El sistema económico mundial, sostenido con los combustibles fósiles, se resiente cada vez que un evento geopolítico impacta en el suministro de energía. La guerra de Ucrania ya dejó clara la debilidad de Europa en este sentido. Cuatro años después, la guerra de Irán, iniciada por Israel y EEUU, dispara los precios del gas y del petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz y aunque Europa está siendo golpeada por esta situación, la peor parte se la llevan los países asiáticos que se abastecen, principalmente, con los petroestados del golfo Pérsico.

La liberación de las reservas estratégicas de los países miembros de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) 1200 millones de barriles busca apaciguar los precios del mercado energético. La situación es mala, pero podría ser todavía peor, si no existieran los coches eléctricos la demanda de petróleo sería aún mayor. 

Según los cálculos del think tank internacional, Ember, la flota mundial de vehículos eléctricos evitó el consumo de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo a nivel global en 2025, una cifra casi igual a los 2,4 millones de barriles exportados por Irán a través del Estrecho de Ormuz. Lo que significa que, el año pasado, se ahorraron en consumo de petróleo un total de 620 millones de barriles, prácticamente, la mitad de las reservas estratégicas de los países de la IEA. 

“El petróleo es el talón de Aquiles de la economía mundial”, asegura Daan Walter, directivo del grupo internacional de análisis energético Ember. “En especial, la actual crisis ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de Asia en materia de petróleo.” Europa que se vio muy afectada por la invasión rusa de Ucrania está más protegida de esta crisis ya que su dependencia del petróleo se trasladó de Rusia a EEUU. 

Los responsables de Ember apuntan a que la situación actual pone en un brete a las economías de los países asiáticos. Si bien esta situación se palia, parcialmente, porque en las economías emergentes asiáticas la penetración del coche eléctrico es creciente. Según esta organización, 39 países superan el 10% de ventas de eléctricos, cuando en 2019 sólo eran cuatro. El año pasado, Vietnam (38%) lidera por delante de la UE (26%), Tailandia (21%) e Indonesia (15%) superaron a EE. UU. (10%), mientras que India (4%) y Brasil (9%) alcanzaron mayores cuotas que Japón (3%). China rebasó por primera vez el 50% de ventas de eléctricos en 2025. 

La apuesta por el coche eléctrico permite a China ahorrar, con el petróleo a 80 dólares el barril, 28.000 millones al año en importaciones de crudo, frente a los 8.000 millones que se ahorra Europa.

Sustituir el petróleo en el transporte por vehículos eléctricos reduciría un tercio de las importaciones mundiales de combustibles fósiles, generando un ahorro aproximado de 600.000 millones de dólares anuales, según el cálculo de Ember realizado a un precio de 80 dólares el barril, ahora está por encima de 100. La organización estima que por cada aumento de $10 en el precio del barril, la factura neta de importaciones globales se incrementa en unos $160.000 millones anuales.