Llevamos unas dos semanas utilizando el Waterdrop M6HG en nuestra cocina y hay algo que me ha llamado especialmente la atención: el olor del agua que termina en el depósito de residuos. Es abrirlo y notar un olor a cloro bastante intenso. Y, claro, después de comprobarlo, uno empieza a mirar con otros ojos el agua que sale directamente del grifo.
Antes de instalar este modelo llevábamos unos seis meses utilizando un sistema de filtración Tappwater, así que no partíamos de cero. Ya estábamos acostumbrados a beber agua filtrada, pero quería probar qué aportaba un equipo de ósmosis inversa con mineralización, dispensador de agua caliente y una jarra independiente.
Mi experiencia con el Waterdrop M6HG está siendo francamente positiva. Es cómodo, tiene unos acabados muy cuidados y resulta sencillo de utilizar. Eso sí, cuesta 429 euros según el precio facilitado para este análisis, así que merece la pena examinar qué ofrece realmente y hasta qué punto compensa la inversión.
Características clave del Waterdrop M6HG
- Filtración: sistema de ósmosis inversa de ocho etapas, con membrana de 0,0001 μm.
- Mineralización: incorpora calcio, magnesio y potasio después del proceso de filtración.
- Temperaturas: cinco ajustes, desde temperatura ambiente hasta 95 °C.
- Depósito: capacidad total de 5,5 litros, con 4 litros para agua del grifo y 1,5 litros para agua residual.
- Jarra: recipiente transparente de vidrio que se llena automáticamente desde la parte inferior.
- Eficiencia: relación declarada de 3:1 entre agua purificada y agua residual.
- Dimensiones: 40,3 × 23,5 × 36,9 cm.
- Precio de referencia: 429 euros.
El fabricante también anuncia certificaciones NSF/ANSI 58 y 372, además de una capacidad nominal de 284 litros diarios. Son datos de la ficha comercial, no mediciones que haya realizado durante estas dos semanas.
Waterdrop M6HG: una máquina de ósmosis inversa que hemos probado en nuestra cocina
El Waterdrop M6HG es un sistema de ósmosis inversa de encimera que combina tres funciones bastante prácticas: filtrar el agua del grifo, añadir minerales después de la filtración y servir agua a distintas temperaturas sin necesidad de utilizar un hervidor independiente.
La diferencia frente a una jarra filtradora convencional está tanto en el sistema de tratamiento como en la forma de utilizarlo. Aquí tenemos una máquina con dispensador, controles de temperatura y depósitos separados para el agua de entrada y la residual.
En nuestro caso, veníamos de utilizar durante aproximadamente seis meses un sistema Tappwater. Esa experiencia previa me ha servido para valorar mejor la comodidad del Waterdrop, aunque prefiero reservar una comparación directa de rendimiento, filtración y experiencia de uso para otro artículo.
De hecho, si estás valorando distintos sistemas, puedes consultar nuestra comparativa de las mejores máquinas de ósmosis, donde repasamos otras soluciones para tratar el agua en casa.
Instalación y primer uso: prácticamente todo viene preparado
Una de las primeras cosas que agradecí fue lo sencilla que resulta la puesta en marcha. El Waterdrop M6HG llega prácticamente montado, de modo que no hay que enfrentarse a una instalación complicada ni ponerse a conectar tuberías bajo el fregadero.
Los pasos iniciales son bastante claros. Una vez preparado el equipo, hay que realizar el proceso de enjuague y desechar el agua correspondiente antes de empezar a beberla.
Y aquí viene un detalle importante que comprobé personalmente.
Durante el primer ciclo, el agua salió con bastante espuma blanca. Es algo que llama la atención si no lo esperas, pero precisamente por eso conviene respetar las instrucciones de preparación inicial y no consumir esa primera agua.
En mi caso, también decidí desechar los primeros vasos después del enjuague. Una vez completado el proceso, el agua empezó a salir con un sabor limpio, sin ese gusto a cloro que asociamos a veces con el agua del grifo.
Desde entonces, el equipo forma parte de nuestra rutina diaria.
Calidad del agua: lo que más me sorprendió fue el depósito de residuos
Probablemente sea la parte más interesante de toda mi experiencia con el Waterdrop M6HG.
El agua filtrada tiene un sabor muy neutro. Sabe a agua, sin más. Puede parecer una observación poco emocionante, pero precisamente eso es lo que espero de un sistema de filtración: poder beber un vaso sin percibir sabores extraños.
Lo curioso aparece cuando toca vaciar el depósito de agua residual.
El olor a cloro que he percibido en esa agua es realmente intenso. Mucho más de lo que esperaba. Es uno de esos detalles que te hacen apreciar que el equipo está separando el agua de entrada de la que finalmente utilizamos para beber.
Ahora bien, conviene hacer una distinción importante: ese olor no permite medir cuánto cloro se ha eliminado ni demuestra por sí solo la eficacia de filtración frente a otros contaminantes. Para conocer esos valores haría falta analizar el agua antes y después del tratamiento.
Lo que sí puedo afirmar es que, en nuestra cocina, la diferencia de sabor resulta evidente y que el agua residual tiene un olor muy marcado.
Ocho etapas de filtración y remineralización
Según Waterdrop, el M6HG utiliza una membrana de ósmosis inversa de 0,0001 micras y un sistema de ocho etapas diseñado para reducir diferentes sustancias presentes en el agua, entre ellas determinados metales, nitratos, fluoruros y compuestos como PFOA y PFOS.
Después de la filtración, el equipo incorpora calcio, magnesio y potasio.
Esto último me parece interesante porque la ósmosis inversa también retira minerales disueltos del agua. La etapa de remineralización pretende compensar parcialmente ese efecto y mejorar el perfil de sabor.
No he realizado análisis de laboratorio ni mediciones de concentración mineral, por lo que no puedo confirmar qué cantidad de cada mineral contiene el agua que estamos bebiendo. Mi valoración se centra en su sabor y en la experiencia de uso.
Agua caliente hasta 95 °C: una función mucho más cómoda de lo que parece
Otro de los puntos fuertes del Waterdrop M6HG es que permite seleccionar distintas temperaturas directamente desde el dispensador.
Tenemos cinco ajustes:
| Temperatura | Uso orientativo |
| Ambiente | Beber agua directamente |
| 45 °C | Agua templada |
| 65 °C | Preparar determinadas infusiones |
| 85 °C | Café y bebidas calientes |
| 95 °C | Preparaciones que requieren agua muy caliente |
Estos son usos orientativos basados en las temperaturas anunciadas por el fabricante. En particular, para preparar leche de fórmula infantil hay que seguir las recomendaciones sanitarias correspondientes, ya que 45 °C no es una temperatura suficiente para eliminar posibles microorganismos de la fórmula en polvo.
El bloqueo de seguridad está bien pensado
El funcionamiento es muy intuitivo.
Cuando seleccionamos agua a temperatura ambiente, podemos servirla directamente. No hay que desbloquear nada, lo cual agiliza bastante el uso habitual.
Sin embargo, cuando elegimos una temperatura caliente, desde 45 hasta 95 °C, el equipo exige desbloquear previamente la salida de agua.
Primero pulsamos el control de desbloqueo y después el botón con forma de gota para empezar a llenar el vaso.
Me parece una decisión acertada, especialmente en una máquina que puede dispensar agua a temperaturas capaces de provocar quemaduras.
Lo mejor es que el sistema no complica innecesariamente la operación. Después de un par de usos, los controles resultan muy fáciles de entender.
El fabricante también permite seleccionar diferentes volúmenes de dispensación, desde 150 ml hasta un ajuste máximo. Esto añade comodidad cuando utilizamos recipientes de distintos tamaños.
Hay una limitación que conviene conocer: el M6HG no enfría el agua. Ofrece agua a temperatura ambiente o caliente. Si quieres agua refrigerada directamente desde el dispensador, tendrías que considerar otro modelo.
La jarra de vidrio es uno de mis detalles favoritos
Hay características que parecen secundarias cuando leemos la ficha técnica, pero que terminan gustándonos especialmente al utilizar el producto.
Eso me ha pasado con la jarra de vidrio del Waterdrop.
En lugar de depender siempre del dispensador para llenar cada vaso, podemos utilizar esta jarra para tener agua purificada preparada y servirla directamente.
Lo más curioso es su sistema de llenado.
La jarra se llena desde la parte inferior, algo que visualmente resulta bastante llamativo. Al ser transparente, podemos observar cómo va subiendo el nivel del agua.
Puede sonar a un pequeño capricho de diseño, pero me gusta mucho cómo está resuelto. Es práctico y aporta un toque diferente al conjunto.
Además, cuando queremos servir un vaso rápidamente, tener la jarra preparada es especialmente cómodo.
El fabricante indica que debe permanecer colocada durante el proceso de enjuague y el funcionamiento del equipo, así que conviene respetar esas instrucciones.
Un diseño que queda realmente bien en la cocina
El acabado general también me ha dejado buenas sensaciones.
Es una máquina con una estética cuidada, líneas modernas y una presentación bastante elegante. La jarra transparente combina muy bien con el cuerpo del equipo y, en conjunto, transmite una sensación de producto bien terminado.
Personalmente, me gusta mucho cómo queda sobre la encimera.
Eso sí, no estamos hablando de una jarra filtradora pequeña. Sus dimensiones de 40,3 × 23,5 × 36,9 cm obligan a reservarle un espacio fijo en la cocina.
Si el espacio disponible es reducido o prefieres algo más sencillo, puede interesarte nuestra guía de las mejores jarras filtradoras de agua, que aborda un tipo de producto diferente.
Depósitos separados y avisos: un detalle que evita quedarse con el vaso a medias
El Waterdrop M6HG utiliza un depósito dividido en dos compartimentos: uno para el agua del grifo y otro para recoger el agua residual.
Esto implica que, periódicamente, tenemos que añadir agua nueva y vaciar la parte de residuos.
Es una tarea manual, pero durante estas dos semanas no me ha resultado especialmente molesta.
Hay, además, un detalle que me ha gustado mucho.
Cuando el equipo detecta que se está quedando sin agua disponible, avisa mediante un mensaje de voz. Hasta aquí, nada demasiado extraordinario.
Lo interesante es que, en mi experiencia, todavía permite servir un vaso completo antes de que sea necesario rellenar el depósito.
Parece una tontería hasta que imaginas la situación contraria: estás llenando un vaso, la máquina se detiene a mitad y tienes que ir a buscar agua, rellenar el depósito y volver a empezar.
Con el Waterdrop no me ha ocurrido eso.
Es uno de esos pequeños detalles de funcionamiento que transmiten la sensación de que alguien ha pensado en cómo se utiliza realmente el aparato.
¿Cuánta agua desperdicia?
Waterdrop anuncia una relación de tres partes de agua purificada por cada parte de agua residual.
Sobre el papel, es una proporción interesante para un sistema de ósmosis inversa, aunque no he medido los volúmenes reales durante mis pruebas.
El depósito residual necesita vaciarse manualmente. La marca propone reutilizar esa agua para determinadas tareas domésticas, pero conviene tener en cuenta que puede contener una mayor concentración de sustancias retiradas durante el tratamiento. No la utilizaría para beber ni para regar plantas sensibles sin conocer su composición.
Dos semanas de uso diario: ¿he encontrado algún inconveniente?
Aquí voy a ser bastante claro: hasta ahora no he encontrado ningún problema importante que me haga cambiar mi opinión sobre el producto.
Y no es porque haya utilizado el equipo una sola vez para comprobar que funciona. Llevamos aproximadamente dos semanas recurriendo a él a diario en casa.
Me gusta el sabor del agua, la sencillez de los controles, la posibilidad de elegir temperaturas y, especialmente, la jarra de vidrio.
También me ha convencido el sistema de avisos, que evita sorpresas cuando toca rellenar el depósito.
¿Hay aspectos que conviene valorar antes de comprarlo? Por supuesto.
El primero es el precio. Los 429 euros de referencia suponen una inversión considerable frente a soluciones de filtración más sencillas.
El segundo es el espacio. Hay que encontrarle un sitio en la encimera.
Y el tercero es que requiere cierto mantenimiento manual: rellenar el depósito, vaciar el agua residual y realizar los cambios de filtro que correspondan.
No considero que estos aspectos hayan sido problemas durante mi prueba, pero sí son características que cualquier comprador debería tener presentes.
Tampoco puedo valorar todavía el comportamiento a largo plazo, la duración real de los filtros o sus costes acumulados de mantenimiento. Dos semanas son suficientes para formarse una buena primera impresión sobre la comodidad y el funcionamiento cotidiano, pero no para comprobar su fiabilidad durante años.
¿Para quién tiene sentido comprar el Waterdrop M6HG?
Después de utilizarlo, veo especialmente interesante este equipo en una cocina donde se bebe agua filtrada a diario y se quiere evitar una instalación fija de ósmosis inversa bajo el fregadero.
También tiene bastante sentido cuando se utiliza agua caliente con frecuencia. Poder elegir directamente la temperatura y servir la cantidad necesaria añade una comodidad que una jarra filtradora convencional no ofrece.
La jarra de vidrio, por su parte, facilita tener agua preparada para servirla en la mesa sin depender del dispensador para cada vaso.
En cambio, si únicamente quieres mejorar el sabor del agua y tu presupuesto es ajustado, una jarra filtradora o un sistema más sencillo podría ser suficiente.
Tampoco lo elegiría pensando en obtener agua fría, porque este modelo no incorpora refrigeración.
Si te interesa conocer mi experiencia anterior con otra solución de filtración, también puedes consultar nuestro análisis del Tappwater PitcherPro SMR. Aunque no estamos planteando aquí una comparativa directa, puede servirte para conocer otro sistema de tratamiento del agua.
Pros y contras del Waterdrop M6HG
Pros
- Instalación inicial muy sencilla, sin obras ni conexiones complicadas.
- Agua con sabor limpio y sin gusto perceptible a cloro durante nuestras pruebas.
- Cinco temperaturas disponibles y controles fáciles de utilizar.
- Jarra de vidrio práctica, atractiva y con un original llenado inferior.
- Avisos de voz y gestión del agua bien resueltos.
Contras o aspectos a considerar
- Precio elevado frente a sistemas de filtración más básicos.
- Ocupa espacio en la encimera y exige rellenar y vaciar depósitos.
- No dispone de función de refrigeración.
Mi opinión del Waterdrop M6HG: ¿merece la pena después de probarlo?
Sí, el Waterdrop M6HG me parece una compra muy interesante si vas a aprovechar tanto la ósmosis inversa como el dispensador de agua caliente. Después de unas dos semanas utilizándolo a diario, mi experiencia ha sido muy positiva y, personalmente, estoy encantado con él.
Lo que más me convence no es una especificación concreta. Es la suma de pequeños detalles: lo fácil que resulta empezar a utilizarlo, el sabor del agua, la jarra que se llena desde abajo, los controles de temperatura y esos avisos que permiten terminar de llenar un vaso antes de tener que reponer agua.
También me ha sorprendido el olor del agua residual, aunque, como he explicado, no debemos confundir esa observación con una prueba científica de la capacidad de filtración.
A nivel de acabados y funcionamiento, mis sensaciones son excelentes. Me gusta utilizarlo y, hasta el momento, no he tenido ninguna experiencia negativa relevante.
¿Pagaría 429 euros por él? Si el presupuesto lo permite y se van a utilizar sus diferentes funciones, considero que tiene sentido valorar la inversión. Si únicamente necesitas filtrar agua y no te interesa disponer de distintas temperaturas, probablemente no necesites gastar tanto.
Todavía queda por comprobar cómo envejece con el paso de los meses, pero mi valoración tras estas primeras dos semanas es claramente favorable. Es uno de esos aparatos que, una vez instalados en la cocina, terminan integrándose con mucha naturalidad en la rutina.
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