El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, cree que actualmente hay "buenas razones" para revisar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) español y ver cómo se tienen que adecuar "ciertos calendarios de generación", viendo la evolución de la demanda y qué tecnologías la pueden atender.
"Esto no significa que antes se hiciera mal. No tenemos que ser tan rígidos como para decir que como hace un tiempo hicimos una cosa, ya no se puede cambiar", ha respondido Reynés este martes a una pregunta sobre el futuro de la energía nuclear en España en el 23 Encuentro del Sector Energético organizado por IESE y Deloitte.
En su opinión, y circunscribiendo la cuestión nuclear al sistema eléctrico, "ha llegado el momento de hacer un excel" y tratar de ver cómo evolucionará "de verdad" la potencia instalada y la generación previsible, y cómo lo hará la demanda para ver si las tecnologías disponibles casan y si son necesarios o no ciertos tipos de energía.
"Hay buenas razonez para revisar el PNIEC"
En este sentido, Reynés ha explicado que actualmente la generación está marcada por varios factores: las baterías están entrando con menos capacidad de la prevista y las nuevas instalaciones renovables "van más lentas" porque su rentabilidad -y por ende, el incentivo de los inversores- se ha ralentizado.
A ello se suma que, como país, España quiere dar una oportunidad a aquellas industrias tractoras de conocimiento pero consumidoras intensivas de energía, como son los centros de datos.
De ahí que considere que hay "buenas razones" para revisar el Pniec en función de unos datos que tengan en cuenta la realidad actual del mercado, e intentar ver "cómo se tienen que adecuar ciertos calendarios de generación".
El futuro de Almaraz
En 2019, las propietarias de las instalaciones (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) acordaron el cese de explotación ordenado de las centrales nucleares en el horizonte 2027-2035.
La decisión vino motivada principalmente por el incremento de los costes fiscales, que dejaron a las plantas al borde de la inviabilidad económica.
Si no se modifica el calendario, Almaraz I será la primera en cerrar (1 de noviembre de 2027), seguida de Almaraz II (31 de octubre de 2028). En 2030 se desmantelarán Ascó I y Cofrentes; en 2032, Ascó II, y en 2035, Vandellós II y Trillo.
Sobre este horizonte se yergue la política energética del Gobierno, que en su Pniec certificó el acuerdo e impulsó una transición energética basada en el despliegue de fuentes autóctonas, las renovables.
Imaz ve un "disparate" gravar a la industria con derechos de CO2
En este mismo foro del IESE, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha aseguradoque cree que gravar a la industria europea con derechos de CO2 es un "disparate", ya que "no sirve para descarbonizar" sino que acelera la deslocalización de empresas hacia India o China, donde "siguen produciendo acero o queroseno" que después importa el Viejo Continente.
Imaz ha defendido además que la competitividad europea "tiene que ser una máxima para hacer frente a un mundo que está cambiando", porque así lo demandan tanto los ciudadanos de la región como un aliado histórico, EE.UU.
Respecto a la relación transatlántica entre la Unión Europea y EE.UU., el consejero delegado de Repsol ha mostrado su "afecto" a un modelo en el que ambas potencias comparten valores democráticos básicos, con independencia de que, en estos momentos, el diálogo entre ambos aliados sea más complejo.
"El atlantimos no está muerto"
"El atlantismo no está muerto", ha repetido Imaz, que ha incidido en que Europa necesita a EE.UU. porque, a día de hoy, la defensa europea "no deja de ser muy aspiracional", pero también a la inversa, ya que el país que preside Donald Trump requiere de "aliados fuertes" para defender su modelo de liderazgo en el mundo.
Pero la fortaleza del Viejo Continente pasa por su competitividad. Aquí, el consejero delegado de Repsol ha lamentado que año y medio después de la publicación del 'informe Draghi' sobre el futuro económico de Europa, ese diagnóstico sea como "la biblia que está en los hoteles, en la mesilla de noche, y nadie siga sus preceptos".
"En Europa no tenemos hidrocarburos porque no hemos querido tenerlos", ha aseverado Imaz, que se ha preguntado, por ejemplo, hasta qué punto es "ético" que en España haya una Ley que prohíbe explorar y producir gas natural vistos los efectos de la crisis de precios de la energía tras la invasión rusa de Ucrania.
A su parecer, Europa necesita una "profunda reflexión sobre la necesidad de competir", y es que "están muy bien" sus objetivos de autonomía estratégica y de descarbonización, pero sin ser competitiva continuará dependiendo de terceros países, dígase China.