La crisis provocada por la guerra de Irán se está trasladando tanto a la oferta de petróleo en los mercados como a la demanda. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha revisado las previsiones que hacía públicas hace apenas un mes y estima que este mes el mercado contará con 8 millones de barriles diarios menos de petróleo. Supone la mayor interrupción de suministro de la historia, incluso por debajo de la registrada durante el primer trimestre de 2022 tras el inicio de la guerra de Ucrania.
En apenas un mes, la oferta de crudo ha caído un 7,5%, fundamentalmente por el bloqueo en el estrecho de Ormuz y por el freno a la producción que se ha registrado en muchos de los países de la zona. La previsión que hoy ha hecho la AIE es que en marzo se pondrán en el mercado 98,8 millones de barriles de petróleo al día. Sin duda, la situación del estrecho de Ormuz, por donde hasta antes del conflicto bélico pasaba el 20% de la producción mundial, es el causante. Según los datos de la AIE, por este punto estratégico actualmente los flujos se han frenado en un 90%. El 10% restante corresponde a los envíos que Irán sí está permitiendo a países aliados.
EEUU, Brasil, Canada... los beneficiados
La situación se podrá compensar levemente gracias al incremento en la producción de otros productores ajenos a la OPEP, como son Estados Unidos, Canadá, Rusia y Kazajistán, que en la actual situación podrán incrementar parte de su aportación al mercado.
Precisamente ayer la AIE acordó desbloquear 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Entre los 32 países miembros se encuentra España, que aportará el equivalente a algo más de 12 días de reservas. De este modo recortará los 92 días de reservas estratégicas que tanto CORES como la industria petrolera deben proteger. La decisión sí logró en un primer momento aliviar parcialmente el incremento de los precios del crudo, si bien en las últimas horas ha vuelto a rozar los 100 dólares por barril ante la incertidumbre del desarrollo de la guerra en Oriente Medio.
La AIE ha subrayado que recurrir a las reservas estratégicas, en un volumen antes no visto, tan solo supone una medida “provisional” y que a medio plazo el impacto más duradero dependerá de los daños que hayan sufrido las infraestructuras petroleras de la zona y del tiempo que se prolongue la guerra.
Caída del aumento de la oferta a menos de la mitad
Esta incertidumbre le ha llevado a revisar sus previsiones en el mercado del petróleo. Si antes de la guerra estimó que la producción se incrementaría este año en 2,4 millones de barriles diarios, tras el inicio de la guerra en Irán su previsión de incremento en la oferta de petróleo se ha reducido a menos de la mitad: 1,1 millones de barriles diarios. Un crecimiento que se fía únicamente, de forma fundamental, a productores de crudo como EEUU y Brasil.
De forma paralela, la Agencia prevé que el consumo de petróleo también se reduzca. La demanda tanto para este mes como para abril se calcula que pueda reducirse en un millón de barriles diarios respecto a las cifras previstas hace un mes. Una disminución que fundamentalmente se debe a una menor demanda de queroseno a consecuencia de la reducción del tráfico aéreo en Oriente Medio. A ello suma un cambio de comportamiento en la demanda de los consumidores ante los carburantes a consecuencia de los incrementos de los precios.
La demanda mundial de petróleo aumentará, dice la AIE, en 644.000 barriles diarios durante este año, un 0,6% más que en 2025, hasta alcanzar los 104,77 millones de barriles diarios. Estas cifras suponen una reducción de las previsiones, es decir, 210.000 barriles diarios menos de los inicialmente previstos.
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