Pon las fichas del Pixel 10a y del Pixel 9a de 256 GB una al lado de la otra y te pasará lo de las siete diferencias del periódico: cuesta encontrar alguna. Los dos montan el mismo procesador, el Tensor G4, que es el cerebro que mueve todo el teléfono. Los dos llevan 8 GB de memoria para manejar varias apps a la vez. Y los dos tienen una pantalla de 120 Hz, que se refresca el doble de rápido que una normal y hace que deslizar por Instagram o por el correo vaya fino.
Las diferencias están en dos sitios. El 10a es el modelo nuevo de la familia. El 9a pertenece a la generación anterior, pero guarda el doble de cosas. Y aquí viene lo curioso: ahora mismo el que trae más espacio es el más barato de los dos. Después de ponerlos frente a frente, tengo claro con cuál me quedo.
Google Pixel 10a de 128 GB para estrenar generación
El 10a es la opción para quien quiere el último Pixel de gama media en el bolsillo. Hereda el procesador del 9a y llega en un gris claro muy discreto. Con un 21% de rebaja se queda por debajo de los 450 euros.
Donde se le ve el límite es en el espacio. 128 GB parecen muchos el primer día, pero de ahí hay que restar lo que ocupa el propio sistema. Entre fotos, vídeos de cumpleaños y los audios de WhatsApp se llenan antes de lo que crees. A quien sube la galería a la nube y borra sin pena, le alcanza.
Google Pixel 9a de 256 GB con el doble de espacio por menos dinero
Aquí está mi elección, y no es por nostalgia. En sus 256 GB caben años de fotos, la carpeta de vídeos del verano y los juegos que descargas para el viaje (y que nunca borras al volver). Y el aviso de almacenamiento lleno deja de saltar cada pocos meses.
Es un truco viejo de quien sigue los lanzamientos: cuando dos generaciones comparten procesador, compensa irse a la anterior con más espacio. El chip no te va a dar diferencias en el día a día. El espacio, en cambio, lo notas cada semana.
La pantalla de 6,3 pulgadas lo deja en un tamaño cómodo para usar con una mano. La batería, de 5.100 mAh, es generosa para un móvil de ese formato. Y la cámara principal de 48 megapíxeles da detalle de sobra para recortar la foto de grupo y quedarte con una cara.
Resiste el agua y el polvo como su hermano, con certificación IP68, así que un chaparrón o una caída al fregadero no deberían darte un disgusto. Viene en Iris, un lila suave que se agradece entre tanto móvil negro y gris.
Y luego está el precio. Con un 27% de rebaja, el de 256 GB se queda por debajo de los 400 euros, el más bajo que ha marcado esta oferta en el último mes. Pagar menos por el modelo con más espacio no es lo normal: subir de 128 a 256 GB suele costar un buen pellizco en casi cualquier móvil.
Gigas antes que número de modelo
El 10a tiene su público, y no es pequeño: el que quiere estrenar el modelo más reciente de la familia y sabe que 128 GB le alcanzan para lo que guarda.
Yo, puesto a elegir, me quedo con el Pixel 9a. Dentro de dos años nadie se acordará de qué número ponía en la caja. Lo que sí se recuerda es el día en que el móvil te obliga a borrar fotos para grabar el siguiente vídeo. Con 256 GB, ese día tarda mucho más en llegar.
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