La invasión de Rusia a Ucrania cambió la forma de hacer la guerra y dinamizó el uso de nuevo armamento para combatir. Ahora, los drones, en pro de la protección humana y el ahorro de costes, están sustituyendo a los soldados en el fuego directo y en ciertas misiones de riesgo elevado militar. Solo en 2025, el Kremlin atacó con más de 100.000 drones contra Ucrania, según The Gaze Media, con el objetivo no solo de matar personas, sino también de "interrumpir las rutas logísticas, en particular las conexiones entre el norte y el sur de Ucrania", con especial hincapié en la destrucción de la infraestructura energética del país.

En este contexto bélico, Indra, junto con la empresa emiratí, Edge, anunciaron este martes la fabricación de drones kamikaze o de merodeo en la provincia de León, con una cartera de pedidos anual estimada de unos 2.000 millones de euros. La producción de los aparatos se realizará en el municipio leonés de Villadangos de Páramoa y, según informa la compañía, se espera que la nueva planta, de unos 20 millones de euros, emplee a unos 200 trabajadores cuando alcance su plena capacidad operativa.

La operación empresarial se basa en un joint venture, es decir, un acuerdo temporal de producción entre Indra y Edge y que busca cubrir "las evidentes necesidades de drones tanto en España como fuera". Estos drones permiten atacar objetivos ocultos que aparecen durante cortos periodos sin exponer plataformas de alto valor cerca del área objetivo. La nueva empresa nace, afirman desde Indra, "con el objetivo de dar respuesta a las necesidades de municiones merodeadoras de los programas de defensa españoles y europeos, en el marco de los Programas Especiales de Modernización".

Características de los drones

Las características técnicas de los drones de esta unión empresarial están aún por conocerse y Edge tiene un catálogo amplio de este tipo de armamento. Por ejemplo, el dron HUNTER 2-S es una munición de merodeo de ala fija y proporciona capacidades de ataque aéreo a una distancia de hasta 50 km desde el punto de lanzamiento. Este aparato vuela de forma autónoma a un área objetivo prevista y merodea mientras busca objetivos. Una vez identificado un objetivo, un piloto remoto lo designa y activa el ataque mediante control manual. Con motor eléctrico, este aparato alcanza una velocidad de crucero de 90 km/h, con una autonomía de unos 45 minutos y una carga útil de 2 kg.

El catálogo de la empresa emiratí, amplio, recoge también el HUNTER 5, con 5 kg de carga útil y una velocidad de crucero de 120 km/h, tiene una autonomía de unos 180 minutos y está propulsado por un motor de gasolina. Luego, el HUNTER 10, el hermano mayor de esta familia, puede tener hasta cinco veces la carga útil del clase 2-S y alcanzar una velocidad de 120 km/h con 150 minutos de autonomía.

Ya en noviembre del año pasado, cuando se firmó la creación del joint venture, se explicó que las capacidades industriales y de ingeniería provendrían de Indra, mientras que Edge otorgaría las capacidades tecnológicas y de experiencias en este tipo de armamento de munición de merodeo, ya que la empresa emiratí es uno de los tres principales proveedores mundiales en el ámbito de las armas guiadas de precisión.

Respecto a la estructura de capital de la nueva compañía, se prevé que Indra tendrá el control de la misma con una participación del 51%, por lo que sus resultados estarán consolidados en sus cuentas, mientras que Edge ostentará el 49% restante.

¿Qué es un dron kamikaze o de merodeo?

Los drones de kamikaze o de merodeo, ampliamente usados en la guerra de Ucrania y cada vez más reclutados por los ejércitos cumplen con dos funciones principales: merodear, es decir, patrullar una zona y finalmente elegir un objetivo y estrellarse contra él. Por esta razón se le denomina kamikaze, cuya palabra proviene de Japón y significa literalmente "viento divino".

Su origen se remonta al siglo XIII, cuando tifones destruyeron las flotas invasoras mongolas, siendo interpretados como un soplo divino protector; durante la Segunda Guerra Mundial, se usó para nombrar a pilotos suicidas que se estrellaban contra objetivos enemigos, actuando como un "nuevo viento divino" para Japón.