El US Open 2026 llega marcado por un cambio de guion de enorme impacto en el tenis masculino. Carlos Alcaraz, vigente campeón en Nueva York, volverá a competir después de cuatro meses de baja por una lesión en la muñeca derecha. Enfrente no estará Jannik Sinner, número uno del mundo y uno de los grandes rivales del español, que ha confirmado su retirada por los problemas que arrastra en la rodilla derecha.

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La ausencia del italiano altera por completo un torneo que, hasta hace pocos días, parecía destinado a ofrecer otra batalla entre las dos figuras dominantes de la nueva generación. Sin embargo, el escenario tampoco será sencillo para Alcaraz. El murciano aterriza en Flushing Meadows sin competición desde abril, tras perderse Roland Garros, Wimbledon y la gira norteamericana de pista dura. Mientras, Novak Djokovic se mantiene en el cuadro y conserva la ambición de conquistar el 25º Grand Slam de su carrera.

El último grande de la temporada comenzará con el español defendiendo un título de mucho peso. Carlos Alcaraz ganó el US Open de 2025 al imponerse a Sinner en la final por 6-2, 3-6, 6-1 y 6-4, una victoria que confirmó su capacidad para dominar en las condiciones rápidas de Nueva York. Esta vez, no obstante, deberá gestionar una incógnita decisiva. El español tendrá que analizar cuánto ritmo competitivo puede recuperar en apenas unos días antes de afrontar partidos al mejor de cinco sets.

Alcaraz sí puede aspirar al título, pero su muñeca condiciona el pronóstico

Carlos Alcaraz tiene argumentos deportivos suficientes para situarse entre los principales candidatos al US Open 2026. Es el defensor del título, conoce la exigencia de las noches de Nueva York y ya ha demostrado que su tenis ofensivo, su capacidad física y su variedad de golpes encajan muy bien sobre la pista dura de Flushing Meadows. Además, su regreso confirma que tanto él como su equipo consideran que la muñeca está preparada para competir al máximo nivel.

La ausencia de Sinner, retirado después de comprobar en los entrenamientos que todavía necesita más tiempo para recuperarse de su lesión en la rodilla derecha, elimina al rival que probablemente habría partido como referencia del cuadro. El italiano no juega desde que ganó Wimbledon y tampoco pudo participar en los Masters 1000 de Canadá y Cincinnati, por lo que ha optado por no forzar en un Grand Slam.

Eso no significa que Carlos Alcaraz tenga un camino despejado. Su problema reside en la falta de rodaje. El español no disputa un partido oficial desde el 14 de abril, cuando se lesionó en el torneo de Barcelona. Desde entonces, ha tenido que renunciar a dos grandes citas como Roland Garros y Wimbledon. Una muñeca, además, es una zona especialmente sensible para un tenista de su estilo, interviene en el saque, la aceleración de derecha, el revés, las dejadas y los cambios de dirección.

Por ello, la primera semana será fundamental. Si el murciano supera las rondas iniciales sin desgaste excesivo, gana confianza con el servicio y responde bien en intercambios largos, sus opciones crecerán de forma considerable. En un Grand Slam no basta con disponer de golpes ganadores; hay que encadenar siete partidos, administrar la recuperación y mantener la estabilidad física durante dos semanas.

Djokovic, el gran obstáculo de experiencia

Sin Sinner, Novak Djokovic emerge como el gran nombre que puede elevar la dificultad del camino de Alcaraz. El serbio figura entre los inscritos y busca ampliar su récord de 24 títulos de Grand Slam, además de conquistar por quinta vez el US Open, un torneo que ganó por última vez en 2023.

Djokovic no ha tenido una preparación perfecta. En Cincinnati cayó en segunda ronda ante Thiago Tirante, después de ceder un partido en el que había comenzado con autoridad. Aun así, sus resultados en los grandes torneos de 2026 obligan a tratarle como una amenaza real, fue finalista en el Abierto de Australia y semifinalista en Wimbledon.

La experiencia del serbio puede pesar especialmente si Carlos Alcaraz alcanza las últimas rondas. Djokovic sabe cómo gestionar partidos largos, cómo alterar los ritmos y cómo llevar un duelo a zonas tácticas incómodas. Para el español, un eventual cruce con él supondría una prueba de madurez más que de talento. No se trataría únicamente de golpear más fuerte, sino de sostener la paciencia, proteger la muñeca y evitar que el partido se convierta en una batalla física de desgaste.

Junto a Djokovic, el cuadro contará con nombres como Alexander Zverev, Félix Auger-Aliassime, Alex de Miñaur, Ben Shelton, Daniil Medvedev y los estadounidenses Taylor Fritz y Frances Tiafoe, jugadores con armas suficientes para castigar cualquier falta de ritmo. La baja de Sinner abre el torneo, pero también reparte opciones entre más aspirantes.

Un torneo abierto, con una oportunidad histórica

Alcaraz no necesita demostrar que puede ganar en Nueva York, ya lo ha hecho. La cuestión es si su nivel físico podrá acompañar a su ambición desde el primer partido. En condiciones normales, el vigente campeón estaría en la primera línea de favoritos; después de cuatro meses sin competir, el pronóstico debe ser más prudente.

Aun así, la retirada de Sinner modifica el equilibrio del US Open y concede a Alcaraz una oportunidad inmejorable para defender su corona. Si la muñeca responde, el español recupera rápidamente sensaciones y evita un cuadro demasiado exigente en las primeras rondas, puede llegar a la segunda semana con opciones muy serias. Allí, Djokovic representará el examen de mayor jerarquía. Sin embargo, no es un obstáculo imposible para un jugador que conoce la presión de los grandes escenarios.

El US Open 2026 no será un regreso cómodo para Carlos Alcaraz. Será, en cambio, una prueba inmediata de su recuperación y de su condición de campeón. Sin Sinner, el torneo pierde a uno de sus grandes favoritos, pero gana incertidumbre. Y en ese contexto, el murciano vuelve a estar llamado a ocupar el centro de la escena.