En las últimas semanas la acción de Indra se ha convertido en una montaña rusa de inversión y su accionariado ha registrado entradas y salidas. La crisis interna desatada en Indra por la negativa del Gobierno en la absorción de EM&E junto con la solicitud de dimisión de su presidente, Ángel Escribano, envió los títulos de la compañía a los 45,30 euros en su punto más bajo. 10 días después, la acción se ha recuperado un 14% hasta los 51,10 euros.
El rebote bursátil se entendió como una reacción instantánea al comunicado de Indra, en el que se informaba de la continuidad de Escribano como máximo dirigente de la compañía. En este sentido, la recuperación de la acción presupone el apoyo del inversor promedio de Indra, que confía en Ángel Escribano como líder del proyecto de una "Indra más fuerte y sólida".
Además, esta semana Indra fue incluida por primera vez en el MSCI Index, uno de los principales índices bursátiles de referencia a nivel global, según anunció Morgan Stanley Capital International al cierre del mercado estadounidense. Indra se ha convertido de este modo en la única empresa española incorporada en esta revisión en el índice MSCI World. Este índice bursátil está compuesto por empresas de gran y mediana capitalización pertenecientes a 23 países que representan cerca del 85% del mercado de renta variable de estas economías. El anuncio catapultó el valor de la acción un 4,5%, pero todavía se encuentra a unos 3 euros de alcanzar el precio previo a la crisis desatada en la compañía.
Además, a su vez que la compañía se recuperaba en el IBEX, se produjeron importantes cambios en su accionariado. Amber Capital, accionista con un 7,1% del capital social de la compañía vendió un 2% de sus títulos en una estrategia de recogida de beneficios. El fondo británico, como adelantó OK Diario, vendió un 2% para mantener su poder en la compañía por encima del 5%. De esta manera, Amber se mantiene como cuarto mayor accionista de Indra, después de la SEPI (28%), EM&E (14%) y Sapa (8%). Amber Capital es además el mayor accionista de el Grupo Prisa.
Sin embargo, no fueron todo ventas. En la misma semana, el banco suizo UBS comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que controlaba ahora el 3,22% de los derechos de voto de Indra tras aumentar su participación en la compañía.
Además, Bank of America aumentó también su poder en la compañía, pasando del 2,7% de las acciones al 5%. Todos estos cambios en el accionariado sucedieron a la vez que Indra trataba de absorber EM&E, la empresa familiar de Ángel Escribano, presidente de Indra. Sin embargo, la operación se tuvo que detener, a pesar de contar con el apoyo del Consejo de Administración, ya que La Moncloa, con el 28% de la compañía, se negó a continuar con la operación.
El miedo en el Ejecutivo es que la la fusión por absorción posicionase a los Escribano, dueños de EM&E, como mayores accionistas de Indra. Por ello, el Gobierno se decanta por otras opciones como la compra del 51% de EM&E por parte de Indra, convirtiéndola así en una filial de la llamada a ser por el Gobierno, la próxima 'campeona nacional de defensa'.
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