Un 28,08% de los compradores de vivienda en España en la segunda mitad de 2016 no efectuaron dicha operación con la intención de vivir en ella: compraron para invertir en el ladrillo, mayoritariamente en el negocio del alquiler. Y el 70% restante que compra vivienda lo hace para vivir en ella como primera residencia. Así lo refleja el “Informe sobre el mercado de la vivienda” de Tecnocasa, un estudio que se elabora ininterrumpidamente desde 2004 y que cuenta con la colaboración del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).

El último dato de hace un año elevaba el porcentaje de compraventa de casas destinadas a la inversión hasta el 24,65%, por lo que el repunte es considerable. Y se basa en la rentabilidad del alquiler, cuyo precio ha subido en España de media un 4,72%.

La rentabilidad que un inversor saca al alquiler ha subido de media un 7% en todo el país. “El inversor está teniendo un papel relevante allí donde hay un mercado de alquiler potente”, señala Julio Gil, socio director de Horizone. “El progreso de la renta fija hace que comprar para alquilar sea una inversión segura”.

El aumento del coste del alquiler ha batido récords en Barcelona, rozando el 12%, y también en Madrid con una subida del 6,26%, siempre según el informe de Tecnocasa. Un piso de 70 metros cuadrados en Madrid se alquila por 784 euros de media; en el caso barcelonés, por 846 euros. Un 32,83% paga al contado, a tocateja -otro reflejo del crecimiento inversor- mientras que algo más de un 67% suscribe una hipoteca.

Otros canales de venta

Sin embargo, como ha subrayado el profesor de Economía de la Pompeu Fabra José García-Montalvo, el negocio del alquiler y de la compraventa “es un negocio que va por ciudades y por barrios”. Mandan Madrid y Barcelona con mucha diferencia frente a todas las demás localidades.

Según Mikel Echavarren, de la consultora Irea, los datos necesitan ser contextualizados. “El porcentaje que concluye Tecnocasa podría variar si incluimos las ventas realizadas por otros canales como bancos, Sareb, etcétera. Las ventas de los promotores, por ejemplo, representan aproximadamente un 15% de las ventas totales de 2016”, indica Echavarren, “y la práctica totalidad de los compradores son usuarios de las viviendas y no son inversores”.