El mayor exportador de armas del mundo es el mismo del que España y la Unión Europea tratan de independizarse tecnológicamente. Estados Unidos es el mayor fabricante de armas del planeta y el exportador 'número 1' copando nada menos que el 43% de las exportaciones a nivel mundial durante el periodo 2020-2024 , según datos del Instituto para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Es por ello que los tentáculos tecnológicos militares estadounidenses ralentizan el plan de desconexión industrial que pretenden los 27. Estos países, y en concreto España, dependen, quieran o no, de la tecnología de Estados Unidos que abarca todo: tierra, mar y aire.

Sin embargo, aunque España logre una cuasi independencia industrial de Estados Unidos, en los hechos, las Fuerzas Armadas dependen notablemente de la industria norteamericana, pues de allí provienen tecnologías punteras que sostienen al Ejército español. Misiles, lanzamisiles, sistemas de detección, baterías antiaéreas, cazas, helicópteros...

Uno de ellos es el sistema Aegis que opera para la Armada en las cinco fragatas clase Álvaro de Bazán F-100, entre las que se encuentra la fragata Cristóbal Colón que se ha enviado a Chipre para apoyar contra las amenazas balísticas de Irán. Este sistema de combate, considerado como el más avanzado del mundo solo la disponen seis ejércitos más allá de Estados Unidos equipado en más de 120 buques. Gracias a este sistema multimisión, el corazón del buque, las marinas pueden detectar y seguir más de 90 blancos móviles para ser interceptados.

Este sistema fabricado en la actualidad por el gigante norteamericano Lockheed Martin, integra sensores y armas para proporcionar defensa aérea y antimisiles integrados para trabajar de forma simultánea. Pero la industria estadounidense con un importante peso en las Fuerzas Armadas españolas va más allá, pues el sistema Aegis se complementa con todavía más tecnología estadounidense, formando un tejido tecnológico de primer nivel en el combate marítimo.

El lanzamisiles MK41 posee la capacidad de realizar lanzamientos de este tipo de armamento pesado hacia diferentes amenazas y superficies. Puede disparar en el terreno tierra-aire, superficie-superficie y subacuático (antisubmarino). Este sistema lanzamisiles, ya incorporado en los principales países de la OTAN, opera, entre otras, en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, España, Reino Unido, Turquía, Noruega, Países Bajos, Alemania, Finlandia y Canadá. De esta manera, los países de la OTAN ganan en interoperabilidad, uno de los objetivos más importantes para combatir de forma conjunta y homogénea entre los miembros de la Alianza contra el enemigo.

Lanzamisiles MK 41 | ESSM

Lockheed Martin, su fabricante, asegura que "el MK41 ha sido desplegado por 13 armadas en más de 26 clases de buques y más de 180 buques" y además lo denomina como "el lanzador predilecto a nivel mundial". De hecho, en enero la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa del Departamento de Defensa autorizó la venta de estos sistemas de combate y lanzamisiles a España para las cinco fragatas F-100 de la Armada por unos 1.420 millones de euros.

El paquete, ya notificado, y con la pendiente aprobación del Congreso de Estados Unidos, incluye la compra de cinco sistemas de combate Aegis, seis procesadores de señal digital Shipsetscinco sistemas de lanzamiento de misiles MK41 y cinco radares de búsqueda de superficie de próxima generación.

En otro cuerpo del Ejército, en este caso en Tierra, España cuenta con 3 baterías Patriot destinadas al servicio de defensa antiaérea fabricados por la enorme RTX. Este armamento, clave para el Ejército de Ucrania en su guerra con Rusia, pertenece al Cuartel General del Mando de Artillería Antiaérea del Ejército de Tierra y tiene destinada una en la misión de la OTAN Apoyo a Turquía en el país asiático para defenderse de los ataques aéreos sirios e iraníes. Esta batería, a disposición de la OTAN en Turquía desde enero, se posiciona como elemento disuasorio en el este de Europa para contener las amenazas aéreas. Incluso, esta misma batería fue esencial en el reconocimiento para interceptar el misil iraní que se dirigía a espacio aéreo turco, es decir, espacio aéreo aliado, lo que subraya la importancia del armamento defensivo antiaéreo ante el avance de tecnología balística y tecnología no tripulada del régimen de Irán.

Sistema Patriot

Este sistema de misiles proporciona a España una importante capacidad de defensa antiaérea utilizando misiles guiados PAC-3 que son capaces de destruir simultáneamente múltiples objetivos. Estos misiles los fabrica Lockheed Martin. De nuevo, Estados Unidos. Sin embargo, la fuerte demanda de los países debido a la guerra de Ucrania y el progreso de los enemigos de Occidente en sistemas de ataque aéreos ha provocado retrasos en las entregas a los compradores tanto de las baterías como de los misiles.

De hecho, España adquirió 4 nuevos sistemas a RTX por unos 1.445 millones de euros, pero según ha confirmado la ministra de Defensa, Margarita Robles, el Ejército de Tierra no podrá recibirlos hasta el año 2030. Además, Robles ha asegurado que Europa tiene una importante limitación de defensa antiaérea, algo que es "esencial y fundamental ya que lo hemos visto en Ucrania y en Israel". España adquirió "hace cuatro años las batería Patriot y se nos dijo que la prioridad la tenía Ucrania, por lo que ahora nos dicen que no las tendremos hasta el año 2030", añadió la ministra de Defensa.

Sistema Patriot | RTX

Además, se le advirtió a la cartera que dirige Robles que los misiles de dichos sistemas, los PAC 3 fabricados por Lockheed Martin "no llegarían hasta el 2033-2034-2035", por lo que las baterías Patriot no podrían estar operativos hasta esos años. Es más, Xiao Liang, investigador del Programa de Gasto Militar y Producción de Armamento del SIPRI señala que, ante el 'boom' de la defensa, "los retrasos y el aumento de los costes inevitablemente tendrán impacto en la planificación militar y en el gasto militar de Estados Unidos".

Esta tardanza pone de relieve la "falta que tiene Europa en materia de defensa antiaérea" e, incluso más, resalta la dependencia de España y Europa en tecnología estadounidense "en manos de compañías norteamericanas", lo que aleja alcanzar el objetivo de autonomía de la industria europea, pues Estados Unidos posee la capacidad y el despliegue productivo de las baterías Patriot antiaéreas. Las que necesita Europa y las que necesita España.

En el plano aéreo la dependencia de Estados Unidos se materializa en los F-18 Hornet fabricados por la extinta Mc Donnell Douglas, ahora Boeing. La compra de estos cazas estadounidenses se culminaron en mayo de 1983 con la compra de 72 aparatos, 60 de ellos monoplaza y los 12 restantes biplaza y se incorporaron a la Base de Zaragoza en 1986.

Posteriormente se adquirieron a Estados Unidos un lote de F-18 excedentes de sus Fuerzas Aéreas que se encontraban en la base aérea de Morón. Estos cazas, inferiores a los Eurofighter Thypoon tienen una autonomía de 780 kilómetros con una velocidad que casi duplica (1,8) la velocidad del sonido. Además de tener capacidad de reabastecimiento de vuelo, posee 1 cañón vulcan de 20 mm, 2 misiles sparrow y 2 misiles sidewinder.

En cuanto a helicópteros, en el Ejército de Tierra destacan los 17 Chinook fabricados por Boeing en EEUU. Por otra parte, la Armada recibirá el primer helicóptero MH-60R en octubre de 2026 para sustituir a los SH-60B y revitalizar la guerra antisubmarina. El programa se firmó en 2023 para comprar ocho helicópteros por unos 820 millones de euros, junto con el armamento y los equipos asociados.

F-18 del Ejército del Aire. | FLICKR

Además, la mano de Estados Unidos va más allá de los propios aparatos, pues también se firman programas de mantenimiento de material español. Por ejemplo, la US Navy proporciona asistencia en el Apoyo al Ciclo de Vida de los submarinos españoles S-80 de Navantia, un programa aprobado por el Consejo de Ministros en 2022 por 8,2 millones de euros.

La dependencia industrial de Estados Unidos por parte de España es evidente. A pesar de los planes del Gobierno de crear un 'campeón nacional de defensa' con la, hasta ahora demorada fusión de Indra y Escribano, Estados Unidos seguirá siendo un elemento clave para la defensa de los intereses españoles, más allá de las desavenencias del Gobierno de Pedro Sánchez con la apuesta de gastar el 5% del PIB en Defensa y con el intervencionismo de Donald Trump.