La relación entre Donald Trump y los mercados financieros empieza con muy buen pie. Menos de una semana después de que el nuevo presidente de Estados Unidos asumiera el cargo, el Dow Jones le ha concedido un récord muy esperado.

Tras varias semanas coqueteando con un nuevo máximo histórico, este miércoles 25 de enero el legendario índice estadounidense ha rubricado una nueva página dorada en sus 120 años de historia, al rebasar por primera vez la cota de los 20.000 puntos.

La temporada de resultados del último trimestre de 2016 está actuando como el estilete necesario para elevar al índice a una cota histórica. Este éxito supone el enésimo hito que el Dow Jones sobrepasa en la prolongada racha alcista que le he llevado en menos de ocho años a repuntar más de un 200%, desde los 6.547 puntos en que se situaba en marzo de 2009, en plena sacudida de la crisis subprime.

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El Dow Jones toca los 20.000 puntos por primera vez en la historia Luis Sevillano

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El Dow Jones toca los 20.000 puntos por primera vez en la historia Luis Sevillano

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En este periodo, la bolsa estadounidense y, en concreto, el índice Dow Jones ha avanzado en volandas alentado por el inestimable apoyo de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que en tres rondas sucesivas, entre 2008 y 2014, inyectó unos 3,5 billones de dólares en el sistema. Esta red de seguridad ha permitido a los inversores capear las más diversas incertidumbres, al tiempo que la economía estadounidense recobraba el pulso tras el colapso de la crisis.

Pero el último tirón alcista del índice ha tenido lugar, precisamente, pocas semanas después de que la Fed diera un nuevo paso en la retirada de su apoyo, con la segunda subida de los tipos de interés desde el inicio de la crisis, doce meses después de la primera.

El efecto Trump en bolsa

Lejos de amedrentarse por este endurecimiento, aunque ligero, de las condiciones financieras, los inversores han encontrado motivos para redoblar su apuesta por la bolsa estadounidense. Unos motivos que responden en gran medida a la ola de optimismo corporativo que ha generado la elección de Donald Trump como nuevo presidente del país.

Sus planes de estímulo fiscal, a través de inversiones públicas y recortes de impuestos, han alentado la expectativa de que los beneficios empresariales registrarán un notable impulso en los próximos años. Además, la posibilidad de que esas medidas generen un repunte de la inflación que penalizaría a la renta fija está propiciando una fuerte rotación de dinero desde el mercado de bonos a la bolsa.

En este contexto, el Dow Jones se ha anotado más de un 9% en los dos meses que distan desde la victoria de Trump. Esta subida ha estado impulsada por algunos de los valores que mejores perspectivas presentan en el nuevo escenario político, como el sector financiero.

El sector financiero, con Goldman y JPMorgan al frente, ha sido clave en el buen tono del índice tras las elecciones

Así, por ejemplo, Goldman Sachs, ha subido más de un 30% desde la noche electoral. En ese mismo periodo, JPMorgan gana más de un 20% y la aseguradora Travelers en torno al 10%.  La esperanza de un repunte de los tipos, que impulse los márgenes bancarios, y la posibilidad de una regulación financiera más benévola han sido los claros catalizadores de estas compañías.

También el sector sanitario se cuenta entre los que han recibido con mayor entusiasmo la victoria de Trump, al reducirse los temores a una fuerte presión regulatoria sobre los precios de los medicamentos. UnitedHealth lo ha celebrado con alzas próximas al 14%, mientras que Pfizer se anota cerca de un 12%. Y el sector industrial, con Caterpillar y Boeing al frente, con subidas de más del 10%, también ha recibido con buen tono los planes del presidente.

Se da la circunstancia de que estos sectores tienen una relevancia significativa en el Dow Jones. Mientras que otros, a priori menos favorecidos por las políticas que presumiblemente ejecutará el nuevo presidente, como el tecnológico, apenas tienen peso en su composición. Gigantes del mercado, como Facebook y Amazon, que no están presentes en el índice, han mostrado un comportamiento muy modesto desde el pasado 9 de noviembre.

Perspectivas favorables

Estas son sólo algunas de las claves que han permitido al Dow Jones alcanzar una cima que hace apenas unas semanas parecía aún lejana. Y la escalada podría no detenerse aquí. "Salvo la excesiva sobrecompra acumulada, no observamos signos de deterioro a corto plazo que nos hagan pensar en un giro bajista en el mercado", explica Gonzalo Recarte, jefe de intermediación de Orey Financial España.

Una visión que es compartida por Álex Fusté, economista jefe de Andbank, para quien el optimismo depositado por el mercado en los planes de Trump seguramente permitirá que la inercia alcista se prolongue en el primer tramo de 2017.

El optimismo generado por las políticas de Trump podría prolongarse en el corto plazo, propiciando nuevas alzas

Más allá, sin embargo, llegaría el momento de confirmar que las expectativas del mercado no han sido exageradas. "La ratio precio/beneficios se aproxima a niveles de 20, los cuales fueron alcanzados por última vez a finales de 2008. El mercado cotiza expectativas, por lo que de no cumplirse las promesas hechas podríamos ver cómo esta expansión de ratios de los últimos meses podría tener una reversión a la media (media histórica de 14,8). Debemos ver cómo en los próximos trimestres las compañías muestran crecimientos cercanos al 6% para mantener estos niveles de precios", apunta Recarte.

Mientras tanto, el Dow Jones puede disfrutar de haber registrado uno de esos números que tanto calado suelen dejar en los mercados. El índice, que ha multiplicado casi por 500 su valor desde sus orígenes, en mayo de 1896, alcanzó por primera vez los 1.000 puntos en 1972, antes del frenazo que supuso la crisis del petróleo de 1973.

La cota de los 5.000 puntos no fue alcanzada hasta 1995, cuando ya se encontraba inmerso en la vorágine alcista de la burbuja puntocom, que también le llevó a conquistar el 10.000 en 1999, poco antes de su pinchazo. Habría que esperar hasta el verano de 2013 para que el Dow Jones, ya restablecido con fuerza de los envites de la crisis subprime, pisara por encima de los 15.000 puntos. Menos de cuatro años después de este hito, los 20.000 ya son una realidad para el Dow Jones.

Un peso simbólico

Todas estas cifras suponen hitos más que reseñables en la prolongada historia del índice. El Dow Jones nació en 1896 con apenas 12 compañías en su interior. Entre ellas, General Electric, la única que aún hoy forma parte del índice. Exxon Mobil, Procter & Gamble y Du Pont son otras de las firmas que suman varias décadas formando parte del Dow Jones al que se incorporaron antes incluso del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Con sus más de 120 años de historia, el Dow Jones es uno de los índices más conocidos entre el público general. Sin embargo, su peso en los mercados financieros ha ido derivando desde lo práctico a lo simbólico. Hoy en día, la mayor parte de los operadores del mercado ha relegado al Dow Jones a un plano secundario, dotando a otros índices como el S&P 500 de mayor representatividad.

Un dato es suficientemente elocuente. En la actualidad, los fondos de inversión gestionan más de dos billones de dólares en productos referenciados al S&P 500, mientras que menos de 40.000 millones hacen lo propio en el Dow Jones.

Su limitado tamaño y algunas particularidades en su composición -como el peso que le da al precio individual de las acciones, por encima de la capitalización de las empresas- son algunas de las causas de la pérdida de relevancia del Dow Jones en los mercados. Y, sin embargo, a pie de calle, el índice se mantiene como el auténtico referente de Wall Street. Un referente que este 25 de enero ha sellado un nuevo hito para el recuerdo.