La tasa de refresco es de esas cifras que en la caja no dicen nada y con el pulgar lo dicen todo. Bajas por un chat largo o por la galería de fotos y, a 144 Hz, el texto deja de ir a saltos y se desliza pegado al dedo. En la familia que realme mueve ahora, del realme GT 8 Pro al C100x, ese es el escalón que más se nota en el uso diario, y lo marca el 16 Pro.

Lo curioso llega cuando miras la batería. Subir de escalón te da más chip y más cámara, pero no más autonomía: el modelo más barato de la familia es el que monta la batería más grande. Con la promo del 11.11 están todos rebajados, así que la pregunta útil no es cuál es mejor, sino cuánto quieres pagar por encima de lo que aguanta tu móvil.

realme GT 8 Pro con Snapdragon 8 Elite Gen 5 y teleobjetivo

Es el tope de gama de realme y monta el Snapdragon 8 Elite Gen 5, el procesador de gama alta de Qualcomm. Tiene potencia de sobra para juegos exigentes o para editar vídeo en el móvil, y apenas se calienta cuando le aprietas. Su batería de 7.000 mAh es grande, pero ni siquiera aquí supera a la del modelo más económico de la casa.

El motivo de verdad para subir hasta este escalón es el teleobjetivo: si haces fotos de lejos (el escenario de un concierto, el niño al otro lado del campo), es la cámara que vas a usar. Se queda por debajo de los 700 euros, mucho dinero para un móvil y una cifra razonable para uno de esta gama.

realme 16 Pro con pantalla de 144 Hz y Dimensity 7300-Max

Si vienes de un móvil de hace tres o cuatro años, este es el que te cambia la sensación desde el primer día. Los 144 Hz de su pantalla de 6,78 pulgadas hacen que todo lo que deslizas, del correo a los mapas, vaya fluido. El Dimensity 7300-Max, un procesador de gama media de MediaTek, mueve con soltura lo de cada día.

La cámara frontal de 50 MP va orientada a los selfies de grupo, justo donde más se agradece un buen sensor delantero. La batería de 6.500 mAh, con carga de 45 W, es generosa, aunque se queda algo por debajo de la del realme 16, que es más barato.

Sale por menos de 330 euros. Si solo pudiera recomendar un realme a alguien que no quiere pensar en móviles, sería este: es el punto en el que el teléfono deja de sentirse lento y lo que pagas todavía no se dispara.

realme 16 con batería de 6.550 mAh y resistencia IP69

Cuesta bastante menos que el 16 Pro y, aun así, guarda algo más de batería: 6.550 mAh, con la misma carga de 45 W. Lo que de verdad lo define es lo duro que es. Su certificación IP66, IP68, IP69 e IP69K, en cristiano, quiere decir que aguanta el polvo, la inmersión y hasta los chorros de agua a presión y en caliente.

Si trabajas en una obra o en el campo, o eres de los que acaban con el móvil en un charco, es un seguro. La pantalla AMOLED de 6,57 pulgadas sube hasta 4.200 nits, así que se lee sin esfuerzo a pleno sol. Las dos cámaras, la trasera con sensor de Sony y la frontal, son de 50 MP.

Con todo eso, sorprende que salga a precio de gama de entrada, y con el cupón ESD1123 se queda todavía más a cuenta.

realme C100x con batería de 8.000 mAh y pantalla de 120 Hz

Aquí está la otra cara de la gama: 8.000 mAh en el modelo más económico, con carga de 45 W. La pantalla LCD de 6,8 pulgadas refresca a 120 Hz. El límite está en el UNISOC T7250, un chip de gama de entrada que se queda corto en juegos exigentes. No llega a los 180 euros, y si lo que quieres es olvidarte del cargador, es el que tiene más sentido.

El 16 Pro merece la pena si quieres notar el cambio en la mano y no solo en la hoja de datos. Si lo que te quita el sueño es llegar a casa con batería, en realme lo listo es bajar, no subir.

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