Tres días antes de la invasión del pasado 30 de julio en Ceuta, el Regimiento de Transmisiones Número 32 de Sevilla notificó al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) de que podía haber un escenario de "entrada masiva" proveniente de Marruecos. De esta manera, el "centinela silencioso", tal y como define a este regimiento una publicación del Ejército, alertó una situación que finalmente acabó ocurriendo.

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Este regimiento tiene como misión permanente el dominio del campo electromagnético. Un espacio invisible pero real como el espacio terrestre, aéreo, marítimo y espacial. Así, según recoge la Revista oficial del Ejército, el Regimiento de Transmisiones Número 32 de Ceuta tiene un nivel de exigencia máxima ya que es una unidad única en las Fuerzas Armadas. Se encarga de estar al tanto de los indicios que anuncian que existe un peligro, ya sea para los intereses nacionales, el bienestar de los ciudadanos o la protección de las Fuerzas Armadas. Es por eso que en este grupo "se incluyen verdaderos expertos en el análisis de señales, de otras fuentes de inteligencia y de lingüistas que unen a lo anterior un profundo conocimiento de las tácticas, técnicas y procedimientos de los objetivos a vigilar".

Este Regimiento lo componen, en primera línea, a los operadores: estos son suboficiales y personal de tropa permanente que acumulan años de experiencia en el manejo de su armamento, sus sistemas de guerra electrónica. El operador se encarga de interpretar cualquier indicio de la situación y aportar con sus análisis decisiones para tomar por parte del mando. En segunda línea se encuentra el supervisor, siendo este un operador más experimentado. El supervisor da cohesión y dirige a los operadores "proporcionándoles la seguridad de su saber hacer, de sus años de servicio y de su liderazgo, priorizando las tareas, tomando decisiones que pueden ser transcendentales y vigilando la operatividad y seguridad de los sistemas a su cargo". Este puesto lo ocupan aquellos suboficiales que, tras años de combate en la primera línea de operación, "ser capaces de integrar la información y activar una alerta o identificar una avería".

El Regimiento de Transmisiones 32 de Sevilla no tiene un destacamento propio fuera de España, pero sí prestan servicios en cualquier misión internacional en la que los aliados necesiten apoyo. Por ejemplo, han participado en la misión ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) en Afganistán que tenía como objetivo asegurar el país y entrenar a sus fuerzas de seguridad entre los años 2001 y 2014 en el marco OTAN. También participó en la Operación Libertad Duradera en el mismo país tras los atentados del 11 de septiembre.

En Bosnia ha participado en la misión EUFOR Althea que busca garantizar el cumplimiento de los Acuerdos de Dayton y mantener un clima de paz, además de cooperar con las autoridades locales para prevenir el crimen organizado, a la vez que adiestra a las Fuerzas Armadas de Bosnia y Herzegovina. En Kosovo ha participado en la misión KFOR y en Líbano en la operación Libre Hidalgo que busca garantizar la paz entre el país e Israel.