Carmina Shoemaker ha redefinido su estrategia de crecimiento para priorizar el valor añadido de sus productos frente al incremento del volumen de producción. La firma mallorquina de calzado artesanal orienta esta evolución hacia la mejora de la calidad, el fortalecimiento de sus canales propios y la expansión internacional, manteniendo íntegramente su fabricación en Mallorca.

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La compañía considera que la industria del calzado artesanal atraviesa un proceso de transformación marcado por la creciente dificultad para incorporar mano de obra cualificada y por una mayor especialización del sector. En este contexto, apuesta por un crecimiento sostenido basado en el control del proceso productivo, la calidad de los materiales y la preservación del conocimiento artesanal.

Según explica la empresa, el objetivo pasa por seguir generando valor con cada par de zapatos, reforzando la calidad del producto y la experiencia del cliente tanto en el entorno físico como en el digital, en lugar de incrementar la producción de forma significativa.

Como parte de esta estrategia, Carmina está racionalizando su oferta para concentrar la producción en un menor número de referencias y mantener un crecimiento moderado y sostenido, compatible con los estándares de calidad que caracterizan a la marca.

La compañía también continúa impulsando una estrategia omnicanal basada en el desarrollo del retail propio y el comercio electrónico. En este sentido, destaca que las ventas online registran un mayor crecimiento en aquellos mercados donde la firma dispone de tiendas físicas, reforzando así su presencia internacional.

Actualmente, Carmina Shoemaker cuenta con establecimientos en ciudades como Madrid, Nueva York, París, Londres o Tokio. Estados Unidos continúa siendo uno de sus principales mercados, mientras que Japón representa uno de los países de referencia por el elevado nivel de exigencia de sus consumidores. Paralelamente, la empresa continúa reforzando su presencia en Europa mediante nuevas aperturas y el desarrollo de filiales propias.

Fundada en 1866, Carmina Shoemaker fabrica íntegramente sus zapatos en Inca (Mallorca), donde mantiene un modelo de producción artesanal basado en la selección de materiales de alta calidad y el control de todo el proceso de fabricación. La compañía, dirigida por la quinta generación de la familia Albaladejo, comercializa actualmente sus colecciones en algunos de los principales mercados internacionales.