Una de las consecuencias inmediatas de la guerra en Irán está siendo la apreciación del dólar, que ha recuperado un 41,6% del valor perdido desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diese inicio a la guerra arancelaria en abril de 2025.
Antes del 'Día de la Liberación', un dólar estadounidense equivalía a 0,9232 euros. Sin embargo, después de que Trump sorprendiese al mundo con un cartel en el que indicaba el porcentaje de aranceles que recaudaría el Tesoro norteamericano de los países con los que comerciase, el clima de incertidumbre comercial se tradujo en una huida de los inversores del 'billete verde', reflejándose en la caída del valor del dólar, que alcanzó su mínimo en febrero de 2026 (0,8426 euros).
Para tener perspectiva, una caída de esta magnitud encuentra su precedente más cercano en septiembre de 2022, cuando la crisis energética desatada por el corte del gas ruso en Europa terminó trasladándose a la inflación estadounidense y alteró las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, empujando entonces a la baja al dólar.
No obstante, desde la puesta en marcha de la operación estadounidense Furia Épica —coordinada con Israel—, por la que se asesinó al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí; el dólar se ha ido apreciando gradualmente hasta que en la mañana de este lunes ha alcanzado los 0,8761 euros. Es decir, desde que se inició el conflicto en Oriente Medio, el dólar ha recuperado un 41,6% del valor que perdió desde el inicio de la guerra comercial (si se toma de referencia como valor máximo los 0,9232 euros y como valor mínimo los 0,8426 euros).
¿Por qué se revaloriza el dólar?
El decano y catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo, Ricardo Palomo, apunta para El Independiente que "el dólar es la moneda-refugio ante la incertidumbre". Incluso cuando la tensión geopolítica tiene su origen en el propio Estados Unidos, "la divisa estadounidense mantiene su atractivo porque es un activo muy líquido, masivo y universal".
En este sentido, el decano subraya que su fortaleza radica en que es la pieza central del sistema financiero internacional: "El dólar sigue siendo la moneda reina porque gran parte de la deuda global está denominada en dólares y los bonos del Tesoro estadounidense son uno de los principales instrumentos de inversión del mundo".
A ello se suma que buena parte de las operaciones del comercio y de los mercados internacionales se realizan también en dólares y, en el contexto actual, la tensión en Oriente Medio ha intensificado esta dinámica. El cierre del estrecho de Ormuz está generando un cuello de botella en el suministro energético que está impulsando los precios del petróleo y de otras materias primas. Productos que, en el comercio internacional, se negocian mayoritariamente en dólares y que, en consecuencia, "contribuyen a reforzar la demanda de la divisa norteamericana", explica Palomo.
¿Y el oro como valor refugio?
Asimismo, otro de los activos tradicionalmente considerados refugio en momentos de incertidumbre es el oro. En los primeros días del conflicto en Irán, el metal precioso llegó a superar los 5.300 dólares la onza, impulsado por la búsqueda de seguridad por parte de los inversores. Sin embargo, a medida que la guerra se ha ido prolongando, el movimiento se ha revertido y, a lo largo de este lunes, su cotización se ha situado por debajo de los 5.000 dólares.
Según el decano y catedrático de la Universidad CEU San Pablo, el alza del dólar en paralelo a la caída del oro responde a varios factores. Por un lado, el experto destaca que el oro acumulaba dos años de fuertes subidas, lo que limita su margen para nuevos repuntes bruscos: "Es normal que suba en momentos de tensión, pero movimientos demasiado abruptos tampoco son saludables porque pueden anticipar correcciones o incluso burbujas".
Además, Palomo recuerda que, a diferencia de otros activos financieros, el oro no genera rentabilidad en el momento: "Con el oro solo se gana dinero cuando se vende". En cambio, los bonos del Tesoro estadounidense, denominados en dólares, sí ofrecen rendimientos periódicos, lo que refuerza el atractivo de la divisa en contextos de incertidumbre.
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