Con un calefactor pequeño, lo que decide si te calienta a ti o solo a la pata de la mesa es hacia dónde sopla. Cuando llega el primer frío y la calefacción del edificio todavía no ha arrancado, el que tengo fichado es este calefactor cerámico de Amazon Basics, que gira de un lado a otro en vez de quedarse mirando a un punto fijo.
Es un aparato de gama de entrada, de los que se compran para un cuarto concreto y no para calentar el piso entero. Por lo que cuesta ahora junta en el mismo aparato el giro, el termostato y el autoapagado si vuelca: no llega a los 20 euros, y es lo más barato que ha estado en los últimos tres meses.
Que gire vale más que los vatios
Un calefactor fijo calienta de maravilla lo que tiene justo delante y deja frío todo lo demás. Este oscila y reparte el aire en varias direcciones. Si lo dejas en una esquina del despacho, no tienes que ir persiguiéndolo con la silla.
La placa es cerámica y, en la posición alta, tira de 1800 W: potencia de sobra para templar un dormitorio o un cuarto de trabajo pequeño. En un salón grande se queda en apoyo, y la verdad es que eso es lo que hay que pedirle a un aparato de este tamaño.
Un termostato que hace de freno
Tiene tres posiciones: calor bajo, calor alto y solo ventilador. El bajo es el que más vas a usar a media tarde, cuando el cuarto ya está templado y solo quieres que no se enfríe.
El termostato ajustable es la pieza que más se nota en la factura de la luz. Le marcas hasta dónde quieres llegar y, cuando la habitación lo alcanza, deja de calentar en vez de seguir gastando toda la tarde. También lleva un piloto que se enciende cuando está conectado. Parece un detalle tonto hasta la noche en que dudas si lo has dejado enchufado.
Dónde ponerlo para sacarle partido
Colócalo en el suelo, a un par de metros de donde te sientas. Que el giro abarque la zona en la que estás, no la puerta. Con el asa lo pasas del escritorio al dormitorio antes de acostarte sin pelearte con el cable más de la cuenta.
Se apaga solo si vuelca o si se calienta de más. Con niños o un perro curioso rondando, eso da bastante tranquilidad (los dos acaban tropezando con todo lo que hay en el suelo). Eso sí, no está pensado para el baño ni para el cuarto de la lavadora: con tanta humedad, mejor que se quede en las habitaciones secas.
Merece la pena si teletrabajas en casa y solo necesitas calor en la silla donde pasas el día. Te cubre las tardes de octubre y noviembre sin encender la calefacción de toda la casa por una sola habitación.
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