La borrasca Filomena dejó una de las mayores nevadas de la historia en Madrid. La capital colapsó y quedó atrapada bajo la nieve durante varios días. Prácticamente todas las actividades fueron canceladas, incluso alguno de los partidos de la máxima categoría de fútbol, deporte rey en España.

Las imágenes de los mejores campos de fútbol de España, no sólo en Madrid, donde el verde del césped había desaparecido sorprendieron a los aficionados; sin embargo, mayor fue el estupor cuando algunos encuentros pudieron disputarse sobre el mismo tapete a las pocas horas. El encomiable trabajo del personal de jardinería de equipos como Club Atlético Osasuna -caso más mediático-, permitió que su choque contra el Real Madrid se jugase en unas más que aceptables condiciones.

La acumulación de nieve en los campos de golf ha paralizado la práctica golfística en Madrid durante 15 días. Las bajas temperaturas han permitido la supervivencia de la nieve sobre el césped. Después de ver cómo los campos de fútbol se llenaban de lámparas caloríficas y de operarios para retirar la nieve, muchos se preguntaban por qué no se recuperaban así los campos de golf.

¿Cómo retirar la nieve de un campo de golf?

El primer paso para retirar la nieve de un campo de golf es muy sencillo, esperar a que se derrita. Mientras la acumulación de nieve no pase a estado líquido, no se puede trabajar sobre el campo. Una vez las temperaturas superen la barrera de los 0 º C y se produzca el deshielo, comenzará la tarea.

Según ha trasladado a El Independiente Tony Bonnett, head greenkeeper del Real Club La Moraleja, "si el campo está bien preparado y el período que se mantiene la nieve sobre el campo es breve, hasta dos semanas, lo normal es que no haya problemas".

El inconveniente de que la nieve permanezca sobre el césped mucho tiempo es la posibilidad de ocasionar enfermedades fúngicas. Las condiciones de la borrasca son idóneas para que un hongo se desarrolle entre el césped y la capa de nieve. "La enfermedad afecta a la corona y a la hoja de la planta, es más probable que aparezca cuanto más tiempo permanezca la nieve sobre el césped".

Existen otras zonas donde este tipo de precipitaciones son muy frecuentes y sus campos de golf están preparados. Las nevadas que trajo Filomena se dan en la Península Ibérica en casos muy excepcionales. Una prevención invernal como la de Canadá o Rusia carecería de sentido en España.

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Campo de golf cubierto de nieve.

Tony Bonnett ha explicado que "Sí se realizan trabajos para preparar a la planta para las condiciones más duras. El invierno es muy largo y es importante entrar en él con los greenes sanos y fuertes, para que estén preparados para cualquier problema y resistan bien hasta la primavera. Si entramos en el invierno con la planta fuerte, saldremos con ella fuerte".

Las labores de mantenimiento previas al invierno como los pinchados y recebos, la aplicación de abonos, cambio de altura de la siega y los tratamientos fungicidas, han permitido que el césped de Real Club La Moraleja permanezca sano. Los principales problemas que un temporal como Filomena ocasiona en los campos de golf son la desecación, la muerte por bajas temperaturas, la hidratación de la corona y el encapsulamiento del hielo, según el comunicado emitido por la Real Federación Española de Golf.

¿Cuándo van a abrir los campos de golf?

Los campos 3 y 4 de Real Club La Moraleja y el del Centro Nacional de Golf están abiertos desde ayer. La nieve desapareció de los greenes y de manera inmediata comenzaron las labores de recuperación. Bonnett ha señalado que "lo primero es aplicar fungicida sistémico de amplio espectro y como complemento un nutriente -cobre- con propiedades antifúngicas de contacto".

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Labores de retirada de nieve en el tee line del campo de prácticas sintético.

El manto de nieve ha bloqueado la llegada de sol sobre el césped, lo que ha impedido la fotosíntesis. La solución pasa por nutrir la planta, por lo que "promocionaremos con abonos foliares líquidos equilibrados" el césped, cuenta Bonnett.

Muchos campos permanecerán cerrados por el momento, especialmente los más antiguos. En ese caso los árboles del entorno tienen una mayor dimensión, por lo que la recogida de las ramas desprendidas de los mismos es más compleja. Además, las zonas sombrías posibilitan la conservación de la nieve en muchos puntos. Asimismo, los sistemas de drenaje son menos sofisticados y necesitan más tiempo para evacuar el agua.