Este pasado 7 de marzo se cumplen 145 años de que Alexander Graham Bell patentase el teléfono en 1876, referido como un aparato que transmitía sonidos por un cable a través de señales eléctricas. Durante mucho tiempo Bell fue considerado el inventor del teléfono, junto con Elisha Gray. Sin embargo, el investigador escocés no fue el inventor de este aparato, sino solamente el primero en patentarlo.

En este sentido, se considera que Alexander Graham Bell tomó su idea «prestada» ya que todo vino mucho antes. El telettrofono o teléfono se inventó el 1854 por el italiano Antonio Meucci. El propósito era simple: conectar su oficina con el dormitorio para poder hablar con su esposa enferma en inmóvil en la cama debido a una grave enfermedad. El artefacto era capaz de transmitir señales acústicas a distancia a través de señales eléctricas. En esta línea, el precursor del actual teléfono es en verdad Meucci.

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Pero lamentablemente no tenía dinero para costear el desarrollo de dicho invento. En 1871 Meucci solo pudo, por dificultades económicas, presentar una breve descripción de su invento, pero no formalizar la patente ante la Oficina de Patentes de Estados Unidos. No fue hasta el pasado 11 de junio 2002 cuando el Congreso de los Estados Unidos reconoció a Antonio Meucci la verdadera autoría del teléfono tras ratificar la resolución 269, por la que se reconocía que el inventor del teléfono había sido Antonio Meucci.

1915, primera llamada transcontinental

Influyentes visitantes como el Emperador Pedro II de Brasil pudieron observar el invento de Graham Bell. Hasta la Reina Victoria pidió una audiencia privada en el Castillo de Osborne, y calificó la demostración de «extraordinaria». El entusiasmo que rodeaba a las demostraciones en público de Bell ayudó a la aceptación del revolucionario dispositivo. La Bell Telephone Company fue creada en 1877 y para 1886, más de 150.000 personas en los Estados Unidos poseían teléfonos.

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Los ingenieros de la compañía de Bell llevaron a cabo numerosas mejoras al teléfono, que se convirtió en uno de los productos más exitosos. En 1879, la compañía de Bell adquirió las patentes de Edison para el micrófono de carbón de la Western Union. Esto hizo el teléfono práctico para las largas distancias, al contrario del transmisor accionado por voz de Bell que requería que los usuarios gritaran en él para que se oyera en el teléfono de recepción, aún en las distancias cortas.

El 25 de enero de 1915 Alexander Graham Bell envió la primera llamada telefónica transcontinental, desde el 15 de Day Street en la ciudad de Nueva York, que fue recibida por Thomas Watson en la 333 de Grant Avenue en San Francisco, California. La infraestructura continuó su desarrollo hasta que finalmente, en 1973, se produjo la primera llamada sin cables gracias al ingeniero Martin Cooper.

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El posterior avance de este formato hizo posible desarrollar los primeros teléfonos móviles permitiendo comunicarnos en cualquier lugar. Por aquel entonces las llamadas tenían una duración limitada de únicamente 30 minutos. Fue en la década de los años 90 cuando se comenzaron a comercializar las primeras marcas. Muchos de estos modelos eran más compactos que las anteriores, con tapa para proteger la estructura frontal.

Del boom SMS hasta hoy

El siguiente paso fue añadir diferentes colores a la pantalla, ya que en un primer momentos eran monocromáticos en un fondo fijo. No fue hasta los 2000 cuando surgieron los primeros teléfonos con una cámara de fotografías incorporada. A esto se le unieron los mensajes de textos (SMS) y los multimedia (MMS), permitiendo adjuntar sonido o fotografías. En el año 2007 circularon un total de 1,9 trillones de mensajes alrededor del mundo.

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La última revolución que configura el teléfono móvil tal y como lo conocemos en nuestros días vino de la mano del visionario Steve Jobs. Fue también en el 2007 cuando salió al mercado el primer modelo de iPhone. Por primera vez se incluía una pantalla táctil, navegación directa a Internet y un mercado de aplicaciones. El móvil ya no servía para hablar y ya está, se configuraban los primeros dispositivos inteligentes o smartphones.

Finalmente, la ebullición del mercado tecnológico hace que este concepto haya trascendido hasta los smartwatches actuales, relojes conectados al teléfono. En este abanico de innovaciones se incluyen las pantallas curvas o la resistencia al agua. Asimismo, uno de los aspectos más controvertidos es la adicción que esos pueden llegar a generar. A pesar de ser un sector tecnológico afianzado, el coronavirus ha provocado un terremoto