El desarrollo del 'edge computing' está ganando protagonismo como solución para procesar y gestionar datos cerca de su origen, en entornos como fábricas, hospitales, puertos o ciudades, ante la creciente demanda de servicios digitales en tiempo real y de mayor control sobre la información crítica.
El avance de la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), el 5G y la automatización industrial está incrementando el volumen de datos que deben analizarse con baja latencia y altos niveles de seguridad. En este contexto, el edge permite acercar capacidad de computación y almacenamiento al punto donde se generan los datos, reduciendo tiempos de respuesta y evitando que toda la información tenga que enviarse a centros de datos centralizados.
La Comisión Europea ha situado esta tecnología dentro de los objetivos de la Década Digital, que prevén desplegar al menos 10.000 nodos edge climáticamente neutros y altamente seguros en la UE antes de 2030. Bruselas define estos nodos como recursos de computación capaces de ofrecer latencias inferiores a 20 milisegundos y físicamente más próximos a los usuarios que los centros de datos cloud centralizados.
La propia Comisión sostiene que el desplazamiento gradual de datos y servicios cloud hacia el borde de la red forma parte de una arquitectura de computación más distribuida. Según Bruselas, se espera que una parte creciente del procesamiento de datos se realice en dispositivos inteligentes cercanos al usuario, lo que convierte la combinación cloud-edge en una pieza esencial para las empresas y administraciones públicas.
El sector tecnológico también vincula el edge con la digitalización industrial. ETSI, organismo europeo de estandarización, subraya que el multi-access edge computing ofrece capacidades cloud en el borde de la red, con baja latencia, alto ancho de banda y acceso en tiempo real a información de red, lo que facilita aplicaciones en IoT, analítica de vídeo, vehículos conectados, drones, realidad aumentada o servicios urbanos avanzados.
En el ámbito industrial, la alianza 5G-ACIA destaca que el edge computing aporta beneficios más allá de la latencia, como mayor privacidad por la proximidad del dato, capacidad para ejecutar aplicaciones intensivas en computación, ahorro de ancho de banda y mejoras de resiliencia y fiabilidad. Estos elementos resultan especialmente relevantes en fábricas conectadas, mantenimiento predictivo, control de calidad o automatización de procesos.
España cuenta ya con proyectos que avanzan en esta dirección. Telefónica anunció en junio la finalización del despliegue de 17 nodos edge computing distribuidos por el país. El presidente de Telefónica España, Borja Ochoa, defendió que “las redes son críticas para el país y la base de su soberanía digital” y que la compañía ofrece servicios digitales soberanos que combinan redes, ciberseguridad, inteligencia artificial, cloud y edge computing.
Ochoa también subrayó que la soberanía digital y del dato pasa por saber “dónde están los datos, quién los procesa, quién los protege y quién tiene la última palabra”. Esta visión conecta con la tesis de que el edge no es solo una tecnología para reducir latencia, sino una capa de infraestructura que ayuda a reforzar el control del dato, la operación local y la autonomía tecnológica.
El despliegue español se apoya además en colaboraciones industriales. Nokia anunció que suministrará soluciones de red preparadas para IA en los centros de datos edge de Telefónica en España, con el objetivo de llevar computación y almacenamiento más cerca de usuarios, empresas y administraciones. La compañía señaló que estos nodos darán soporte a servicios de IA, cloud telco y casos de uso en sanidad, educación, industria y sector público.
Te puede interesar