).

Un cuerpo hambriento es más susceptible de contraer enfermedades y tiene menor capacidad de desempeñar tareas de subsistencia como estudiar o trabajar. Sin embargo, es en los vertederos donde miles de familias encuentran su único medio de subsistencia. Rawatten Cowi, madre de 9 niños, da testimonio de cómo sus hijos se meten dentro del basurero en busca de plástico y aluminio que luego venden a la chatarrería a precios ínfimos. Algunos días 50 pesos (0,8€) y otros alcanzan a llegar a los 100 pesos (1,61€), todo para la compra del pan. Dos es el número de veces que esperan cada día al camión de la basura que trae consigo un nuevo lote de residuos que ellos revenden.

Un cuerpo hambriento es más susceptible de contraer enfermedades

El autor del libro El Hambre, Martín Caparrós, define al hambre como “la forma de discriminación y desigualdad más absoluta”. Él junto a la periodista Ángels Barceló y el Catedrático José Esquinas analizan este fenómeno y nos proponen un viaje al corazón de nuestra incoherencia con el ánimo de despertar consciencias y de que nos sumemos al carro de la lucha contra esta injusticia.

La historia de Mdansir, un niño de dos años con aspecto de uno (pesa 6 kilos y 300 gramos) debido a su estado de gravedad, es transversal en el documental. También podemos ver las historias de personas en los campos de refugiados sirios en Bekka Occidental y de rohingyas en Kutupalog.

Zin reconoce que fue “una apuesta muy fuerte” ya que tuvieron que sortear las dificultades a la hora de enviar materiales a lugares como Níger o Bangladesh donde no hay internet. “Es un proyecto incontestable porque está cargado de verdad, de dureza y también de generosidad”, añade.

“Hoy tenemos, por primera vez en la Historia, los medios y el conocimiento para acabar con la desnutrición pidiendo a los gobiernos que rompan el círculo vicioso entre guerra y hambre, exigiendo el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario que prohíbe el uso del hambre como un arma de guerra y deteniendo el cambio climático que provoca cada año la huida de millones de personas ante sequías y desastres naturales”, ésta es la invitación a la que estamos convocados todos desde Acción Contra el Hambre, cuyo documental estará  disponible en #0 de Movistar+ desde el 19 de octubre.