El mercado global de impresión 3D aplicada a la sanidad alcanzó un valor de 3.600 millones de dólares en 2025, y se espera que crezca hasta los 23.4000 millones en 2034, según el último informe publicado por Global Market Insights Inc.

PUBLICIDAD

Este avance se explica, entre otros factores, por la creciente demanda de implantes personalizados, al refuerzo de la inversión y en I+D por parte de fabricantes e instituciones, así como a la progresiva ampliación de sus aplicaciones clínicas.

España es uno de los países que avanzan en el uso del modelado 3D, con una adopción creciente en los hospitales de referencia. Uno de los campos donde la impresión 3D adquiere una dimensión especialmente crítica es la neonatología, un entorno donde los pacientes requieren soluciones únicas, ajustadas a escalas milimétricas y a una fisiología extremadamente delicada.

En este contexto, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid), en colaboración con el departamento de innovación de Serveo, usa mascarillas personalizadas para neonatos, diseñadas para mejorar el ajuste a los pequeños pacientes y, por tanto, la eficacia clínica. De la mano de la misma empresa, el Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid) aplica esta tecnología en la planificación preoperatoria, mediante la impresión de modelos anatómicos de órganos que facilitan una preparación quirúrgica más precisa.

El Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona ha apostado por otro enfoquee esta tecnología desde su servicio de farmacia. En colaboración con la empresa FabRx, el centro elabora fármacos de formas semisólidas y masticables a partir del principio activo combinado con excipientes adecuados. Además de la impresión 3D de medicamentos, el centro sanitario también cuenta con el llamado 3D-LAB, un innovador Servicio de Cirugía Personalizada que busca mejorar la eficiencia y la seguridad en el diagnóstico, la cirugía y el tratamiento de pacientes que requieren prótesis e implantes 3D.

Por su parte, el Hospital Universitario Puerta del Mar, en Cádiz, ha desarrollado un modelo propio en torno a la impresión 3D basado en la colaboración tecnológica y la innovación clínica. Con el equipamiento y materiales de la empresa española Sicnova, el centro ha impulsado el uso de esta tecnología en la planificación quirúrgica y la producción de modelos anatómicos personalizados.

Entre sus iniciativas, destaca la creación de la Comisión Hospitalaria sobre Planificación Quirúrgica e Impresión 3D, que no solo promueve la incorporación de técnicas avanzadas de fabricación aditiva en la práctica asistencial, sino que también busca generar sinergias entre especialidades y fomentar la investigación en el uso de productos sanitarios personalizados, contribuyendo así a la modernización de los procesos de planificación quirúrgica.