Este programa lo vamos a emitir por cojones, para que la gente vea lo que las instituciones no quieren ver”. Paolo Vasile no puede ser más tajante. Implicado en el tema del acoso se siente satisfecho por el resultado de la campaña de sensibilización Se buscan valientes, la más viralizada de la historia de Mediaset, y se ha empeñado en que el programa Proyecto Bullying vea la luz. “Lo hemos reformulado respetando rigurosamente la ley. Nos invade un sentimiento de frustación y tristeza, pero no de impotencia. Somos valientes hasta ser inconscientes, no vamos a dar un paso atrás”.

Proyecto Bullying es un programa de denuncia en el que cuatro menores que sufrían acoso grabaron con una cámara oculta su día a día en el colegio. Presentado por Jesús Vázquez, el programa pretende “abrir una ventana y sensibilizar a la sociedad de un problema que permanece latente”, pero la Fiscalía del Menor prohibió su emisión alegando que, a pesar de tener autorización parental, se reconocía perfectamente el entorno, la familia y la ciudad donde vivían los menores.

La Fiscalía prohibió su emisión alegando que se reconocía el entorno del menor, la familia y la ciudad

Efectivamente, en el programa inicial, los niños y niñas acosados salían a cara descubierta al igual que su familia, además, su entorno era reconocible. Al tratar con menores es cierto que todos los cuidados son pocos, pero… ¿Por qué a un programa de televisión se le prohíbe hacer lo que ya están realizando los informativos, las radios y los periódicos? ¿Acaso no han salido fotos y entrevistas con la familia de la niña de Palma de Mallorca maltratada por 12 de sus compañeros de colegio, o el nombre del colegio de la niña de Murcia que se suicidó por no poder soportar más el acoso que sufría o los padres y el colegio de Diego, el niño de Fuenlabrada que se lanzó por la ventana y que dejó una nota pidiendo perdón a sus padres porque le parecía la única manera de no volver al colegio?

En el programa original, la reacción de los niños al verse en la imágenes es absolutamente demoledora. No es lo mismo acosar o callar, cuando ves un maltrato, que verte grabado haciéndolo. Los niños se derrumban y no saben cómo pedir perdón al acosado. Es lo de siempre, la identidad de la multitud no es la suma de las multitudes que la componen, la masa posee entidad propia. El nuevo Proyecto Bullying surge descafeinado, las imágenes reales quedan reducidas a animatic (imágenes con apariencia de cómic), la voz está distorsionada y, por no tener, no tiene ni agradecimientos, ” no se vaya a reconocer el entorno”, como añade el presentador de La Voz. “Todo esto es surrealista, la verdad. El programa estaba impecable como estaba al principio, es como si le hubieran echado ácido y lo hubieran desfigurado”, añade.

Proyecto Bullying se estrena el próximo martes en Cuatro en prime time, Paolo Vasile confiesa que si fuera un programa normal no lo emitirían con esa calidad. “Presentamos un producto violado y desfigurado. Somos conscientes de que no es un programa de prime time, ni siquiera cuando estaba limpio, parte con ese horario por la importancia que ha tomado la campaña Se buscan valientes“.

Batalla personal por ‘Proyecto Bullying’

Esto se ha convertido en una batalla personal entre los que creen que están obligados a hacer algo contra el bullying y las instituciones que les han prohibido la emisión. “Hemos sufrido un calvario de denuncias y el delito no lo estábamos cometiendo nosotros. Grabamos de una manera que se ha considerado irregular para documentar una realidad. Nuestra cámara es una cámara oculta y pasiva, no provocamos un hecho sino que lo constatamos. Los colegios no tienen perdón de Dios, como no lo tiene  las familias que ven la evidencia y la niegan”. Vasile considera que el colegio es un espacio abierto. “El primer ensayo de sociedad en la que se encuentran nuestros hijos. La prueba de lo que sucede cuando el pajarito empieza a volar”.

Para Vasile se trata de un programa que forma parte de una campaña social, “algo que no está pensado para ganar audiencia y publicidad”. Con todo el ruido mediático, sabe que la publicidad la tiene asegurada y la audiencia del primer programa también. A pesar de lo que diga, una empresa es una empresa y su fin último es ganar adinero.

Confiesa el consejero delegado de Mediaset que la Fiscalía no ha visto este nuevo programa. “Nos hemos limitado a cambiar todo en función del argumentario que prohibía la emisión. Es un programa radiofónico y todavía puede que el martes venga alguien con la moto y lo bloquee”.

Opinar de si es lícito, o no, un programa como éste es muy fácil cuando no lo has sufrido en carne propia

Opinar de si es lícito, o no, un programa como Proyecto Bullying es muy fácil desde la barrera, cuando no lo has sufrido en carne propia o cuando tu hijo no te ha escrito una nota diciendo que está harto de ser el diferente, que se quiere suicidar, aunque sabe que a su funeral no irá nadie porque no tiene amigos. La ley es la ley, hay que respetarla siempre, pero cuando estás tan desesperado, cuando denuncias en el colegio los hechos y los niegan, cuando te invitan amablemente a cambiar a tu retoño de colegio o, incluso, cuando te atreves a denunciar en la Fiscalía del Menor y ves que los casos se archivan uno tras otro por falta de pruebas, ¿qué mejor prueba que una grabación? Esta es la realidad de bullying, hoy por hoy.

Los sociólogos y psicólogos consultados por El Independiente (ninguno quiere dar su nombre) sostienen que el método del programa funciona tanto como los anuncios de accidentes de la DGT, aseguran que ese no es el camino, que “crea más problemas de los que soluciona”. Desde el punto de vista del espectador, la única realidad es que las imágenes muestran a unos niños consentidores, que guardan silencio ante las vejaciones y al verse grabados se siente tan avergonzados que no saben cómo pedir perdón.

Método KiVa

No debe ser mal método eso de ir contra el consentidor. Finlandia, referente educativo para toda Europa, ahora se está convirtiendo también en el espejo en el que se mira el continente para poner freno al acoso escolar. KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar), es un programa cuidado hasta el detalle con el que el país nórdico está logrando frenar el acoso y el ciberbullying en sus aulas. Implantado ya en el 90% de los colegios de educación básica, su éxito ha resultado tan arrollador que contar, o no, con este proyecto es un requisito que muchos profesores y alumnos tienen en cuenta a la hora de elegir y valorar un centro educativo donde trabajar o estudiar.

A diferencia de otros modelos que se centran exclusivamente en la víctima y el acosador, KiVa intenta cambiar las normas que rigen el grupo. Dentro del grupo están los otros, esas personas que no acosan, los que observan, los testigos que se ríen. A través de esa comunicación no verbal transmiten el mensaje de que lo que pasa es divertido o está bien, aunque tengan una opinión diferente. No hay que cambiar la actitud de la víctima, para que sea más extrovertida o menos tímida, sino influir en los testigos. Si se consigue que no participen en el acoso, cambia la actitud del acosador. El objetivo es concienciar de lo importante de las acciones del grupo, empatizar, defender y apoyar a la víctima.

Estos testigos son los valientes que busca Mediaset, los que han convertido la campaña en un fenómeno viral con 32.1 millones de vistas potenciales en redes sociales, más de 7,5 millones de visualizaciones del rap de El Langui en la web y una influencia en numerosos colegios de España que ha difundido entre sus alumnos y asociaciones de padres y madres los principales conceptos y pautas de actuación contra el acoso escolar.