Desde el apagón del pasado 28 de abril, la factura se ha encarecido. Los españoles pagan más por su energía. La causa es sencilla. El temor a que pueda volver a ocurrir ha disparado las medidas de refuerzo y prevención. Ello se ha traducido, por ejemplo, en una recuperación del peso que tienen los ciclos combinados de gas, que aportan mayor capacidad para controlar la tensión en la red. El llamado “modo reforzado” supone de media cada mes 64,5 millones de euros a pagar entre el conjunto de consumidores. Por ahora, entre mayo y diciembre la factura ‘reforzada’ que hemos abonado entre todos ha alcanzado un acumulado de 516 millones de euros.

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Es al menos el cálculo de ‘sobrecostes’ que hace Red Eléctrica y que intenta rebajar en su impacto asegurando que apenas supone un sobrecoste de 4 céntimos por día para cada consumidor o lo que es lo mismo, 9,6 euros en los ocho meses transcurridos desde mayo pasado.

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La paradoja del gas: más peso en el mix pese al avance renovable.

El debate que ahora se abre es si ese refuerzo es realmente necesario o puede llegar a ser excesivo por el mero hecho de buscar una 'hiperseguridad' innecesaria. Desde el pasado 28 de abril el peso del gas, más caro que las energías renovables, ha aumentado de manera considerable. Si antes del ‘cero energético’ el peso de los ciclos combinados oscilaba entre el 12% y el 15%, tras el apagón se ha llegado a disparar a una horquilla de entre el 22% y el 25%.

Lo que es más inquietante es que ni siquiera así se ha llegado a asegurar la estabilidad de la red en todo momento. En septiembre se produjeron episodios de oscilaciones bruscas de la tensión y que obligaron a tomar medidas de urgencia para evitar otro 'cero energético'. Ahora, Red Eléctrica está inmersa en un proceso de habilitación de plantas renovables para que se sumen, de modo voluntario y remunerado, a formar parte de la red de control dinámico -en tiempo real- de la red.

Bogas señala a Red Eléctrica: "Lo que falló fue la programación"

Pero el sector eléctrico asegura que el sobrecoste para el sector está siendo mucho mayor. El CEO de Endesa, José Bogás, estima en 1.100 millones el sobrecoste que está teniendo el nuevo modelo de generación que se ha impuesto. Sobrecoste que son, en su gran mayoría, costes de ajuste "inflados", según Bogás, por una gestión del sistema excesivamente temerosa. En su opinión, Red Eléctrica ha entrado tras el apagón en una situación de excesiva prudencia y ha optado por contratar servicios de ajuste –reservas de potencia- que suponen un sobrecoste en aras a lograr una “hiperseguridad” que no cree necesaria.

Una factura en la que incluye los llamados servicios complementarios y que sólo en el caso de Endesa están suponiendo 230 millones más. Un sobrecoste que no puede trasladar a los clientes domésticos que han contratado un precio fijo. La compañía ha optado por asumir en primera persona gran parte de esos sobrecostes para evitar cargarlos a los clientes y provocar un posible fuga.

El impacto en la industria: costes de ajuste disparados

Una búsqueda de seguridad que para el dirigente de Endesa es excesiva porque en realidad lo que se debe hacer es controlar mejor la gestión de los recursos. Bogas recuerda que todos los días “hay incidentes" y que el 28 de abril lo que falló fue la programación del sistema que hizo Red Eléctrica. Ha subrayado que planteó poca potencia síncrona, la que aportan la energía nuclear y los ciclos combinados, y apostó en exceso por las renovables para controlar la tensión.

Ahora, los costes de los servicios de ajuste se han visto incrementados de modo notable. Algunos informes de coyuntura de la CNMC han constatado que los costes de ajuste han pasado de unos 10-15 €/MWh antes del apagón a picos de hasta 35 €/MWh por el "modo reforzado" en el que operamos desde hace ochos meses. Para la industria electrointensiva estos incrementos suponen un sobrecoste cuantioso y en algunos casos difíciles de asumir.

Este cruce de acusaciones sobre la 'hiperseguridad' se produce en un momento delicado para el sector, inmerso en la negociación de la nueva retribución a las redes para el periodo 2026-2031. Mientras el Gobierno y la CNMC mantienen un pulso para limitar el pago que reciben las eléctricas por sus infraestructuras, Endesa recurre al sobrecoste del apagón como prueba de cargo.

Para Bogas, no se trata solo de gastar más en servicios de ajuste, sino de incentivar una inversión real en redes inteligentes que evite el colapso. El sector advierte que, si no se mejora la tasa de retribución financiera (actualmente en el 5,58%), España no podrá modernizar su red para gestionar el aluvión de renovables, condenando al sistema a vivir en un 'modo reforzado' permanente y costoso.

La relación Iberdrola-REE: "Es prácticamente cero"

El alejameinto entre las eléctricas y REE lo escenificó ayer el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, durante su comparecencia en la Comisión de Investigacion del Senado. Aseguró que la relación, a nivel de directivos, con el operador del sistema eléctrico, Red Eléctrica "ha caído prácticamente a cero" después del apagón.

En su opinión el 'cero eléctrico' "no fue un buen elemento para seguir trabajando" como hasta entonces "en una relación de confianza, de diálogo y de apertura", si bien insistió en que, a nivel técnico, el contacto entre los equipos de ambas casas es constante: "Se llaman todos los días. No son conversaciones de colegas sino conversaciones con contenido que buscan optimizar la operación de la red", ha explicado el consejero delegado de Iberdrola España.

Después están los técnicos de gestión, los ingenieros de Iberdrola y Red Eléctrica de España, que "no tiene sentido que trabajen de espaldas, porque es un sistema dinámico en el que todos somos parte", ha proseguido.

Sin embargo, a nivel de directivos, el diálogo "ha caído prácticamente a cero", ha admitido Ruiz-Tagle, que ha valorado que, desde octubre, se esté recuperando la relación entre ingenieros para avanzar en elementos regulatorios y sectoriales gracias al esfuerzo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).