Son los grandes consumidores de energía, las grandes facturas del sistema. Estos días ven con más preocupación que nadie el comportamiento del mercado energético al calor del conflicto bélico en Irán. Las industrias electrointensivas reconocen ya abiertamente que las expectativas que tenían para este año “han cambiado radicalmente” en apenas dos semanas. Acerías, compañías químicas, cementeras o papeleras son las grandes perjudicadas del encarecimiento del gas, que ha subido hasta un 50% en apenas unos días.
Por ello, la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE) pide al Gobierno que se retomen medidas aplicadas en crisis anteriores. Entre ellas, reclaman recuperar la bonificación del 80% de los peajes que se aplicó en 2022 —durante la crisis por la invasión de Ucrania— y que fue eliminada el año pasado mediante el decreto 7/2025.
Alta exposición al mercado diario
El director general de AEGE, Pedro González, asegura que la gran mayoría de las 200 empresas electrointensivas (que suman unas 500 instalaciones industriales) tienen una exposición al mercado del 50%. Aunque los niveles de cobertura varían entre el 10% y el 80%, la mayoría solo tiene la mitad de su consumo a precio cerrado: “Hablamos de un coste operativo, el de la energía, que supone cerca del 30% del total de los costes, por eso estamos ante un nivel de exposición al mercado muy alto”.
Además de los peajes, González señala que es necesario aplicar con más intensidad las ayudas por los costes de emisiones indirectas: “En otros países se aplican con la máxima intensidad; aquí este año no sabemos cómo se hará. Es una medida vital para rebajar el impacto de la subida de precios”.
Precios disparados sin riesgo de suministro
Por ahora, el sector no percibe un problema de suministro, sino de precios disparados. El gas ha pasado en diez días de 32 euros/MWh a rozar los 62,5 euros/MWh. Tras la reunión del G7, la cotización se moderó hasta los 56,5 euros/MWh, pero la incertidumbre persiste. “No se habla de falta de suministro, pero sí de un problema de costes que recuerda a lo vivido con la guerra de Ucrania”, explican desde el sector.
La alta volatilidad en Oriente Medio obliga a la prudencia. El sector no descarta alcanzar precios de 90 o 100 euros el MWh, niveles vistos hace cuatro años. Este encarecimiento de la producción supone una amenaza para toda la cadena de valor, ya que el sobrecoste acabará trasladándose inevitablemente a los productos básicos. Ante este escenario, en el sector se explora ya la posibilidad de una nueva “excepción ibérica europea” que desacople de forma urgente el precio del gas del de la electricidad.
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