VinoAñoTipoOrigenPrecio
Hombre Bala2023BlancoVinos de Madrid26,90 €
Reina de los Deseos2023TintoVinos de Madrid119,50 €
Aguja del Fraile2022TintoVinos de Madrid26,90 €
Arroyo de las Tórtolas2023TintoVinos de Madrid34,68 €
Initio2020TintoVinos de Madrid15,70 €
Piélago2021TintoMéntrida33,50€
Pegaso Zeta2023TintoCebreros17,95€
La Viña de Ayer2023BlancoCebreros9,50€

Conectando Gredos, reunió en la reserva natural del Valle de Iruela (Ávila), rodeados de un bosque mediterráneo con montañas de granito, a un grupo de entusiastas a conocer 46 bodegas de Ávila, Madrid y Toledo, (7 de junio) al compartir un estilo de vino que hoy en dia se ha convertido en uno de los más vanguardista de España: las garnachas de Gredos. Los buenos aficionados ya conocen estos vinos como las 3 Gs: Gredos, Garnacha, Granito. Por ser los tres factores diferenciadores de sus vinos, aunque hay mucho más: los delicados blancos de Albillo Real, y también las garnachas viejas en suelos de pizarras.

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No busquéis en la etiqueta Garnacha de Gredos, ni Vinos de Gredos, pues, aunque el estilo del vino es muy similar en estas tres regiones: ligero de color, muy aromáticos, de vibrante afrutamiento, con nervio y tensión mineral, al pertenecer a 3 denominaciones de origen distintas; Vinos de Madrid, Mentrida y Cebreros, que pertenecen a tres comunidades: Madrid, Castilla-La Mancha, y Castilla y León, ha resultado imposible aglutinarlos en una denominación propia, pues nadie quiere renunciar a lo mejor de su casa.

Las garnachas de Gredos, de viña vieja, produce vinos en un clima más fresco que Aragón y sus predominantes suelos de granitos le aportan colores ligeros, intensa frutosidad, marcado frescor y vibrantes notas minerales. Vinos que nos recuerdan a los mejores vinos de Pinot Noir de la Borgoña. Y otro factor clave de su personalidad es que no estan marcados por la madera de la barrica de roble, que utilizan con sumo cuidado para que se respete la frutosidad de la uva.

Hemos seleccionado las bodegas que consideramos imprescindibles, así como sus mejores vinos, a modo de guía, agrupados por su denominación de origen:

Vinos de Madrid

En Cadalso de los Vidrios se elaboran algunas de las mejores garnachas de la región, como el Hombre Bala y la Mujer Cañón (Bodega Comando G), o su excelente La Reina de los Deseos, una garnacha de una parcela más soleada, con una larga maceración con sus hollejos (a pesar de ese el color el liviano), con un año de barrica: afrutamiento fino, de larga persistencia y tensión mineral.

También en Cadalso encontramos una simpática bodega: 4 Monos, con su conocido GR-10, vino joven de 6 meses de barrica y seis de hormigón, con un prensado suave, con aromas de moras y hierbas balsámicas, carnoso, jugoso, fresco y mineral. Su vino de pueblo Cien Lanzas es de un viñedo de Cenicientos; David Moreno (uno de los socios) nos comenta que macera 45 días con su raspón que le aporta esa nota de fruta roja crujiente. Su Aguja del Fraile es un vino de pueblo de viñedos de Cadalso, con una crianza de entre 14 a16 meses en barricas de roble francés usadas, denso y afrutado, de cerezas, destaca su tanino fino; La Danza del Viento es de una parcela en San Martín de Valdeiglesias, de 80 años sobre suelo de granito, es fresco de crujiente frutosidad, y final mineral. 4 Monos de Cadalso elabora un albillo fresco y vivaz, por sus 6 meses con las lias finas, de boca amplia y final jugoso, que hace salivar. Y con una viña de 90 años su Camino Real, con 10 meses sobre lías, alcanza la plenitud de esta uva blanca.

Bernabeleba se encuentra en una finca de San Martín de Valdeiglesias, a los pies del cerro de Guisando. Su albillo real es una delicia, y nos comenta su enólogo, Miguel Maestre, que ha macerado con sus pieles: es amplio, jugoso, vivaz, cítrico y floral, muy largo. Manchomuelas es de garnacha blanca, una viña en vaso de solo 1 hectárea y 8 meses de crianza en barrica de roble francés, con sus lías; es muy original, amplio, goloso, con notas de melocotón maduro y boca jugosa. Navaherreros es una garnacha, donde se fusionan uvas de tres viñedos, de 30, 40 y 90 años con 12 meses de crianza: con aromas finos de frambuesas y grosellas, boca golosa, pero con vibrante acidez. Arroyo de la Tórtolas es una garnacha plantada a 850 metros de altitud, de una sola parcela, con aroma de frutillos rojos, boca golosa, de final muy fresco y de vibrante mineralidad.

Javier Blasco, enólogo de la bodega Marañones (San Martín de Valdeiglesias) nos comenta que sus viñedos están entre los 800 y 900 metros de altitud, en la cara norte del valle, la más fresca, sobre suelos de granito y rodeado de bosques. Excelente su albillo Real Peña Cruzada, con 10 meses de crianza en barrica, que le aporta notas cítricas, de pomelo, una boca amplia, jugosa, larga y profunda. Sus tintos son vinos de placer, fluidos y frescos, como Picuenco; o su ya clásico 30.000 Maravedíes, muy afrutado; Marañones, vino perfecto para iniciarse en esta bodega, es redondo, suave y fino; Peña Caballera, de un viñedo a 900 metros de altitud, se elabora con 100% con raspón y macera con sus hollejos 100 dias (quien lo diría por su ligero color cereza), destacan sus aromas especiados, de regaliz, fruta roja, de final redondo y amable.

Las Moradas de San Martín (Madrid) pertenece al grupo Enate, famosa bodega del Somontano y dirige la bodega Isabel Galindo, que es reconocida por sus deliciosos albillos reales, con 6 meses de crianza en roble: son frescos y cítricos, aromáticos, casi recuerdan a una moscatel, pero de paso graso, con amplia boca y final maduro. Presentan su vino Ensayo ’21 un albillo real con 20 meses de barrica, de color dorado, con notas de orejones y frutos secos, es amplio, maduro y goloso. Muy fino y amable es su garnacha Senda; Initio (14 meses en barrica), de viña vieja es muy afrutado, carnoso y fluido, muy sabroso y vivaz. Excelente La Sabina, una selección de parcelas de 1930, en vaso, de muy bajos rendimientos: muy afrutado, con estructura, buena acidez y largo final mineral. Solo en añadas excepcionales elaboran Las Luces, de una viña centenaria, un vino de largo recorrido, muy vivaz fresco, afrutado (arándanos), de gran vivacidad.

Mentrida- Toledo

Una de las bodegas más interesantes de esta región es Arrayán, que tiene sus garnachas en la zona montañosa de Real de San Vicente, al sur de la sierra de Gredos. Elaboran La Suerte de garnachas de esta zona sobre suelo de granito, con 25% de rapón que aporta frescor; es balsámico, tomillo, redondo, frutal y mineral; pero esta bodega tiene también un viñedo en Cebreros (Ávila), El Bufón, etiqueta diseñada por Eduardo Arroyo, es una garnacha sobre suelo de pizarras, de delicada frutosidad, textura jugosa, crujiente tanino y excelente final mineral. Arrayán El Bufón, de Albillo Real procede de un viñedo de cultivo ecológico de 3 hectareas, a gran altitud, que macera de 3 a 4 días en frio, de boca fresca, fina, con volumen y persistencia.

En Mentrida encontramos una de las bodegas pineras en elaborar las garnachas de Gredos, Jiménez-Landi, que dirige José Jiménez Landi, fundador con su primo de la ya mítica bodega Comando G. Su vino Sotorrondero ‘24 es una garnacha 70% con 30% de syrah, del Real de San Vicente, con 12 meses de crianza en roble francés, amable, afrutado, vivaz, golosa syrah y final vibrante. Piélago ’22, procede de un viñedo de garnacha, y macera con raspón, que le aporta tensión, frescura y menos tanino de la madera; un viñedo en suelo de arena y granito, un vino profundo, con cuerpo, frutal y con tensión tánica.

La bodega Canopy de Mentrida, que dirige Belarmino Fernández, elaboran interesantes vinos de garnacha de Real de San Vicente, como su vino Congo ’21, con raspón y 20 meses en barricas de 500 litros, fresco, con cuerpo, muy sabroso, con densidad y algo de madera al final. Mientras su Congo de garnacha blanca tiene una fruta golosa, dulce, de pera madura, de final fresco y vivaz.

Cebreros (Ávila)

La bodega de Daniel Ramos está en la antigua cooperativa de El Tiemblo. Sus vinos son de larga crianza y se caracteriza por su larga evolución en la botella, como su Llano Toledo de 2016, de un viñedo de garnacha en suelo de granito, de Cebreros, y que realizó una crianza de un año en barrica de roble francés de segundo año; es muy complejo y vivaz con fruta vibrante, fina acidez y de final muy mineral. Ejemplo de larga vida vinos de la zona. Pero también elabora un sensacional vino Zerberos Pizarra, una garnacha de 2011, de un viñedo a 900 metros de altitud; es complejo y fino, especiado, vivaz y de memorable equilibrio de sensaciones, vibrante frutosidad y largo tanino mineral.

En Navarrevisca, en el Alto Alberche, nace en 2023 la original bodega Domaine Dexaïe, en una zona de gran altitud; cada finca muestra vinos distintos: su Alto Alberche es un vino de paraje, de una viña vieja de garnacha plantada en suelo arenoso y de granito, con una crianza de entre 18 a 20 meses en barrica, de finos aromas frutales, fresco, vivaz y muy mineral. Nos comentan que La Camilleja es de una garnacha con más frescura; de profundo aroma afrutado, boca jugosa, con nervio y final largo muy mineral. Excelente ejemplo de la elegancia de la garnacha vieja en suelo de granito a gran altitud.

La original bodega del piloto Carlos Sainz con la colaboración del prestigioso enólogo Telmo Rodríguez en Cebreros se denomina Pegaso. Nace en 1999 como la primera bodega no cooperativa de la región, y su gran aportación a estos vinos es mostrar cómo se expresa las garnachas viejas en distintos suelos: granito y pizarra. Su vino más sencillo es Pegaso Zeta, maduro, suave y redondo, con finura y fluidez. Con Pegaso Granito (garnacha con 60 días de maceración con los hollejos) y 12 meses de crianza en barricas de 500 litros, descubrimos la frutosidad vibrante, buena acidez, frescor y un final sensual muy mineral. En Arrebatacapas, elaborado de viñedos en bancales a 1.000 metros de altitud, de viña muy vieja, sobre suelo de pizarra y cuarzo, descubrimos las notas especiadas, de regaliz, fruta roja crujiente y vivacidad frutal. Aitor Fernández, el enólogo de la bodega, nos comenta que “Los vinos de granito dan vinos más verticales, con un tanino más fresco y los de pizarra dan vinos con más amplitud de sabor y carnosos, más fáciles de entender”. Dos expresiones de la garnacha.

La bodega Soto Manrique se ubica en la antigua cooperativa de Cebreros, su albillo es muy sabroso, con cuerpo, largo y fresco; La Viña de Ayer ’23 es una deliciosa garnacha de pueblo; La Violetas ’23 es de una viña a 900 metros de altitud, de una parcela plantada en suelos de arena y granito; de gran frutosidad, vertical, con tensión, y equilibrio entre su acidez y tanino, de final vibrante, un vino de placer. La Mira ’23 es de un suelo de pizarra a 950 metros, garnacha en cultivo ecológico (la pizarra da un tanino más redondo, por ser un suelo más cálido) jugoso, de amplitud de sabor, largo y carnoso. Altos de las Estrellas ’23 es de un viñedo a 1.100 m. en suelo de pizarra en el puerto de Arrebatacapas, una viña de 1960, que madura 15 meses en fudres de roble, con raspón; perfil vertical, aromas frescos de frutillos rojos, sabroso, de elegante amargor final.

Una de las interesantes novedades de Conectando Gredos fue la bodega Indiano de Cebreros, ubicada en el valle del Tietar a más de 1,000 metros de altitud, que le aporta acidez y tensión al vino; me gustó mucho su tinto de garnacha Indiano ’24, con 9 meses en fudres de roble, que despliega una fruta deliciosa, con viveza, largo y gran carácter.

Los vinos de garnacha vieja de la sierra de Gredos, tanto los procedentes de suelos de granito como de pizarra, muestras una personalidad singular, que los han convertido en vinos de placer, por su tensión acerada, vibrante acidez, envolvente afrutamiento, donde la madera nunca puede a la fruta. Vinos que merece la pena descubrir, al igual que sus bellísimos parajes.