La fragmentación de los procesos corporativos se ha consolidado como el principal obstáculo para explotar el verdadero potencial transformador de la inteligencia artificial (IA) en el entorno empresarial. A pesar de la masiva incorporación de herramientas diseñadas para mejorar la productividad individual de los empleados, las organizaciones siguen operando bajo estructuras obsoletas. De esta manera, los profesionales se ven obligados a actuar como "integradores manuales" para conectar sistemas aislados, conciliar información dispar y coordinar flujos de trabajo entre distintos departamentos. Así lo ha advertido Albert Pijuan, CEO de la consultora tecnológica Nodus, al analizar el estado de la digitalización corporativa.

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Estas valoraciones coinciden con las revelaciones del informe 'The Copy/Paste Economy', un exhaustivo estudio elaborado por la firma Workday tras encuestar a más de 6.100 profesionales de las áreas de recursos humanos, finanzas, tecnología y operaciones en compañías de todo el mundo. El documento señala que el verdadero problema no radica en la falta de adopción de la tecnología ni en las capacidades de la propia IA, sino en una deficiente estrategia de despliegue. Actualmente, solo el 27% de las empresas ha conseguido integrar de forma directa la inteligencia artificial dentro de sus flujos de trabajo principales. El 73% restante continúa utilizando esta tecnología como una capa superficial sobre procesos fragmentados, limitando drásticamente su rentabilidad.

Este escenario ha cronificado un modelo operativo ineficiente bautizado como la 'economía del copiar y pegar'. En este sistema, las personas dedican una parte sustancial de su jornada laboral a realizar tareas rutinarias de coordinación, verificación y transferencia de datos que deberían ser resueltas automáticamente por la propia infraestructura tecnológica de la corporación. Estas fricciones operativas no solo desgastan el talento interno, sino que también provocan retrasos críticos en la toma de decisiones, elevan la complejidad del día a día y diluyen el impacto real de las inversiones millonarias destinadas a la inteligencia artificial.

Las métricas recopiladas por el estudio de Workday reflejan con claridad la gravedad de esta desconexión digital: el 82% de los profesionales encuestados afirma que debe destinar una parte significativa de su tiempo a coordinar información entre diferentes equipos o plataformas corporativas. Asimismo, el 81% de los trabajadores confirma que sigue trasladando datos de manera manual entre distintas herramientas digitales. Por si fuera poco, el 77% de los empleados se ve obligado a contrastar y reconciliar información proveniente de sistemas internos que ofrecen resultados contradictorios sobre una misma realidad de negocio.

Ante esta realidad, desde Nodus defienden que la próxima gran frontera de la IA corporativa no consiste en añadir más herramientas aisladas, sino en construir infraestructuras operativas híbridas. Este nuevo modelo requiere la integración fluida de las personas y de los denominados 'digital workers' dentro de los mismos procesos de producción. De acuerdo con la tecnológica, el valor estratégico de la IA no reside en la automatización de tareas puntuales, sino en su capacidad para asumir responsabilidades operativas concretas dentro de los flujos de trabajo, eliminando así las fricciones estructurales del negocio.

Los datos económicos respaldan de manera contundente la urgencia de este cambio de paradigma: las empresas que han integrado plenamente la IA en sus flujos operativos obtienen un rendimiento muy superior a aquellas que la mantienen al margen. En concreto, el 60% de los profesionales que desempeñan sus labores en entornos con IA integrada reporta reducciones de tiempo superiores al 25%, en contraste con el modesto 36% registrado en organizaciones donde la IA opera de manera aislada. El gran reto para los próximos años no será, por tanto, adquirir tecnologías de última generación, sino rediseñar las operaciones para que la IA se convierta en una parte orgánica del ecosistema empresarial.